Pero al mirar a la cama, vi el vestido rojo sobre ella, llamándome, incitándome a probármelo… lo tomé con un poco de duda, era un atuendo demasiado atrevido para mi gusto, y si bien ya había sido forzada anteriormente a usar algo bastante vulgar por gusto de su padre, este vestido en realidad distaba mucho de ser así, me lo probé, no sabía si tendría las curvas suficientes para rellenar cada centímetro de la tela, pero para i sorpresa, el vestido parecía haber sido diseñado específicamente para mí, la tela suabe y de caída ligera rozaba delicadamente mis curvas acentuándolas en lo sitios correctos, el escote dejaba ver una porción de mis pechos haciéndolos ver más pronunciados y sensuales y ni se diga de la abertura de la pierna que al caminar permitía que mi muslo se asomara fugazmente en

