Estaba casi finalizando mi bebida cuando comencé a sentirme un poco mareada y sobre todo asoñolada, decidí detenerme tal y como me lo había dicho Dante, la señorita paso en ese momento así que le entregue mi vaso, cruce mis brazos de nuevo sobre mi abdomen y recargue mi cabeza en la ventanilla, fijé mi vista en la nada. La oscuridad de la noche envolvía por completo la nave haciendo parecer como si flotáramos en medio de un vacío absoluto. Mis parpados comenzaron a pesar cada vez más y poco a poco me fui sumergiendo en un sueño profundo. De la nada una fuerte sacudida me hizo despertar en medio de un sobresalto. El avión se estaba sacudiendo horriblemente, pensé que tal vez era una pesadilla, pero era demasiado real como para ser solo producto de mi imaginación. Mi pobre corazón una vez

