8 Asher se recostó sobre su espalda, mirando el techo de su habitación. Estaba intentando tener un momento a solas con su ardiente libido, un intento por calmarse lo suficiente para dormir. Él se movió a un lado con un gruñido y las cobijas sedosas acariciaron su piel desnuda, atormentándolo. No solo el roce sedoso contra su cuerpo. Sus sábanas olían como Kira, de la misma forma en que ella olía cuando estaba excitada. Era imposible dormir con esa esencia llenando su nariz, haciendo que pensara en mil y una formas de follarla. Durante la última semana, él se las había arreglado para desgastarse entre patrullar y entrenar con los otros guardianes. Tanto, que hasta Rhys le ordenó a Asher que se tomara todo el día libre y descansara. Ahora, Asher deseaba haber ignorado la orden de Rhys. Ha

