Capítulo ocho Echo Despierta, cariño… Despierta… Despierta, cariño… La conciencia de Echo flotaba, como si se tratase de un dulce sueño. Un sueño en el que besaba salvajemente a un alto, moreno y muy guapo extraño, quien hacía que su cuerpo se sintiera lleno de placer y deseo. Un sueño del que ella, agradecida, no quería salir nunca. Frunció el ceño con desánimo, sin sentirse lo suficientemente lista para abrir los ojos ¿Qué tanto quería Rhys despertándola de esta forma, aún cuando ella se había esforzado tanto en protegerlo? Además, ¿por qué la llamaba “cariño”? Cuando Echo finalmente abrió los ojos, se encontró con una habitación vacía y oscura. Le tomó varios segundos entender que estaba en la habitación de Rhys, y Echo casi se traga su lengua cuando al voltearse, vio a Rhys aco

