Capítulo siete Rhys —Ahí. Eso es —dijo Gabriel, apuntando a una pequeña casa azul bajando la manzana. Rhys ya había localizado la casa, una tarea simple ya que al menos diez sujetos de vestimenta oscura habían incapacitado a varias brujas y hechiceros locales en el patio delantero. —Entendido —dijo Rhys, tratando de ignorar el miedo que lo inundaba. No estaba acostumbrado a sentir este tipo de miedo, y el sabor en su boca era tan amargo como bilis—. Parece que llegamos tarde a la fiesta. Gabriel dejó de ver a través del espejo adivino y parpadeó, tratando de enfocar sus ojos en el presente. Rhys lo dejó atrás mientras se recuperaba. Aeric solo estaba un paso detrás de él, apurando el paso hacia la caótica pelea. —No la veo —murmuró Rhys a Aeric, sabiendo que el agudo oído del otro gu

