Sinopsis
—¡Alondraa! —gritó Mirella haciéndome malogra mi manicure en proceso. Genial, todo mi esfuerzo arruinado. —Lo siento, lo siento, pero ¡no sabes lo que acaba de pasar! —chilló muy emocionada.
—Espero que valga la pena —resoplé mirando mis desastrosas uñas. Que triste, tan bien que me estaban quedando. —Ya deja de darle tanta vuelta y dime de una vez.
—¡Es que en serio no puedo creerlo! —Se le notaba muy emocionada, tenía los ojos llorosos y no dejaba de brincar por toda la habitación. —Bueno tal vez a ti no te importe mucho, pero… ¡Ganaste!
—¿Gané? —Por favor que sea la lotería, si no, no encuentro motivos de tanta felicidad.
—Ayer mientras dormías estuve participando en un sorteo por entradas para el concierto de “Vibing” y tuve la grandiosa idea de participar de tu cuenta para tener más oportunidades y adivina qué —hizo como una especie de redoble de tambores con sus dedos sobre la mesita de noche… —¡Ganaste!
Para ser sinceros nunca fui fan de esa banda, me sé una que otra canción por Mire, pero nada más. De igual manera fingí emoción, no podía malograrle el momento a mi mejor amiga. No iba a ser tan aguafiestas.
—¡Genial! ¿Cuándo se presentan y dónde?
—El 3 de noviembre en…
—¿El 3 de noviembre?
—Sí, el 3 de noviembre … ¿Me llevarás a mí cierto? —me preguntó con las manos juntas en señal de súplica.
—Mire, esas entradas son tuyas, tú las ganaste. Pero creo que no podré acompañarte el 3 de noviembre… —Su sonrisa enorme se transformó de inmediato en una mueca.
—¡¿Qué?! ¿Por qué?
—Es el cumpleaños de Nico —Mirella rodó los ojos, ella lo odiaba.
—Alon, ¿Quién es Nico? Ni si quiera te ha devuelto la llamada, ¿me vas a cancelar por él?
—No me contesta porque debe seguir dormido…
—No diré nada, siempre lo vas a defender. —Mirella se tiró a la cama mirando el techo, ya estaba harta de que le hable de Nicolás. —En serio no sé cuándo entenderás que mereces algo mejor que ese idiota, eres hermosa, no tienes por qué estar suplicándole a nadie un poco de atención.
—No le estoy suplicando nada a nadie.
—Siempre le pasas todas sus idioteces, que te deja plantada, que no responde las llamadas… y todas sus excusas, se las crees…
—Jamás me ha dejado plantada.
—¿Ah no? ¿Y el día que iban a ir al cine qué? Llegaste a mi casa llorando…
—Eso fue un malentendido, jamás quedamos bien en ir…
—Alon ya basta con ese chico, ¿Qué no sabes que vales muchísimo?
—Yo sé… pero…
—No, no hay peros, siempre estás atrás de él, siempre lo perdonas en todo y lo peor es que no son nada. Ya no sé qué más decirte, pero Alon date cuenta. Él no te merece.
—¿Me dejas tranquila? —resoplé recostándome a su costado.
—¿A caso eres feliz con él? —¿Qué si era feliz con él? Pues claro que sí, me moría por Nicolás Parker, es el chico más lindo que he conocido en mi vida. Es verdad que era algo movido, peor me prometió cambiar y lo estaba logrando, estaba segura de que él era el chico indicado para mí.
—Bien, te acompañaré a ese concierto, pero ya déjame en paz —gruñí.
—Esta conversación no ha llegado a su fin eh, pero ya lo dijiste, no hay vuelta atrás.
—Que sí, igual puedo esperar las 12 con Nico. —Le saqué la lengua.
—En ese concierto me encargaré de encontrarte un nuevo pretendiente para que dé una vez por todas dejes al asqueroso de Nicolás en el pasado. Ya no lo soporto.
—Mas bien yo conseguiré a alguien para ti. —Mirella respondió mostrándome su dedo del medio. Se puso de pie y tomó sus cosas. —No me digas que te enfadaste.
—No, tengo que ir a cuidar a Mati. Mamá tiene una entrevista de trabajo o algo así. El 3 paso por ti después de almorzar, sin peros Alon.
—¿El concierto es en la tarde o qué? ¿Por qué tan temprano?
—Sin peros dije.
—Desde ya te advierto que no haré colas kilométricas para estar en primera fila eh.
—¡Nos vemos el 3! —dijo antes de dar un sonoro portazo al abandonar mi habitación. Y esa señoras y señores, es mi mejor amiga.