Un chico alto y moreno nos ofreció un shot a ambas y no nos quedó más opción que aceptarlo. —¡Por la legalidad de estos dos! —gritó samaqueando a los cumpleañeros.
—¿Qué tal Nico? ¿Cuánto ya han tomado? —reí sentándome a su costado.
—Eso no se pregunta… la pregunta sería ¿Con cuántos shots los alcanzo? —Todos sus amigos rieron, no voy a negar que me sentía algo incomoda… y ni que decir de Mirella, deberían ver su cara de pocos amigos.
—Un concurso de shots, tú y yo, a ver cuánto aguantas —soltó Mirella llamando la atención de todos.
—Me gusta tu amiga —sonrió el moreno.
Y aquí me tenían apreciando a mi amiga media picada con unos cuantos shots de más. El lado bueno es que se estaba llevando muy bien con todos y el ambiente ya no estaba del todo tenso. La casa se fue llenando de a pocos y aún era considerablemente temprano. Botellas y botellas de alcohol, chicas con trajes diminutos, uno que otro borracho llorando o discutiendo… No me importaba nada, mi centro de atención hoy era Nicolás, estaba siendo tan tierno conmigo, hasta me había presentado a sus amigos como su novia. Casi me desmayo cuando dijo eso, ya después hablaría del tema con él. Ahora solo me quedaba disfrutar del momento.