—Mire, si es que es falso compro las entradas. No te preocupes, pero de que entramos, entramos —le dije para calmarla.
—Alon es que no es así, las entradas se agotaron el día de venta. Si es que esa página no es real, este es el fin —Sus ojos estaban llenos de lágrimas, me apenaba verla así y la entendía. Que frustrante debe ser que jueguen con algo tan importante para uno. Que te hagan venir hasta el otro lado del Estado por una estafa. Esto no se quedaría así.
—Chicas, lamento decirles que nadie me da respuesta. Nadie conocía nada sobre ese concurso.
Mire ya había dejado caer un par de lágrimas. —No, no señor, no me puede decir esto. Nosotras hemos venido desde San…
—A ver un momento —dijo tocando su auricular —¿Cómo dicen que se llaman los de ese sorteo?
—Teleparty…
—Un momento. —El vip sacó su celular y nos tomó una foto.
—¡Ey! ¿A quién le manda eso? ¿No ve que estoy llorando? ¡Bórrela! —replicó mi amiga con la cara toda colorada.
—Vengan conmigo —el Vip nos hizo ingresar al estadio, Mire y yo estábamos en completo silencio, no entendíamos nada, fuimos por unos pasillos y de pronto terminamos en una salita. ¿Qué estaba pasando?