—Lo intento, pero se me complica… —Tranquila, en la fiesta se te pasará… unos traguitos y te olvidarás de que son famosos. —Eso espero… —suspiró mi amiga. Caminamos hacia el restaurante donde habíamos aparcado y ¡Cerrado!, habían cerrado el estacionamiento con la camioneta dentro. Ya decía yo que no nos podía estar yendo tan bien… —Mierda. —Tu camioneta tiene una maldición, lo digo en serio… —¿Y ahora qué hacemos Alon? —Vamos a comer, después a la fiesta… Ya mañana lo resolvemos ¿no? —¿Mañana? —Es una fiesta de celebridades, de seguro dura hasta mañana… —Buen punto… Sabes, me encanta la facilidad con la que resuelves todo. Muy acuario de tu parte. —Uno se acostumbra después de tanta desgracia —reí. Caminamos hasta un bar cercano, este se veía muy pintoresco. Pedimos unas marg

