Capítulo 2 (4/7)

297 Palabras
—Eres un idiota —dije muy molesta, que cara dura para decirme que sabe lo que pasa. Puerco, puerco, puerco. —Olvidé que no habías manejado por carretera aún, yo las llevo. Perdón por no ofrecerme antes Alon, es que tenía que comenzar el juego por ser cumpleañero, pero ya no importa, todo por ti. Voy saliendo. ¡No! Que venga era lo que menos quería. Respiré profundamente, tendría que manejar. Siempre hay una primera vez para todo ¿no? ¿Dónde estaban los cambios en esta camioneta? Vi a Nicolás a lo lejos. Ay no. —¡Mire! —la samaqueé de lado a lado para que despierte —¿Dónde están los cambios? —No hay cambios tonta, es automático —dijo entre balbuceos, estaba modo zombie. Genial. Mi primera vez manejando automático y por carretera. Pero, dicen que es más sencillo ¿no? Solo rogaba porque así fuera. Encendí el carro, Nicolás ya me había visualizado. —¡Alon! ¿Qué haces? ¡Yo las voy a llevar! —gritó mientras corría hacia nosotras. Quité el freno de mano y puse el auto en marcha, no sin antes persignarme por si esto no salía del todo bien. Que conste Dios, que yo siempre fui una buena persona, un tanto rebelde con mis papás, pero a fin y al cabo buena persona. Quería retroceder y dar la vuelta para no tener que pasar frente a Nicolás, pero eso era misión imposible. Aceleré y al imbécil de Nicolás no se le ocurrió mejor idea que plantarse en medio del camino. Lo detestaba, pero atropellarlo no estaba en mis planes, no lo valía; tuve que subirme a la vereda, llevándome consigo las flores de algún pobre vecino. Otra cosa arruinada por culpa del imbécil de Nicolás.
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