Capítulo 15

1785 Palabras
•^•...Esto es...•^• Sasuke No pude evitar sonreír con tristeza al ver a mi rubio haciendo un motín por no poder acompañarme a la próxima misión. -Ese tal Yamato me acompañará -le dije. -Pero quería ir contigo -dice asiendo unos adorables pucheros. -Recuerda lo que sucedió cuando salimos a esa misión -le recordé. Kakashi después de que yo estropeara la misión ya no dejó que ambos salieramos juntos. Ahora mi tutor y supervisor era Yamato el antiguo maestro de Naruto. -Solo serán dos días -dije sereno. -No quiero -sonreí por lo terco que es. -No olvides que te amo -le dije apunto de besar sus labios. -Nunca -dice al unir nuestros labios. Nunca me aburriria de besar los labios de mi rubio. -Entonces nos vemos -digo al momento de separarnos. -Bien, nos vemos amor -me despido y tomo mis cosas. Desde que nos mudamos mi vida ha ido mejor. Llevamos más de dos meses viviendo bajo el mismo techo, verlo junto a mi cada mañana es una gran bendición que los dioses me han regalado. Y lo gracioso que cada vez que el idiota tiene oportunidad salta sobre mi para "atacarme" pero no me resisto ante sus encantos. Se que, si no me cuido va a dejarme en cama por un día. Mierda...ese mareo de nuevo. ¿Que me sucede? Desde hace unos días no me sentido al cien por ciento. Me dan repentinos mareos y unos horribles dolores de cabeza. Lo bueno que Naruto no se ha dado cuenta, es mejor así no se preocupa por mi. Al llegar a la entrada de aldea Yamato me esperaba,con una señal me indica que me acerque. -Es hora de irnos -me dice mientras comienza a caminar. Voy a su espalda y de nuevo tengo esa sensación de mareo. Me mantengo firme a cada momento, una vez más he llegado hasta aquí y no quiero arruinarlo con malestares innecesarios. No perdimos tiempo y nos pusimos en marcha a un ritmo acelerado. Mi vista de puso borrosa y casi caigo del árbol. -¿Estás bien? -preguntó Yamato cuando me detuve a tomar aire. -Si, solo es...-no sabía como excusarme así que sólo me encogí de hombros. -Bien -se limita a decir. Suspiro y regreso al camino. La misión es ser niñeros de unas de las hijas de un señor feudal. No me importa mientras salga de la aldea, pero quería ir con Naruto. -Escucha Sasuke, está montaña es mayormente conocida por sus... serpientes. La mayoría de ellas no son venenosas pero las que sí...hay que tener cuidado ya que con una sola mordida moriremos al instante -me explica, asentí a lo dicho. No se equivocaba, solo al entrar al extenso y frondoso bosque de la montaña las serpientes comenzaron aparecer. Las verdes eran inofensivas, a las que tenía que tener cuidado era las de n***o con púrpura. Lo bueno que en todo el recorrido no nos encontramos con ninguna...o me equivoqué. -No te muevas -me dijo Yamato al ver qué la serpiente me miraba fijamente. Solo unos escasos metros y con un solo movimiento ella atacaría. Estoy en su territorio y posiblemente piense que soy una amenaza. Trague saliva y pensé en posible escape. Pero ella no tenía planeado atacarme, sus ojos se centraban en los míos y por una razón no temia por mi vida. Me moví con lentitud para no causar su ataque. Pero esta no se movió de su lugar. Al estar a un lugar prudente saque el aire de mis pulmones. Estuvo cerca. -Nunca he visto que una de las peligrosas serpientes quedar quieta ante alguien -mencionó una voz suave a nuestras espaldas. Nos giramos y nos encontramos con unos ojos dorados mirandonos con diversión. Me miro de pies a cabeza para luego expandir su sonrisa. -Ya veo -susurró para ella misma -eres doncel, esa es la razón -dijo mientras miraba mi vientre. Me sentí incómodo y me removí. -Muy buenas tardes señorita -Yamato rompió el pequeño, pero, incómodo silencio. -Perdón, que mala educada soy, mi nombre es Tamiya, sigánme -sin más nos dió la espalda y la seguimos sin decir palabra. Llegamos a una lujosa recidencia, típico de esas personas. Nos presentamos y el señor de la casa nos dió indicaciones sobre nuestra labor. No era complicado eso estaba seguro. Pase la tarde en los corredores vigilando, mis pies dolian y eso era extraño en mi, jamás me cansaba por hacer una labor tan sencilla. -Te ves agotado, ten es un té de Manzanilla, te ara bien en tu condición -me dijo la chica mientras me extendía una taza. -No es necesario -desde que me dijo "lo de ser doncel" me molesta mucho, debe de pensar que soy débil. -Claro que lo es...no lo hagas por ti, hazlo por...-sus palabras se quedaron en el arie al ser interrumpida por un sirviente. -No debe estar aquí, vamos a su habitación -le dijo la joven a la chica. Ella asintió y me dejó la taza entre mis manos. -Tómalo, te sentirás mejor -dicho eso se fue. Negué y lleve el recipiente a mis labios. Mi estómago dió gozo y sentí tranquilidad. Yamato llegó a mi lado y me dijo que fuera a descansar, me negaria pero mis ojos pensaban así que acepte. La mañana siguiente los mismo síntomas. Mareos y dolor de cabeza. Y cada vez me sentía extraño. -Toma de nuevo el té, no te preocupes pronto pasará, es difícil al principio -me dijo la chica al ver qué me sujetaba a un poste para no caer. -¿De que hablas? -le dije volviendo a mi postura. Ella se encogió de hombros y me dió la espalda. No entiendo a esa chica. La misión termino y regresamos a la aldea. Pero lo que me dijo esa mujer al momento de marcharme me dejó intrigado. "Aún las serpientes más venenosas no pueden resistirse a un doncel emba..." Su frase quedó incompleta. ¿Embalado? ¿Que es eso? m****a esa mujer debe estar igual de loca que Sakura. Nuestro retorno era calmado y aunque quería acelerar mis pasos para llegar a casa y abrazar a mi rubio, no podía, no podía porque me sentía cansado, ¿Pero porque? En el transcurso me sentí vigilado. -Nos siguen -fue lo que susurró lo más bajo posible Yamato. No respondí, solo me dedique a inspeccionar el terreno, y era definitivo, nos seguían. Solo trate de tener toda la calma posible para no atacarlos en ese instante. Nos detuvimos en seco al ver a tres sujetos en nuestro camino. -Nos darán un buen pago por ese doncel -me señaló asiendo que mi sangre hirviera. -Tranquilo -dijo Yamato al ver mi estado. Lo que pasó a continuación me tomó por sorpresa. Ellos se lanzaron sobre nosotros y apenas pude reaccionar. Esto no es típico de mi, debí a ver anticipado el ataque. Apenas me defendía, mi cuerpo se volvía pesado por cada movimiento brusco que hacía. Me maldije al momento de caer, pero lo bueno que reaccione a tiempo para enterrar mi Katana en su pecho. La sangre salpica mi rostro y mi estómago no lo soporto. Todo se revolvio en mi interior, corrí al árbol más cercano y eche todo los que había ingerido. Tarde mucho en recuperarme. Al terminar de vomitar, me dirijo donde Yamato la cual me miraba con el ceño fruncido y con los brazos cruzados. Los sujetos estaba en el suelo, muertos, al ver sus c*******s volví al árbol y sin más vomite. Me limpie la boca y regresé, Yamato me tomó de la espalda y me giró para quedar de espaldas de los c*******s, talvez temía que viniera a echar mis entrañas. -Ah yo...-no sabía como explicarle ya que ni yo sabía que me pasaba. -¿Tú qué? -me dice frunciendo el ceño más de lo que ya estaba, esperando que le diera una explicación, una explicación que no tenía. -No lo sé...no se que tengo, hace unos días me sentí mal pero pensé que se iría y no dije nada para no arruinar la misión y tampoco quería preocupar a Naruto -le dije suspirando. Tomé un poco de agua e hice garagaras con ella. -¿Te sabes las historia de las aves y de las abejas? -lo mire confundido. Pero al momento de enterle abrí los ojos y escupí el agua. -N-no pensará que...-no podía ni mencionarlo sin poner mi expresión de horror. -Tu y Naruto han...ya sabes ¿Intimado? -me sonroje y mordí mi labio inferior con fuerza. Pensé y no puede ser posible. Solo me enferme por al algo que comí. No debí ir a ese puesto de comida que Naruto me arrastró a casi media noche. -No es posible -dice serio. -¿Que hay con esos mareos? ¿Esos repentinos dolores de cabeza? ¿Piensas que no me di cuenta? Estás más pálido de lo normal Sasuke, al llegar irás al hospital y harás la prueba para saber si es cierto nuestra sospechas -me ordenó. Yo tengo dudas, así que iré al j****o hospital y me las quitaré. [...] El camino a la aldea fue muy largo, o talvez estaba cansado, Yamato me llevaba en su espalda ya que mis piernas se durmieron a mitad del camino y lo mareos incrementaban. Me dejó en el hospital y yo le dije que iría sólo. -Te espero afuera -dijo mirándome que no recibiría un "no" por respuesta. Así que no tuve opción y entre. Busque a esa loca mujer y con rapidez la ubique. Ella hablaba con unas enfermeras. -Sakura -la llame, ella me miro confundida ya que no le hablaba desde que discutimos. -¿Si? -preguntó. -Veras...quiero que me hagas un favor -dije mirando a todos lados para ver si no había personas cerca. -¿Un favor? ¿Tú? -la mire mal y ella calló. -Solo en ti puedo confiar -ella abrió los ojos sorprendida por mis palabras. -Lo que sea, dime qué es lo que necesitas. -Una prueba de embarazo...-su boca se abrió y la vez la cerró, tratando de no dar un grito al cielo. -P-pero -¿Puedes o no? - asintió rápidamente. -Ven -me dijo. La seguí y me llevo a una sala de consulta. -Solo necesito una gota de sangre para hacer la prueba -me explica. No dude y mordí mi pulgar y deje caer la sangre en una pequeña bandeja de vidrio. -No tardaré mucho. Salí a esperar. Y cada minuto que pasaba me sentía ansioso y nervioso a la vez. Una hora transcurrió y Sakura salió con una hoja en la mano. Me miro por unos segundos para luego forzar una sonrisa. -Felicidades Sasuke, salió positivo... Esto es... imposible. Continuara... Gracias por leer!! -H?
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