Capítulo 09

650 Palabras
"Enferma" Creí que moriría de tanto comer dulces durante toda la noche, tanto daño me hizo que no pude ir a trabajar Abel lo entendió y dijo que no habría problemas e igual me pagaría el día “Que Caballeroso” si claro, seguro debe temer que le voltee la cara con otra bofetada. — ¿Miedo? ¿Pena? O por Dios —se puso la mano en la boca— ¿cómo se te ocurrió decirle a Susan? Ahora tratara de hacerte ver las Winx o Bratz — Beca llegó por la mañana al notar que no le había respondido los mensajes la noche pasada y al verme tendida en el suelo con la cara pálida decidió tomarse el día para ser mi enfermera. —No se lo dije, ella lo noto gracias al cielo que Max es un play boy sin neuronas y Abel estaba enojado o si no también lo notan — me paso una taza con agua y pastillas la cual tomaba haciendo gestos que hicieron reír a mi amiga. — ¿Y qué tal con el chico de la internet? — escupí todo lo que tenía en mi boca como un rociador llenándola por completo, esta se comenzó a limpiar mirándome como asesina. —¿Como sabes eso? ¿me has estado espiando? — se terminó de limpiar me hizo señas de que contestaría su teléfono y salió. Al entrar me miro sonriendo con maldad tomó asiento en la silla que estaba a un lado de mi cama. — ¿Me vas a responder? —pregunte con pánico. —Cálmate, me he enterado por qué has dejado la laptop encendida y la tuve que apagar — hizo una señal de paz — vienen unos amigos ¿no te molesta? — abrí los ojos de par en par y me sentí algo mareada así que acepte que hiciera lo que quisiera por hoy, esta dio brinquillos en su silla y fue en busca de más medicina. — ¿Crees que este viva? —sentí como me tocaban en la cabeza— Yo creo que ya se la llevo el chupacabras. — Joder, déjala ya, Max la vas a lastimar con eso — escuchaba las voces y solo me movía en mi sitio con los ojos cerrados. —Bien, pero conste que yo no voy a llevar su urna se ve muy rechoncha — escuché un golpe, y empecé a abrir los ojos observando a Susan hablando muy animada con Beca, Abel golpeando con una barita a Max — ¿Por qué lo golpeas? — pregunté incorporándome en la cama Me observaron unos segundos, Max se apartó de Abel escondiéndose bajo la silla de Susan. — Porque que te a estado dando con esta vara —la movió de un lado al otro— hace un buen rato —fulmine al cobarde con la mirada — Gracias Abel —se encogió de hombros— ¿cuándo han llegado? — me puse de pie a paso lento y seguro —Hace unas horas, resulta que tú amiga Rebeca y Susan se conocen de hace mucho y nos ha dicho que podíamos venir — respondió mi jefe, asentí y trate de caminar hasta el baño, pero sentí un leve mareo y luego unos brazos sostenerme fuerte. Giré mi cabeza y noté como Max, Beca y Susan tenían la boca abierta mirando donde me encontraba. Miré los brazos que me sostenía y abrí mis ojos de par en par al reconocer la pulsera metálica con figuras de infinitos en esta. Me enderece bruscamente recargándome en la pared, Abel quien ya me había soltado con una pierna sobre mi cama estirada y con medio cuerpo fuera. —Gr.…acias — apenas podía reconocer mi voz de lo aterrada que estaba Asintió y al ver a los demás mudos se enderezó registrando el lugar para disimular lo de hace unos segundos.
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