—¿De que hablas? ¿Acaso te volviste loca? —Por un momento sentí que si me volvería loca al enterarme de tu infidelidad, pero tuve tiempo para pensar las cosas y decidí hacer lo mejor para mi. —Cleo ¿de dónde sacaste esa estupidez? —Fui a tu oficina el día de hoy y después de llegar aquí comencé a atar demasiados hilos sueltos en nuestra hermosa relación. Su tono era demasiado irónico al decirle las últimas palabras, se sentó en la cama y suspiró lentamente. —Se te olvidó que tiene seis meses que llegas de madrugada algunos días, una vez encontré un ticket de un restaurante tirado junto a la cama, era de dos personas en ese momento no lo pensé mucho ya que no es raro que comas con algún cliente y mira que el ticket tenía una botella de champagne y aún así no dude de ti. —Son puras sup

