Daniela ya empezaba a agarrar el sueño, cuando la puerta de su habitación se abre de repente y la espanta.—a pero es que yo hablo mierda—dice Samuel—, te dije, arréglate en 10 minutos—habló cruzándose de brazos, Daniela suspiró, tenia un presentimiento, no quería salir, se levantó perezosa de la cama—todo me lo dejas a mi estúpida—dijo y chascó los dedos, en ese instante Daniela ya estaba lista con ropa adecuada para salir a la nieve, lástima que su ánimo no lo cambiaba. Bajaron las escaleras a paso de tortuga. En serio no quería ir, pero su mejor amigo era muy persistente, ella se sentía mal, sabía que si le decía eso, el la entendería, pero no quería desilucionarlo en lo que sea que había preparado, pero se sentía super mal. —Sam—llamó y este volteó—no me siento muy bien, déjame acos

