Sólo que, si su agente Rosa, tenía razón, había que buscarlos para saber la realidad de la extraña situación que aquellos dos personajes estaban viviendo. Samuel, tuvo la corazonada de que aquella era una oportunidad que no podía desaprovechar, corriendo junto a Rosa y a Héctor, comenzó a acortar la distancia, mientras corría, les dijo con determinación a sus oficiales: —Sí ese infeliz es el que buscamos… sólo que se vean en peligro mortal disparen, lo quiero vivo y lo voy a atrapar ahora mismo, estén pendientes a cualquier movimiento sospechoso que vean a su paso. —Cómo usted diga señor. —contestaron. La calle por la que corrían se les hacía interminable, aunque Samuel, no daba seña alguna de cansancio, corría como si fuera un adolescente, su condición física era buena, pronto llegaro

