Noche. Noche encantadora. Noche agonizante. Noche loca, misteriosa, demencial. Y después más noche. Noche que parece no terminar nunca. Noche que, sin embargo, pasa a veces excesivamente rápido. Estos son mis compañeros, qué demonios... Sólidos. Son sólidos. Sólidos como las olas. No se detienen. La cuestión vendrá cuando una de las dos se enamore perdidamente de un hombre, con un hombre. - Hola, pausa, ¡yo también me apunto! Mía los investiga en un movimiento consistente. Han entrado por dei Giuochi Istmici. Han dejado las puertas de su pequeño Aixam abiertas y, al compás de la música estruendosa, hacen una demostración de estilo, demostración de estilo. -Bien, ¡por favor! Sally se pasea con un pavoneo exagerado por la calle. Volumen extremo y en tonos apagados de moda. totalmente

