-¿Sí? Estábamos sentados en el -¿Seguro? Estábamos sentados en el sillón de la encuesta; el fuego que chasqueaba en la chimenea iluminaba la habitación. Aquella noche, Bría se había quedado dormida mientras yo escudriñaba sin contenerme; como comprendí que realmente necesitaba descansar, decidí abandonar la región del salón sin pretensiones. Con la mirada puesta en ella, sin lista negra, la besé delicadamente en la mejilla. Fue un beso sin culpa, en ese momento entró Rafael, y tuve la opción de percibir el choque de sentimientos reflejado en sus ojos. El ministro me miraba; entendía que yo estimaba a su hija, pero igualmente reconocía que yo había roto una de las normas de su casa, aunque no lo hubiera hecho inequívocamente con palabras. Esperando que Bría hubiera estado bien, entiendo q

