05

1585 Palabras
-¡Hola Señora Liz! ¿Cómo esta usted?- salude a la amable señora una vez que había llegado a su casa. La semana había pasado y tenía que volver a esa horrible casa. En realidad, la casa era bonita. Solo que estaba habitado por un horrible, horroroso, malévolo y egocéntrico chico. Lo llamaremos Luke Henderson. -Oh linda, llámame solo Liz.- me abrazo fuertemente y me invito a pasar.- ¿Cómo has estado Clary?- me pregunto. -Bien, gracias. La escuela va mejorando día a día. Y era cierto. Oliver había sido una gran ayuda esta semana, amaba su compañía y como siempre estaba dispuesto a ayudarme. Luke tenía razón, además de ser un fotógrafo encubierto, Oliver era el capitán del equipo de básquet del colegio, por lo que siempre estaba rodeado de personas, pero él amablemente me los presentaba y luego les pedía que se fueran, porque quería pasar algo de tiempo conmigo. Hablando del idiota rubio, no había vuelto a hablar con él en toda la semana, y agradecía eternamente eso. (...) Luego de tres horas de simplemente pura geografía, mi mente necesitaba un gran respiro. Como la vez pasada, Luke no estaba aquí, pero por lo que calculaba debía estar llegando. Por lo que supe que era momento de irme. -Gracias Liz, creo que es todo por hoy.- suspire tomando mi libro. Liz era una gran profesora, pero yo nunca entendería geografía. -Está bien, ¿quieres algo de comer?- pregunto. Por más que mi estómago gritara que sí, me negué. -No gracias, mamá me espera en casa.- le sonreí.- Adiós Liz.- la salude una vez fuera de la casa. Al darme vuelta, choque contra un pecho duro. Por favor, que no sea él. Todos menos él. -Vaya, vaya. ¿Quién está aquí?- me di la vuelta para ver si Liz seguía parada en el marco de la puerta, ella podría salvarme. Pero ella no estaba allí. Volví a mirar a Luke. -Aléjate de mí.- exigí, lo esquive y seguí caminando, rogando que no me siguiera. ¡Solo quería tener una tarde como una persona normal yendo a su casa! -¿Qué pasa nena? ¿Tienes miedo?- me tomo de la mano, como si se le estuviera haciendo costumbre, y me dio vuelta, volviendo a estar frente a frente. -¿Puedes dejar de hacer eso?- pregunte exasperada.- Es obvio que no te tengo miedo, Henderson. ¿no recuerdas como te patee allí abajo? - escupí. Al parecer eso hirió su ego, porque su mirada se volvió más oscura y me tomo del brazo llevándome a otro lugar. -Cierto, me hiciste acordar.- dijo de la forma más espeluznante que pudo decir. -¡Ya Luke! No es gracioso.- usaba todas mis fuerzas para salir de su agarre, hasta que estábamos justo frente a su moto.- Henderson, por favor, no.- le rogué. Él se dio vuelta, poso sus ojos en los míos y luego paso su mirada por todo mi cuerpo. Me tomo de la cintura subiéndome a la moto de una forma brusca. -¡Bájame!- movía todo mi cuerpo intentando bajar, cuando estaba por lograrlo, Luke prendió el motor. -No haría eso si fueras tu.- dijo de una forma seca. -Henderson, enserio no me gustan estas cosas.- trate de razonar con él. No había tenido una mala experiencia con esta cosa, solo que las odiaba. Me daban mala espina. -Daremos un paseo, nena.- susurro antes de apretar el acelerador. Solté un pequeño y agudo grito y rápidamente me aferre a la espalda de Luke, pasando mis diminutas manos por su cintura, inmediatamente él se puso rígido. Pero era lo más segura que había estado desde que me metió a este horrible lugar. Las casas pasaban frente a mis ojos de una manera tan rápida, que sentía nauseas. Quería bajar lo más rápido posible. Luke seguía acelerando, haciendo que me pegara más a él. -Luke, ya basta. Enserio.- escuche como mi voz se quebraba. Pero él no me hizo caso, y esquivo algunos autos de manera aterradora. De pronto, no había más casas y lindos parques, llegábamos a la parte negra de la cuidad. -Listo,  ahora me llevas devuelta a casa- Henderson bajo la velocidad justo frente a una gran ronda de personas. Todo el lugar causaba miedo en mí, la sensación de terror y pánico no dejaba de crecer en mi interior. -Bienvenida a mi mundo, nena.- murmuro Luke estacionando su estúpida moto. -Luke, escúchame.- tome su brazo y lo gire, de manera que quedara su cabeza y la mía a casi la misma altura, tome su rostro entre sus manos y suspire.- Por favor.- sentí como mis ojos se aguaban poco a poco.- Llévame a casa, no quiero estar aquí.- mire a mi alrededor, donde dos hombres con muchos tatuajes me veían de una manera descarada, llamando a otros hombres, para que también me observaran.- Tengo miedo.- le susurre, arrojando a la basura toda mi dignidad y mi orgullo. Le había dicho a Luke que tenía miedo. Como él quería. Me había logrado manejar, como una estúpida muñeca. Él pareció pensarlo mucho tiempo, miraba el tumulto de gente y luego volvía a mis ojos. Parecía intentar pensar que era lo que iba a hacer en ese momento, no sabía que era lo que quería hasta que corrió mis manos de su pequeño y delicado rostro y formo una estúpida sonrisa en su rostro. -Lo tengo que hacer, nena.- se encogió de hombros y comenzó a caminar, dejándome atrás. -¡Otra vez lo estás haciendo, Henderson- le grite, él se dio vuelta.- Otra vez me dejas sola en un lugar donde no conozco, pretendiendo que me las arregle por mis propias cuentas.- acomode mi suéter.- ¿Para qué me trajiste aquí? ¿Para demostrar que eres mejor que mi? Okey si lo eres. ¿Ya eres feliz? -Clarity...- alargo. -Estoy tratando de razonar contigo. ¿Qué es lo que pretendes conmigo? ¿Es por qué no te tengo miedo como las otras personas? ¿Es por qué no estoy bajo tu mandato como todos esos idiotas? ¡Tú no manejaras mi vida, Luke! Haz lo que quieras, me largo.-escupí y me di vuelta. Él bufo, pero otra vez no me siguió ni dijo nada para impedir que me vaya. (...) No sabía cómo carajo volver a mi casa, estaba perdida en seguramente el barrio más peligroso de toda Australia, y no me sentía nada bien. -Vamos Clary, ya ha pasado por aquí.- reconocí un pequeño local. Debía estar cerca, solo quería salir de ese asqueroso lugar. Miré nuevamente a mi alrededor,  no podía ser que ese maldito bastardo me haya dejado aquí nuevamente. Entonces escuché un ruido muy fuerte, era el de una motor y después fue acompañado por varios motores más.  Giré mi cabeza, observando el lugar de donde provenía y si, varias motos se acercaban por el fondo de la calle q toda velocidad.  Pero solo dos iban a la cabecera. En pocos segundos,  ya pasaban por donde yo estaba y tuve que reaccionar rápido para que no me llevaran puesta.  Y fue como si todo se hubiese vuelto en cámara lenta, cuando vi a Luke en su moto pasar frente a mi nariz.  Él me miró por un micro segundo,  pero después volvió a poner su atención en el frente. Dos segundos después,  todas las motos se perdieron de mi vista y fue justo en ese momento cuando caí que estaba más perdida que nunca. Me rendí y me tiré en el suelo, apoyándome en una sucia pared. Lo único que me esperaba era pasar toda la noche aquí, esperar que amaneciera y buscarme un taxi o algo así.  Mataría a Luke cuando me lo cruzará.   Cubrí mi rostro con mis manos, estaba abrumada, no me sorprendería que comience a llorar en momentos como estos. Estaba por entrar en un puto ataque y todo por la culpa de un rubio hijo de puta. Seguía soltando insultos a su persona, hasta que nuevamente oí el ruido de una moto y cuando menos lo pensé,  esa moto que había hecho de mi vida un desastre apareció frente a mí.  -¡Me trajiste a una maldita carrera clandestina!- grité viéndolo todavía sentada. - Hey hey hey, gane la carrera y algo de dinero. ¿Qué te parece si vamos a un bar? Yo invito.- me guiñó un ojo. - Eres un imbécil,  ¿Sabes cuantas cosas me podrían haber pasado? Estuve sola, perdida y asustada. Pero el señor estaba en una maldita carrera ganando algo de dinero,  vete al demonio Luke. -¿No prefieres que te saqué de aquí?    Entonces si, fui sincera con él y me derrumbe.  -Sácame de aquí.- le suplique, tratando de levantarme. Luke se apuró a levantarme entre sus brazos, hundiendo mi cabeza en su pecho. -Lo siento, no debí dejarte sola.- susurro acariciando mi pelo. -Eres el hijo de puta más hijo de puta que me cruce en mi maldita vida. -Si ya terminaste, lamento decepcionarte, pero tenemos que volver en moto.- acarició mi mejilla. -No importa, solo quiero salir de aquí, Luke.- él me ayudo a subir a la moto. Quería patearlo, insultarlo, arañarlo, pero lo único que podía hacer era aferrarme a su cintura. - Te odio tanto Luke.- exclamé.  - Te estoy llevando a casa, nena. Ya te pedí disculpas. -¿Y crees que con eso me basta? -¿Acaso quieres que te bese o algo así?- susurró en un tono descarado. - Te saldrá muy caro mi perdón.  Y así fue como frenamos en un bar a beber un poco, y poco a poco, fui olvidando todo y riéndome más.  Y todo esto con Henderson...  Oh Luke, ¿Quién me mando a meterme contigo? ---
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR