-No todos los días tu madre se despierta y dice algo como ¨Nos mudamos a Australia, empaca tus cosas¨- hice una mueca.
-Creo que no.- se encogió de hombros y metió sus manos en los bolsillos.
Oliver caminaba a mi lado luego de haber bajado de su lujoso auto.
Creo que había tenido mucha suerte de ser casi atropellada por él, sino no hubiera llegado al colegio a tiempo.
Juro que cuando vea a Henderson, le arrancare sus bonitos ojos con mis uñas.
Es decir, ¡Ugh!
Agradecía eternamente hoy no tener que ir a la casa de la Sra. Liz, no toleraría verlo y no poder arrancarle pelo por pelo.
-Okey, ¿y de aquí a dónde?- le pregunte.
Todavía no me acostumbraba a la nueva escuela, todo era nuevo para mí.
Oliver miro a los lados y luego a mí.
-Supongo que todavía no fuiste a buscar tus horarios, ¿cierto?- me pregunto con esos ojazos verdes.
-De hecho, sí. Están en mi casillero.- lamí mis labios.- ¿Me acompañas?
Disfrutaba mucho de la compañía de Oliver, y había aprendido mucho de él en los veinte minutos de viaje.
Oliver Van Houter, como era su nombre completo, había nacido y criado en la cuidad de Sídney.
Su vida se basaba en andar de allí para allá fotografiando buenos momentos.
Se había disculpado unas cincuenta veces por casi chocarme, yo solo le sonreía y preguntaba más sobre su vida.
Al llegar al casillero lo abrí y saque un par de libros que me habían dejado ayer, al cerrarlo me apoye contra este, para hablar mejor con Oliver.
-¿Conociste a alguien del instituto ya?- me pregunto.
-De hecho si, había una chica con la que comí ayer. Pero no recuerdo su nombre.- me encogí de hombros.
-¿Y qué hay de Luke Henderson?- me atragante con mi propia saliva.
¿Qué? ¿Cómo él lo sabía?
-¿Cómo dices?- logre decir.
-¿Pensaste que no vi cómo se subía a ese auto y te dejaba ahí?- pregunto ahogando una risa.
-Claro que idiota.- rodé los ojos, cubriéndome la cara.- Preferiría que nadie se enterara de que mantuve palabras con aquel idiota.- le pedí.
Él, con una sonrisa, asistió.
-¿Se puede saber por qué?
-Am, solo... No lo sé. No quiero tener nada que ver con él.- forme una mueca, Oliver asistió.-Además que no me interesa ser nombrada en la misma oración que él.- añadí.
Oliver miro a los lados y cuando volvió sus ojos a los míos, soltó una pequeña risa.
-Lo siento.- se disculpó.
-Oye, ¿Qué pasa?- dibuje una sonrisa en mi rostro.
Vaya que Oliver tenía la sonrisa más contagiosa.
-Al parecer...- se acercó a mí, invadiendo mi espacio.- A él si le interesa ser nombrado junto a ti.- me susurro.
Su aliento caliente se fue apagando hasta volver a su antigua posición.
Inmediatamente, gire mi cabeza a los lados.
Y allí estaba.
Luke Henderson, con su sequito de idiotas, los cuales se reían de algo.
Pero lo que más me llamo la atención, fue como los ojos de Luke estaban completamente clavados en nosotros dos.
Sin dejar que algo de él me afectara, levante mi mano mostrándole mi dedo corazón y volví a mirar a Oliver, justo cuando la campana sonó.
Mire mi papel y bufe.
-Historia.- le mostré el papel.
-Física.-contesto de la misma manera.- Luego nos vemos. ¿Sí?-me pregunto.
-Claro.- respondí.
-Clarity, no te dejes intimidar por Luke. ¿Sí?-paso sus manos por mis brazos, y con una cara de confusión, asistí.- Promételo.
-Lo prometo.- sonreí.
Mostrando una hilera de perfectos diamantes blancos, se acercó a mí para dejar un suave y corto beso en mi mejilla, luego se marchó.
Dejándome sola en la jungla de alumnos.
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No voy a decir que me toco hacer un trabajo para alguna extraña materia con un Ángel, un vampiro o una mezcla de los dos.
¿Un Ángel vampiro? Eso sería genial.
Volviendo al tema.
Salí de mi trance cuando la campana que avisaba el fin de clases sonó.
-¡Hey tú!- escuche como alguien corría hacia a mí.
Solté una carcajada al ver a la extraña chica que se había acercado a mi ayer.
-¡Hey!- dije en un tono más apagado del suyo.
-¿Cómo es eso que el apuesto Oliver Van Houter te trajo hoy? ¡Oh por Dios! Lograste en un día lo que muchas están intentando hace años.- exclamo.
¿Así que el extraño Oliver era deseado entre las niñas?
-Solo me trajo a clases.- rodé los ojos.
La pelirroja ensancho su sonrisa y me tomo del brazo, caminando conmigo hacia la puerta.
-Okey Clary, pero ¡dime si algo pasa contigo y aquel bombón!- solté una pequeña risa.
-Puedo pedirte algo sin que te enojes.- pedí amablemente.
Me daba algo de vergüenza tener que decirle que me repita su nombre porque lo había olvidado ayer mientras pasaba toda la noche encerrada en el mismo cuarto que Luke Henderson.
-Claro, ¿Qué pasa?- pregunto algo preocupada.
-Puedes... ¿Repetirme tu nombre?-susurre.
Ella me miro seria unos momentos, y me despedí de la única amiga que me había hecho en el nuevo lugar.
Pero suspire luego de que ella soltara una sonora carcajada.
-¡Trisha! Ese es mi nombre, pero dime Tris.- estiro su brazo.- Oh Clary, escucha tengo que marcharme, mi madre está enfrente esperándome, ¿nos vemos mañana?
-Claro.- sonreí y me despedí de ella.
Mire a mi alrededor y todos parecían haberse esfumado.
También esperaba que mi madre pasara a buscarme, y esperaba que lo hiciera rápido ya que en cualquier momento comenzaría a llover.
Todos los alumnos parecían contentos junto a sus amigos, seguramente se juntarían para ver maratones de películas con potes de helados, el día gritaba ¨tarde de amigos¨ y yo extrañaba mucho a los míos.
-¿Quién lo diría? Primer día y ya andas detrás de un jugador de básquet.-escuche una voz conocida a mis espaldas.
Cerré mis ojos, sabía que me hablaban a mí.
Pero yo estaba furiosa con aquella persona.
Conté hasta diez para no darme vuelta y darle una merecida patada en las bolas.
Comencé a caminar hacia la derecha, por donde recordaba que había venido hoy.
Pero la mano de Luke me hizo girar sobre mis talones.
Me separe de su pecho y acomode mi pelo.
-Te estoy hablando a ti.- dijo duro.
Su voz no era nada parecida con la que usaba ayer.
Como si fuera otra persona.
Su tono era más duro y hasta llegaba a darme algo de miedo.
Pero saque fuerzas de donde no tenía y salí de su agarre.
-No vuelvas a tocarme, Henderson.-escupí.
Al darme vuelta comencé a caminar, pero como si fuera la misma escena, Luke me agarro y me volteo, esta vez tomando mis dos brazos con fuerza y acercando su rostro al mío.
-¿Qué demonios sucede contigo?- pregunto.
-¿Qué sucede? ¡Me dejaste en el medio de la calle, Luke! No tenía la más puta idea de cómo llegar al instituto, y tú no pensaste en eso acaso. Te subiste a ese estúpido auto y me dejaste allí.- le grite de la misma forma.- ¿Enserio preguntas que sucede?- Él frunció el ceño y apretó su mandíbula.
-Para lo único que querías llegar conmigo era para que la gente te viera a la par del malvado Luke Henderson.- escupió.
-¡Puedes dejar de pensar que toda la gente quiere estar contigo por interés!- contraataque.
Suspire agitada, para que luego Luke aflojara su agarre.
Y aprovechando su momento, y que algunas gotas caían sobre nuestros cuerpos, patee con todas mis fuerzas su aparato reproductor.
-Jodete, Luke.- le dije antes de marcharme.
Luke no me siguió, y tampoco me grito.
Como pensé que lo haría.
Suspire, estaba a salvo pero... ¿hasta cuando?