Bajé del taxi, ganandome una sonrisa tranquilizadora de parte del conductor. Desearía poder habérsela devuelto, pero estaba muy ocupada viendo la espalda de Luke. Él no estaba en la hamaca que teníamos, sino que estaba sentado en la punta del precipicio, su cabeza estaba escondida entre sus largas piernas. No se percató de mi presencia hasta que me senté a su lado. -Dime que estas bien.- fue lo primero que le dije. -Lo estoy.- su voz estaba apagada, no tenía esa pizca de picardia que siempre llevaba con él. -No me mientas. -No me pidas que lo haga. Quise preguntar que había pasado, pero antes de que lo haga, él se dio vuelta y habló. -No preguntes que sucedió, sólo necesito que me abraces. Su voz terminó de romperse, antes de que me diera cuenta, ya me encontraba abrazandolo f

