-No puede ser que me estes llevando a una cita en esto.- reí, mirando por la ventana de ese peculiar automóvil. - Hey Clary, hay que ser agradecidos por las cosas que tenemos.- sonríe. -Creo que preferiría no tener nada antes que esta chatarra. - Oye, no le digas eso a Mery.- Acarició el volante, con una cara graciosa para luego observarme. - Así que eres uno de esos chicos que le ponen nombre a su chatarra... digo auto. - Así que eres una de esas chicas que le importa el transporte más que el acompañante. - me guiñó un ojo y puso mi mirada otra vez en el camino. El auto de Mitchell era algo... horroroso. Bueno, eso fue cruel. Era para nada agradable. Era, sin duda, lo opuesto a agradable. Era un viejo auto de color azul aunque la falta de pintura no dejaba ver muy bien su

