La cámara del celular está dirigida hacia mí. Siento que puede ver a través del “protector” que llevo puesto. Es un antifaz sencillo, de un rojo vino con detalles dorados que brillan bajo la luz intensa del aro de luz led que Sergio trajo. Nunca pensé que un momento así llegaría. Aquí estoy, sentada con el corazón latiendo al ritmo de mis nervios, a punto de hacer algo que cambiará mi vida. Mi vida como Maya, claro. Porque hoy, soy Lilith Nocturna; ese nombre escogí. Cierro los ojos un segundo, tomo aire, siento cómo se hincan mis pulmones y me obligo a sonreír. El antifaz me da una sensación extraña, como si me cubriera completa, aunque el bralette rojo apenas y me tapa los pechos. Estoy fuera de mí, de alguna manera. Cuando abro los ojos, el equipo sigue en su lugar, vigilante, espera

