—¡Los números están bárbaros! —dice Sergio, al mismo tiempo que revisa en su tablet. Camina despacio por mi oficina. Luce complacido, y podría decir que aliviado. Me mantengo en mi silla. Desde que desperté tengo un dolor en la espalda que me incomoda. Des—Reinvertiremos para abrir otra cede. —¿Tan rápido? —El pago de los miembros es anual. Hay que seguir generando ingresos. ¿Te encargas de buscar el lugar? —Sabés que sí, eso lo tengo cubierto. Pero vas a tener que contratar a alguien para tus redes. Tus seguidores aumentan como espuma. Hay que subir más contenido. Sonrío para mí. La satisfacción de sentirse admirada es egoísta y adictiva. —Se me ocurre hacer videos donde muestre los espacios del club, las amenidades con las que contamos, y cómo se usan. —Hago una mueca pícara—. Y

