Robert Me encantaba volar un helicóptero. Pollie, en cambio, parecía odiar ser pasajera. O simplemente me odiaba a mí. Probablemente ambas cosas. Estaba sentada en el asiento de copiloto, con los brazos cruzados, un vestido n***o colgando de su figura. El ligero tirante del sostén me decía que no debía emocionarme demasiado por esta noche, pero siempre había una parte de mí que pensaba que quizá tendría suerte. Con ella, siempre era cuestión de suerte. —Relájate —dije por el casco. Me respondió con una mirada fulminante. —¿Por qué? Nadie va a tomar fotos de nosotros en el maldito cielo. —Intenta disfrutar. Es divertido —sonreí. Giré un poco el helicóptero, ajustando nuestra dirección, y le señalé por la ventana—. Ahí abajo está el refugio de vida silvestre. Ella giró la cabeza y mir

