CLEO.
No me gusta que mamá no llegue a buscarme. No me gusta que papá no llegue a buscarme.
Cuando mamá no llega a buscarme y papá no llega a buscarme, el señor de seguridad se me queda viendo raro. Me quiero quedar en el salón, tranquila esperando a que mi teléfono suene y él me dice que no, que no se puede.
Salgo del salón sintiéndome más chiquita. A su lado me siento más chiquita mientras él sonríe así, con todos los dientes afuera. Ya no queda nadie y es que es casi la noche. No sé nada de nadie. No sé que está pasando.
Mami siempre se tarda. Papi siempre se tarda pero llegan antes de las cuatro. Siempre. Hoy son las seis y no han llegado. Hoy son las seis y estoy nerviosa porque el señor se me acerca. Porque me habla. Porque me dice que estoy bonita.
«Lolololooolo» Ocupo mi cabeza gritando para no pensar en nada cuando sube mi falda.
«Lololololololo» Grito aún más fuerte cuando me agarra por la pierna para no soltarme. Para no dejarme ir. Para nunca soltarme.
•ø•
Mi vida últimamente es como un sueño, a veces me da miedo quedarme dormida y despertarme para darme cuenta de que todavía estoy en Venezuela, con Bruno a mi lado. Ahora soy la "novia" de Alexander y, admito que es un poco extraño. No es como si no me gustara, la verdad es que es agradable. Él me entiende, se dedica bastante tiempo a intentarlo. También es comprensivo y me deja hacer lo que quiero. Pero es raro, siento demasiado y me sofoca pensar que él no. No quiero hacer nada por arruinarlo. Quiero ser suficiente para él, para nuestra relación, porque le quiero, así todavía no se lo admita. Lo que siento por él se me sale del cuerpo, lo miro y me pregunto que será de mí si lo pierdo, porque es algo que no quiero pasar nunca, siento que estaría vacía, Alexander me complementa. Alexander es la primera persona que me hace salir de mi zona de comfort, superarme, dejar de lado lo malo. Con él soy una nueva Cleo.
Elijah me cae bien, lo pudiera considerar como un hermano mayor, pero no me gusta lo que hace con Ava y Mareya. Hay veces que tenemos que salir con una y otras con la otra, termina resultando incómodo para mí. A Alexander tampoco le encanta eso, pues él dice que con Maya en Corea todo era más fácil, eso ya no es así. Esta es la realidad y Elijah debe saber que decisión tomar.
Ava no es mi persona favorita pero tampoco a la que más odio. Ella es más madura que yo, tiene veintiocho años y a veces hace comentarios bastante chocantes respecto a eso, cosa que para mí no tiene sentido.
La edad no es más que un número.
Mi segunda persona favorita acá, es Maya. Nos llevamos de una manera increíble, siempre nos contamos todo y ahora hacemos hasta "día de chicas". Esas cosas yo las hacía con Jess, hasta que Bruno se metió en nuestra amistad.
Respecto a Bruno, no fue preso.
No fue porque no quisiéramos, lo que realmente sucedió fue que le dijo a su abogado que mi padre también me pegaba, cosa que dejó ante los jueces en cero. Decidí retirar la demanda y no precisamente porque quisiera cubrirle las espaldas a Derek, sino porque él ahora está trabajando con Danilo y a barbette no le convendrá. Esa es la marca de los padres de mi ahora novio y no puedo hacerlos quedar así de mal de la nada.
La pelea duró horas, Alexander estaba demasiado frustrado por lo que acepté lo de la orden de alejamiento, que es vigente hasta dentro de seis meses.
A MarieLu la adoro, siempre está cocinándome cosas nuevas y pidiéndome mi opinión respecto a recetas. A parte de que cuida a Cosii y al nuevo Cronos.
Mi teléfono suena y ya sé quien es, nunca he tenido una madre y ver a Celine me parece hasta anormal.
¿Cómo puede querer tanto a su hijo?
—Hola, señora Bianchi.
—¡Susto!—Grita. Ella sabe como utilizar el teléfono pero se pone muy cerca, como si quisiera deprimir a todos con su natural belleza. Tiene unos ojos azules, mucho más brillantes que los de su hijo. El cabello amarillo, oscuro por unas partes y claro por otras. Siempre va maquillada y no es algo mínimamente sencillo, en lo absoluto, es un conjunto de sombras negras con plateado y un delineado que se expande como un ojo de gato—. Mi nombre es Celine, y en dado caso, soy la señora Culpepper, felizmente casada.
—De acuerdo, Celine—Ahora se aleja. Dejando su teléfono en una repisa y dejándome ver su esculpido cuerpo.
Su cadera es totalmente marcada y ahora lleva un vestido blanco, junto a un blazer azul marino, tacones rojos—¿Qué ha pasado?
Adivino...
—¿Ya mi bebé llegó?
Lo sabía.
—Si, acá ya son las siete de la noche. Llegó hace una hora, ahora está en su despacho con Elijah.
—No te creo, ese muchachito trabaja demasiado, mejor hagamos algo.
—Si, dime.
—Baja al piso uno—Voy corriendo y el piso frío impactando contra mis píes—. Métete en la habitación de MarieLu.
—Celine...
—Hazme caso, ya verás.
Así hago, me meto en el cuarto de MarieLu—Cosii siguiéndome—Y me sorprendo cuando hay dos pasillos, tomo el de la derecha que es el que pidió la mamá de Alexander y ahí está un cuarto de cámaras. Hay una silla y un televisor que reproduce todo lo que está pasando en el pent house.
Celine solo quería que le mostrara que su hijo está es compartiendo unos tragos con su amigo, por lo que trancó, yo me quedé aquí.
Elijah tiene el ceño fruncido, mientras se toma un whiskey seco. Alexander lo escucha, mientras toma lo mismo.
—Te lo dije, esa es la única fecha que te conseguí el vuelo, Elijah.
—No me sirve dentro de dos semanas. Esa aerolínea de los Red no me gusta.
—¿Y entonces?—Pregunta Alexander subiendo y bajando sus hombros.
—Estaba pensando en alquilar un jet, pero para mi solo me parece....¡Agh!—Tira el vaso vacío contra la pared, llenando el piso de pequeños trozos de cristal—. Que situación tan desesperante, carajo.
—No rompas mi casa en el proceso, gracias.
—Es que...¡Dios!—Grita, de nuevo—Los desbalances, Isiodora acabando con la paciencia de mi mamá, Ava que me ha terminado como tres veces esta semana y a parte, Mareya conoció a un universitario de mierda.
En lo último no se equivoca, Luca Wagner es un bombón y si Elijah no se pone las pilas, hasta yo obligaré a mi amiga a que se lo folle. Necesita algo menos tóxico que un amor a medias. Sé que no soy la indicada para hablar de relaciones dañinas, pero a mi favor está decir que ya salí de ella y que si puedo hacer algo, así sea pequeño, para que otra persona no viva lo mismo que yo, lo haré gustosa.
—Elijah, hagamos algo. Esta semana la debo terminar, pero en el fin, alquilamos un jet juntos y nos vamos, yo pusiera el de la compañía pero ahora con el próximo desfile de barbette, está ocupado. Yo cubro la mitad o lo pongo todo, no me interesa. Llegamos a Ginebra y pues ahí tú solucionas tus cosas y te quedas en mi hotel. Yo me quedo a parte y con Cleo, no voy a dejarla sola en Londres y sabes que no me gusta quedarme en los lugares que construyo.
—Por cierto ¿qué tal tú con Cleo?—Cambia de tema, ignorando la idea de Alec.
—La verdad es que bien. No sé si decirte que estoy enamorado porque nunca lo he estado, pero sino estoy cerca. Ella me gusta, me gusta demasiado. Me provoca protegerla de todo lo malo y curarle cada herida que tiene, como también abrazarla y no soltarla nunca—Mis lágrimas empiezan a caer. No me culpen, estoy sensible por el período—. Te lo juro que todos debemos vivir algo así en nuestras vidas, es tan puro que parece irreal. No es fácil, ni un poco de hecho, pero de a poquito se ha hecho llevadero y lo estoy disfrutando. Definitivamente, mi papá me mandó el mejor regalo.
—Te has convertido en una marica, Culpepper.
—Lo dice el que está sufriendo porque su segunda novia conoció a alguien más.
—¿Crees que sea verdad?
—No lo sé, pero conozco alguien que si.
¡Mierda!
Tan rápido como entré, salí corriendo y me tiré en un sofá de la sala cualquiera. Es realmente cómodo y nunca lo aprovecho.
Debería decirle a Alexander para hacerlo acá, sin duda funcionaria.
La verdad es que mi novio me ha sorprendido, siempre quiere hacerlo por cualquier lado. No lo hacemos aquí abajo es porque está el personal y, que falta de respeto.
—¿Cariño? ¿Que haces ahí tirada?—Estoy en una posición extraña, mi cabeza está colgando y mis piernas sobre el espaldar, solo llevo una franela de mi novio, que se ha bajado hasta mi abdomen, dejando ver por completo mi ropa interior.
—¿Por que nunca lo hemos hecho en este sillón? Es tan suavecito—La verdad es que lo es.
A Alexander solo le tomó un nanosegundo, llegar hacia mi lugar y reposarse sobre mí, poniendo todo su peso sobre sus codos. Su boca llega a la mía rápido pero de manera lenta y deliciosa, estoy lista sólo con eso y lo sabe.
—Vamos, amor. Hablemos algo con Elijah y mando MarieLu a hacer las compras
¡Si!
—Estoy muy cómoda aquí, lo siento.
Como sabía haría, me carga, dejando que entrelace mis piernas en sus caderas. Cosii empieza a ladrar de inmediato, así que me posa en el piso para que yo lo cargue y mi novio me pueda alzar de nuevo a mí.
He descubierto, que estar en sus brazos, es mi lugar favorito. Suele cargarme, porque es más rápido que esperar a que yo me mueva y no me quejo. Sé que no peso dos libras, porque Bruno siempre me lo decía buscando bajarme mi autoestima, pero para mi tan fajado en el gimnasio novio, no parece molestarle.
Llegamos y Elijah le dice con los labios «una auténtica marica». Este lo ignora y me sienta en un sillón, al frente de su amigo y sobre sus piernas, mientras le hago cariños a Cosii.
La verdad no sé porque pedí un hámster, es bastante aburrido. Gracias a Dios, Alexander se la lleva bien con Cronos.
—Cleo ¿Es verdad que Maya conoció a un universitario o es solo para darme celos?
—No—Niego con la cabeza, él se alivia hasta que me escucha continuar—. Se llama Luca Wagner, lleva tres años en la carrera de medicina y a pesar de que es alemán, habla coreano como ella porque vivió ahí mucho tiempo. Se entienden así, él solo domina esos dos idiomas.
—¿Es sexy?—Pregunta Alexander, búscanos molestar a su amigo.
—La verdad es que si y no tiene dos novias.
Eso provoca una carcajada exquisita en los labios de mi novio, que me besa después de eso mientras que su mejor amigo se absorbe en sus pensamientos y empieza a ponerse totalmente rojo.
—¿Has ido a Suiza alguna vez?—Pregunta casi que en un susurro.
—No, amor.
—Nos vamos el fin de semana.