ALEXANDER.
Necesito viajar hacia donde mis tíos y que ellos me ayuden a salir de todo este problema horrible con Sabine porque ya no puedo mas.
He tratado de hablar con papá y mamá más veces de las que pudiera contar con los dedos pero siempre resulta algo más importante. Si no es que están trabajando es que tenemos que trabajar nosotros en una sesión de fotos o solo vamos a lugares para que nos fotografíen un montón de “paparazzis”. Horrible. Les he pedido a mamá y papá que si podemos estar un día solos porque bajo ninguna razón quiero que se entere Eric y ellos dicen que no, que yo no pudiera hablar de nada importante con ellos cuando Sabine me está destrozando la vida.
Sabine me jala del cabello. Me encierra en mi cuarto sin razón alguna. Me quita comida. Me obliga a vomitar a veces y mientras yo lloro porque es mi única reacción, ella solo se ríe. Se ríe. Yo lloro. Ella se ríe. Yo lloro más. Ella se ríe más.
Sabine ni siquiera me habla, cuando lo hace es para presumir que lo que hace es lo correcto, que es la única manera de que podamos ser unos niños grandes y fuertes pero le he perdido sentido a ser grande y a todo en la vida. Solo quiero que ella deje de existir. Mis notas en el colegio están siendo muy malas y tan malas que han llamado a mis padres, quienes lo ignoraron. Decidí salirme de fútbol un día a la semana y más nunca me convocaron a partidos ya que el entrenador dice que tengo poco rendimiento y tiene razón, el cuerpo me duele demasiado como para exigirle correr cancha-cancha. No llego.
Con Eric he tratado de fingir para que no sepa que hay algo que está saliendo mal en mi vida, pero él también se puso raro desde hace poco y creo que es porque se molestó conmigo. Más nunca le dije para jugar videojuegos. Más nunca le dije para jugar fútbol entre nosotros. Más nunca le dije para nada.
—Pequeña mierda—Sabine, con su cabello color rojo entra a mi cuarto, estoy haciendo tarea. Toda la que sea posible—. Hoy tu hermano va a salir con tus padres. Ve a ver qué cenas.
—¿Y yo?
—Eric se lo ganó porque se porta bien.
—He hecho todo lo que me has pedido.
Se acerca y la piel se me pone de gallina. Prevengo el golpe antes de que llegue. La mano fría me deja mirando hacia el otro lado y temblando.
—Arréglate, Alexander Daniel. Todos los días me provoca matarte—Antes de salir, me agarra por el cabello y me tumba de la cama.
¿Y si ella tiene razón?
•ø•
—¡Mi niño!—Escucho como intentan despertarme y maldigo.
Desde el incidente donde Cleo decidió que quería adoptar niños, ha pasado un mes y hemos dormido... de maravilla. Han sido días divertidos donde nos conocimos bastante, hasta que llegó un punto, hace quince días, que le dije que la quería de novia. Pensé en algo romántico porque dudo alguien le haya puesto empeño a algo antes en su vida, la llevé a las afueras de la ciudad y esperé al atardecer. La buena noticia es que dijo que si. La no tan buena es que me están despertando.
Lo que he vivido con Cleo me mantiene fuera de fase, cada día es un reto diferente a por su felicidad y, carajo, le he agarrado cariño, demasiado cariño. Mi vida ahora se basa en ella y es que, viviendo juntos y con un virus en su peor fase, debemos encontrar siempre como divertirnos. Le quiero, la quiero bastante. Ahora tengo una estúpida necesidad de verla feliz, algo en mí cambia cuando hago algo que saca su sonrisa. Me siento como el puto dueño del planeta cuando logro algo bueno en ella. Cuando le demuestro que soy diferente.
»Niño—Me zarandean de un lado a otro. Cleo suelta un gruñido.
Maldita sea.
Odia no despertarse antes de la diez y su mal humor es sencillamente horrible. Aunque si es para meterle espíritus a mis animalitos con los tal cristales, obvio se para a las siete. Porque si, he visto por las cámaras como insiste en alinearle los chakras, ella jura y perjura que no la tengo pillada.
—¡Alexander Daniel Culpepper Bianchi!
¿Por qué no le he cambiado el código a mi puerta?
—¿Qué pasa, MarieLu?—Realmente tengo sueño, fue un fin de semana bastante movido. Fuimos a una casa que tiene Elijah a las afueras y fue sencillamente perfecto, unos día con Ava y otro con Mareya, digamos que ese fue el único imprevisto.
—Se murió Cronos—Está llorando.
—¿Quién es Cronos?
—La cosa fea desnutrida, como usted le dice—Sus susurros y sollozos empiezan a inundar la habitación y decido que es hora de salir.
¿Mi cosa fea? Es que no puedo ni creerlo, realmente le había agarrado cariño al animal. Yo sabía que esas cosas de Cleo nos terminarían costando, se terminó llevando a mi favorito.
—¿Cómo sabes que está muerto?—Pregunté con una gota de esperanza.
—No respira desde anoche pero como ustedes llegaron y no se dieron cuenta de mucho...
Tiene sentido, claro que lo tiene.
—Pues nada, bótalo y déjame dormir—Hago un ademán en irme pero la palma de su mano impacta contra mi cachete.
Auch.
—Va a comprarle otro a la señorita de la casa. Se dará cuenta pero será reemplazado y ya
—En mi abrigo azul, abajo, está mi tarjeta de crédito. Dile a William que vaya.
—Gracias mi niño, te quiero mucho.
—Ajá.
Me terminé trasnochando y tuve que despertarme, agarrar a Cosii e ir a correr. Cuando llegué, Cleo seguía en sueños y había una nueva cosa fea, William había escogido el peor porque así yo lo pedí y, vaya, si que es terrible, a diferencia del otro, este es todo blanco. Decidí utilizar un traje color n***o, camisa blanca y mi reloj Rolex plateado.
—Cleo, cariño—Empiezo de a poco—, Debes despertarte, hoy vas a salir con Mareya.
—Cancela—Somnolienta vuelve a cerrar los ojos y dar un suspiro cuando se mueve hacia mi lado y siente mi perfume en el lado de la cama.
Cancelaría si no supiera que ella realmente tenía ganas de salir con Mareya hoy. Ahora son como las mejores amigas de la vida, están juntas para arriba y para abajo. Supuestamente pasarían un día de chicas, compras, spa y peluquería. Por mí, que compre y gaste en lo que quiera si eso la va a hacer sentir mejor. Puede extraer cada número de mi cuenta, con tal de no verla destrozada y llorando como el otro día.
—Vamos, amor—Le doy un pequeño beso. No tengo tiempo para esto, la verdad.
—Otro—Pide. Se lo doy. Vuelve a dormir.
Mi última alternativa es la más eficiente y la que supe desde el minuto uno que aplicaría. La saco de la cama cargada y quejándose y la meto en la ducha. No bromeo cuando digo que es el único método para que abra el ojo antes de las diez.
—Te odio—Gruñe.
—No lo haces. Te espero abajo.
•ø•
El desayuno, fue, como se suponía, con bastantes lágrimas. Aunque cuando vio al nuevo Cronos, toda su felicidad se le pasó, pues este era mas lindo y gordo que la cosa fea, según ella.
—¿Te quedas a dormir?—Le pregunto besándola. Ya llegamos a Marylebone.
—No creo, Maya tiene clases mañana. ¿Me puedes buscar tipo nueve?—Me acaricia el cabello—. ¿Tú que harás?
—Trabajar, no sé si Elijah quiera salir hoy o algo—Asiente, le doy un último beso que dura bastante y la veo bajarse de la camioneta. Lleva unos jeans ajustados azules y una camisa negra, abrigo blanco...preciosa y perfecta.
•ø•
Son las dos de la tarde y es cuando por fin logro tomar un respiro. Mis hoteles en Alemania están en tan buena posición que me están pidiendo construya otro, cosa que termina siendo contraproducente, tomando en cuenta el poco personal que quiere trabajar bajo circunstancias.
En Colombia, lo terminé vendiendo y ganando tres veces de lo que en verdad quería.
En Estados Unidos, está mi fuerte. La gente ahí sigue viajando muchísimo y deciden pasar unas vacaciones de ensueño donde todo está esterilizado y desinfectado.
Suiza es aburrido, pero no me va mal.
Venezuela está bien, cada vez entiendo menos la economía de ese país pero todas esas habitaciones están reservadas y... hablando de Venezuela.
—Will—Mi voz es desesperada—, ¿Buscaste las cajas de Cleo?
—Si, aunque yo no hablaría tan en plural. Mandaron sólo dos, MarieLu las está organizando, solo no sabe donde poner unos libros azules.
—Yo veo después. Gracias—Nunca he estado muy de acuerdo con que la gente trabaje para otras personas. Pero vaya que te hace la vida más fácil.
Para mí, ellos dos son como mis terceros padres y una pareja a la que no le negaría nada. Mudarme no hubiera sido tan fácil si no hubiera sido por Will y MarieLu.
Justo cuando voy a comer, suena el teléfono tres veces y ya sé quien es.
—Mi bebé precioso—Su cabello rubio y lacio está por toda la cámara, prácticamente tapando su diminuto rostro.
—Hola, mamá—Le saco una sonrisa.
—Tienes una cara de agotado que no te la quita nadie, Alexander Daniel—Intenta parecer furiosa pero es igual a Cleo, un intento fallido.
—Anoche no dormí bien—Mientras hablo con ella, respondo correos. Un hotel en j***n está finalizándose y me tiene nervioso.
—Es que mírate—Se queja—, Trabajando todo el día.
—De algo debo vivir—Le resto importancia. No es ni será la última vez que tenemos la misma discusión.
—Soy capaz de darte cada céntimo mío con tal de no verte esa preciosa carita con ojeras.
—Ma...
—Nada. Te vas a ir ahorita mismo a tu casa y vas a comer algo bien fuerte, que te sume energía. ¡Y como me entere, Daniel, que estás trabajando, soy capaz de irme remando hasta Inglaterra para pegarte en la cabeza!
Eso me da risa, pero por respeto, me muerdo los cachetes. Celine Bianchi no me ha puesto un dedo encima en toda su vida.
—Ajá.
—Ajá nada. Tú y yo sabemos que no me atrevería a pegarte, eres muy precioso como para dañarte—Lo sabía—, Pero no pongas en duda, en ningún momento, que me voy para allá para controlarte, hijo mío. Nosotros los criamos para que salieran para adelante pero siempre les dijimos que no se prioriza el trabajo.
En eso no pienso ni siquiera quitarle la razón. Papá decía que se trataba de balance, trabajas todo el día, te desconectas toda la noche. Al igual que el fin de semana, que quedaba siempre limitado para disfrutar.
—Bien, mami.
—Okay, mi bebé, no me gusta gritarte. Por favor.
—Te amo.
—Yo a ti. Tienes tres minutos, Alexander, porque sé con base suficiente que es el tiempo exacto que te demoras en salir de ahí.
Mi mamá pudiera concursar en algo referente a las madres más sobre protectoras y ganaría la corona más hermosa. Es que, se pasa. Tal cual dijo, William estaba viendo su reloj cuando llegué y moviendo el píe de manera nerviosa. Lo conozco lo suficiente como para saber que lo estaban poniendo contra la espada y pared, pues odia desafiarme, pero su primera jefa fue Celine y contra ella, nada.
Al llegar, no me sorprendió que un gran plato de pasta, con salsa carbonara y camarones me esperara en la mesa, junto a una copa de vino blanco, es mi plato favorito. De postre MarieLu me hizo profiteroles rellenos de crema y cubiertos por un caramelo salado delicioso. En serio amo como cocina esa mujer y ha sido nuestra salvación en muchos sentidos, yo sé defenderme pero no es mi fuerte, Cleo ni lo intenta.
—MarieLu, no es necesario que me grabes—Tiene el teléfono en una posición extraña, estoy seguro de que eso no está saliendo como ella lo planea.
—Si lo es, la señora Celine me dijo que debía estar cien por ciento segura. A ver—Se acerca—. ¿Le gustó la comidita a mi niño?
—Si...
—¡Ay!—Solloza pegándose el teléfono al pecho—, ¿No le gustó? ¿Quiere más?
Creo que se le está bajando la tensión, no me sorprendería.
—Estoy a explotar, Marie, quedó delicioso. Te amo—Le doy un beso en la frente—. Mamá, ya comí como por tres, quédate tranquila.
Con MarieLu feliz, decidí irme al salón. Si es por mí, me regreso para la oficina pero estoy seguro de que Celine se enteraría y me haría pasar pena allá, mi reputación ruda debe mantenerse.
Estoy realmente aburrido, jugando con Cosii en mi regazo. Debería llamar a...
A veces creo que Elijah y yo tenemos como una conexión del más allá o algo así.
—Ho...
—¿Tienes planeado ir a Suiza pronto?—Parece que mi amigo está de malas.
—La verdad es que no. ¿Por qué?—El perro empieza a morderme la mano pero casi no se siente y me hace ojitos. Creo que es algo normal, o una mierda así dijo Cleo que ha hecho un montón de cursos en internet de perros para estar informada.
—Carajo—Escucho como le pega a algo y estoy seguro, es alguna de sus esculturas que tiene. Este hombre ama el arte, ya mañana estará llorando por sus obras que cuestan medio millón de libras y a parte no se encuentran con facilidad.
—Elijah, ¿Qué pasa?—Él siempre necesita unos minutos para relajarse—. ¡Quieto!—Cosii fastidioso. Yo que pensaba que me tendría miedo y sería como Danilo con Black, pero no, soy como su juguete.
—¿Quieto? ¿Qué?
—No tú, es para Cosii. Ahora cuéntame.
—Hay un desbalance en mi cuenta Suiza que no entiendo. Esa es solamente para Isiodora, para cuando crezca y necesite estudiar o hacer lo que sea... pero las cifras no me cuadran.
Nunca me ha sucedido algo así, soy un buen administrador y al mínimo desperfecto, me comunico y me lo solucionan. El dinero es delicado.
—Entiendo. Bueno, te puedo llamar a mi amigo Bruce que es administrador, o te puedo ir reservando una suite en mi hotel de Ginebra.
—¿Puedes? Es que me da miedo quedarme en otro lado...
—Claro. Tu tranquilo, ya mismo llamo a Elena—Mi secretaria—, Para que te reserve todo.
—No sé que haría sin ti—Tranco y ahí mismo llamo para que se pongan con todo.
Sigo aburrido. A veces odio ser tan organizado, pues todo siempre lo tengo adelantado. También tan reservado, mi único amigo es Elijah. Mi vida era diferente cuando mis padres vivían a unos minutos y es que, salíamos a eventos y situaciones públicas, el COVID lo ha jodido todo.
Lo único que me falta ahora es revisar los inventarios de barbette, la nueva colección se estrena dentro de nada. Lo que significa que dentro de dos semanas, como máximo, me harán una sesión de fotos con lo que yo apruebe.
Caminando por el salón, me detengo a ver unos libros azules. Algunos están tan desgastados que las páginas se están poniendo amarillas, otros tienen partes mojadas, sin embargo, la mayoría está en excelente estado.
—Hola, amor—Contesta mi llamada al segundo tono.
—Hola. Sabes que trajeron tus cosas y hay unos libros, no sé si quieres que los pase a una biblioteca o que.
—Son mis diarios, hay uno por año. Léelos, ahí habrán cosas que jamás te contaré, porque puede que incluso las olvidé, después quémalos.
—¿Segura?
—¿De cuál del las dos?
—Ambas.
Nos quedamos en un silencio que más que ser incómodo, demuestra la confianza que hay en ambos. Sé que quiere decirme algo porque Cleo no se calla.
—Si...oye—Se escucha avergonzada.
—¿Que hiciste, Cleo?—Por favor, no otro perro.
—Usé tu tarjeta negra—Su voz es prácticamente un susurro.
¿Eso? Había visto el movimiento.
—Ah, tranquila. Tiene saldo ilimitado pero si crees que puedes llegar a sobregirarla, me llamas.
—Pe...
—Te busco a las nueve en casa de Maya—Tranco porque si le doy largas se pone con una conversación infinita de una sola conclusión. Genero demasiado dinero, no me molesta que ella lo gaste.
Agarro una botella de Chateau Lafite, mi copa y me siento en mi despacho. No suelo estar mucho tiempo acá, porque soy cien por ciento partícipe de que el trabajo desde casa suele ser demasiado fácil de interrumpir y crea ineficiencia, pero igual tengo mi computadora y una silla que gira.
Febrero del 2004.
Cleo es del noventa y nueve, por lo que tenía cinco años.
Vi en una peli de Disney que la gente hacía esto, escribir, y decidí hacer lo mismo. Estoy regresando de un viaje súper wow a Orlando.
Ese diario, son más que todos dibujo. Lo omito y decido ir a por el siguiente, que tiene partes dobladas, evidentemente mojadas.
Abril del 2006.
Hoy es mi cumple número siete y mis papás me dejaron sola. No entiendo que hice mal, no entiendo por qué no pueden pasarla conmigo, pero me dejaron con mi nana y un pastel.
Septiembre del 2006.
Hoy fue mi primer día de clases. Regresé con todo lo chic y rosado que pude pedir de internet, pero mi mami Chloé no está aquí. Eso no lo entiendo... aquí está la mamá de Jess y la de Betta pero Chloé ni siquiera está en España.
Diciembre del 2008.
Hoy mis papás me regalaron una muñeca, pero no era la que yo quería. Yo quería la que lloraba y le podías cambiar el pañal, pero me dieron una que es estática.
Se hace llamar American Girl y mis papás dicen que se parece a mí. Pero yo no lo creo, que así era como ellos querían que fuera. Rubia y con ojos azules.
Agosto 2010.
La verdad no he escrito nada porque no sé muy bien, que hacer o actuar. Ahora ya no vivo en una casa con piscina sino en una pequeñita.
Ya no tengo una tarjeta negra, ya no tengo ni efectivo.
Mamá está gorda.
Octubre 2010.
Hoy papá me pegó porque intenté tocar a mamá, yo solo quería saber porque su panza estaba redonda.
Octubre 2010.
Conseguí una beca en el colegio y mis papás ni opinaron. Mi padrino me dijo que estaba orgulloso de mí pero no me importa y me encerré en el cuarto todo el fin de semana, solo mi nana intentó enterarse de lo que estaba pasando.
Enero 2011.
Hay una nueva bebé en la casa. Yo ni siquiera fui al nacimiento, solo sé que llegaron con una niña que no me dejan ni tocar en brazos. Es diminuta y llora la mitad del tiempo pero a nadie parece molestarle. Se llama Nadia o Marina, la verdad es que no sé mucho.
Octubre 2011.
Se llamaba Malia.
La bebé es todo lo que mis papás quisieron o hasta más. Heredó los ojos azules de mamá y el cabello marrón claro de papá, a parte de su tono de piel. A comparación de mí, que soy toda fea sin nada especial.
Abril 2012.
Hoy fue el día en el que me di cuenta de que para Chloé y Derek, soy una cero a la izquierda.
Hace unas semanas le dije a mis padres que quería una fiesta de cumpleaños. Ellos no pagarían nada, solamente me tenían que dar el permiso, pues todo sería en casa de Jessica. La respuesta fue no, de ilusa creí que sería por una sorpresa. Resulta que me dejaron sola, en mi cuarto, encerrada mientras ellos hacen sus cosas.
Empecé a llorar tanto, que Derek vino y admito que me emocioné; eso no duró mucho. Me pegó tan fuerte que estoy sangrando de manera imparable, sin embargo, no omito sonido, no quiero repetirlo.
Julio 2014.
Debo ahorrar. Mis padres dijeron que no puedo ir a la universidad pero en serio muero por abrir una joyería y hacerle la corona más preciosa a la próxima miss y me aseguraré que no sea Malia.
Septiembre 2015.
Hoy llegó un nuevo niño al colegio. Se llama Bruno y es sexy.
Termino la copa de un solo trago y saco mi paquete de cigarrillos. Solo fumo en ciertas ocasiones, no es mi cosa favorita y los tengo por si sé voy a recibir dosis de ansiedad.
Vamos.
Febrero 2016.
¡Por fin pasé un catorce de Febrero con alguien! Bruno White y yo fuimos a una cita de película.
Abril 2016.
¡Me pidió el empate el día de mi cumpleaños con un collar Swarovski! Por fin algo bueno en mi vida.
Mayo del 2016.
Bruno y yo peleamos y se puso tan furioso que me recordó a Derek Relish...iugh... me da hasta asco llevar su apellido.
Julio 2017.
Pasaré un verano entero con mi novio, navegando en su yate por todo el Mediterráneo. A mis padres no les puso problema porque ellos viajarán con los Culpepper, supuestamente se estrena una nueva línea o algo así. A parte, creen que me voy con Jessica.
Septiembre 2017.
Regresamos de los mejores meses de la vida. Hubieron muchos besos y caricias y... fue increíble. Cuando llegamos se complicó la cuestión, pues a mi nene no le gusta que esté con Jess y ese grupo.
Octubre 2017.
Hoy era el cumpleaños de Jessica y, a pesar de que ya no somos amigas porque Bruno me lo prohibió, quise escaparme e ir. Lastima que sus escoltas me estaban espiando, me encerró en mi cuarto por un largo rato. Lo único bueno, es que estaba Malia y, pese a que le tengo un poco de resentimiento, es una buena hermana y es súper dulce. No tenemos la mejor relación porque está ocupada con sus cosas de modelaje y en llamar la atención de todo el mundo, pero en las otras ocasiones es solo mi hermanita.
Diciembre 2018.
Hoy había sido un día malo, pues había peleado con mis padres, dejándome todo el estómago rojo por los golpes y como Bruno no me contestaba, fui a con Jessica que era mi última opción, no quería seguir en esa casa del demonio un solo minuto mas.
Mi relación con mi novio ha tenido dificultades este último año, pues es demasiado celoso y eso nos ha costado peleas físicas. Sin embargo, lo perdono, mi nene tiene problemas de ira y esa es su única forma de calmarse, a mí me da igual.
Todo se terminó convirtiendo en un desastre, pues al llegar a la casa de Jess, sentí un jalón de pelo y un perfume que reconocería hasta inconsciente.
Me llevó a su casa, me desnudó y entró en mi por la parte de atrás, de una sola vez. Sentí que me desgarraba por dentro y que toda mi vida se iba con eso, la sangre en el piso se intensificaba y por mi mente solo pasó una cosa.
«Ese día Bruno no solamente me rompió físicamente. »
02/01/2019
Violación número tres.
04/01/2019
Me dejó inconsciente del dolor.
20/01/2019
Perdí la cuenta de todo. Solo sé, que ya no hay esperanza en mí.
Mis padres, quienes debería amar de manera incondicional, me odian.
Mi novio me viola y pega.
Amigos no tengo.
Vida tampoco.
Ya no queda Cleo.
Solo sobras de lo que en ningún momento fui, pues la felicidad jamás a tenido cabida en mi vida. A este punto, dudo que la tenga.