Capitulo 3- Muerto?

2079 Palabras
Thiago POV'S   Hace un rato había despertado, sin embargo, me había quedado acostado en la cama viendo a Antonella vestirse. Ella ya había comenzado a trabajar en su editorial, le había puesto su nombre. Pues al principio no sabía cómo llamarle, pero le di la idea de que la llamara como ella, pues todo lo que se llevara a cabo en esa editorial debía llevar su nombre en honor a su dedicación y a sus sueños.   Habían pasado tres días desde su graduación y aunque la estuve acompañando con el proceso de vacantes, seguridad, gerentes, publicidad y todo lo demás hoy me tocaba quedarme a resolver unos asuntos.   -Por que me miras tanto? - me preguntó con una pequeña sonrisa vergonzosa.   -Estoy mirando que estas más rellenita- le hablé   -Es tu culpa- me dijo cruzándose de brazos.   Reí a carcajadas   -Por que es mi culpa? - le pregunté entre risas negando con la cabeza, sabiendo que para ella yo siempre era culpable de todo sin ser cierto.   Eso me recordaba mucho a mi niñez, a veces nos toca ser el hijo al que todo se le pega, ese que en la casa solo se menciona su nombre, el que todo lo rompe, el que todo lo daña, el más desordenado, ¡todo! Así era aquí, yo era el hijo y ella mi mamá, literal. Y no se imaginan cuanto disfrutaba de esto.   -Últimamente hemos estado comiendo un montón de comida chatarra y tú eres quien me seduces a hacerlo- me dijo sonriendo finalmente   -Amor, pero si eres tú la que siempre me seduce a mi- le dije no pudiendo evitar reír   -Desde que nos casamos te la pasas llevándome a restaurantes que solo venden papas, hamburguesas, empanadas, sodas, mucha carne de cerdo y un montón de cosas que ni recuerdo. Quieres ponerme gorda para que nadie se fije en mi- me dijo mientras se colocaba unos pendientes.   -Te ha engordado bastante el trasero, te sirven aún los pantis o ya tengo que comprarte de otra talla? - le pregunté   -Siéndote sincera cómprame de otra talla, además sabes escogerlos mucho más lindos que yo- me dijo sonriendo ampliamente.   -Obvio, eso lo sé- le dije egocéntrico sabiendo que mis gustos a la hora de comprarle ropa interior era lo último.   - ¿Dime algo, a quien más le comprabas la ropa íntima? Al parecer tienes experiencia- me dijo con ese tono celoso que poseía de vez en cuando.   Sonreí pícaramente   -Amor, a la primera mujer a quien le compro estas cosas es a ti. Es simplemente que me encanta tu cuerpo y a la hora de comprarte ropa interior me imagino como te verías luciéndola y me fascina. Principalmente la de lencería roja, me encanta como te queda ese color- le expliqué viéndola sonreír, contenta de saber que era la primera mujer a la que le escogía su ropa íntima.   Otros hombres me dirían que mi mujer me controla porque incluso hasta la ropa interior tengo que salir a comprársela, pero mierda, cuanto disfruto hacerlo. Escojo un día solamente para eso, me tomo mi tiempo y me esmero escogiendo los conjuntos para ella. Lo mejor de todo es cuando de noche lo luce para mí.   -Ya te he dicho que me saqué la lotería contigo? - me preguntó   -Mas que la lotería, diría yo- le contesté egocéntrico.   La escuché reír a carcajadas.   - Tu cumpleaños es mañana, ¿de verdad te irás esta tarde y regresarás mañana temprano? ¿No puedes dejar esa inversión para después? - me preguntó   Había quedado con un inversionista de firmar un contrato súper importante esta noche, pero por el motivo de que tendría que salir de la ciudad iba a tener que quedarme en un hotel a pasar la noche.   Como era de esperarse Antonella había decidido quedarse, pues ahora como tiene la responsabilidad de la editorial y recién está comenzando, no podía dejar su trabajo e irse conmigo así nada más. Aunque yo quería que fuera entendía que no podía, no quería que se quedara sola, pero ya Diana se ofreció a quedarse a pasar la noche, según ellas, tienen muchas cosas de que hablar.   De todos modos, no me estaba tranquilo si Antonella no estaba bajo mis ojos. Mis hombres son los mejores, pero no me bastaba, no podía estar seguro de que ella estaba a salvo.   -Sabes que tengo que ir, pero voy a estar antes de que te levantes aquí en casa amor- le dije poniéndome de pie y acercándome a ella quien ya estaba lista para irse a trabajar.   -Nunca hemos pasado una noche lejos del otro desde que nos casamos- me dijo haciéndome puchero.   -No me hagas eso nena, me matas cuando pones esa carita. Te prometo volver rápido, de seguro estarás tan entretenida con los chismes de Diana que no vas a notar mi ausencia- le dije mirándola a sus hermosos ojos cuales desde hace unos días llevan un brillo más intenso.   -Pero si no te has ido y ya te extraño - me dijo abrazándome entristecida.   -Nena... tienes que portarte bien. ¿Sí? - le dije rodeándola con mis brazos en su cintura.   Asintió sin decir nada solamente aferrándose con más fuerza a mi cuerpo.   -Te voy a dar tu regalo antes, lo vas a abrir mañana por la mañana al despertarte. No puedes hacer trampa. Sabes que tu no me mientes y que si lo abres antes de tiempo lo estarías haciendo. Así que aguanta hasta mañana para verlo- me dijo soltándome y buscando en su cartera una pequeña cajita rectangular muy bonita, me la pasó en las manos haciéndome sonreír embobado.   -Nena... no tenías que hacer esto. Sabes que mi mayor regalo eres y siempre serás tú- le dije envolviéndola nuevamente en mis brazos.   -Prométeme que lo abrirás mañana- me dijo mirándome a los ojos.   -Te lo prometo mi vida- le dije besando sus labios de manera lenta disfrutando del sabor de estos.   -A qué hora te vas? - me preguntó   -A las tres de la tarde- le contesté   -Es muy temprano- me dijo con esa voz apagada   -Mientras más rápido cierre el negocio más pronto estaré contigo- le dije mientras acariciaba su mejilla.   Asintió lentamente.   -Te amo- me susurró antes de irse depositando un apasionado beso en mis labios.   -Yo también te amo- le contesté sintiendo el lazo que nos unía no querer soltarse.   La vi tomar su cartera y salir por la puerta de la habitación. Sintiendo un vacío extraño dentro de mí. Me había acostumbrado tanto a ella que era demasiado lo que podía a llegar a sentir si no estaba a mi lado.   Moria de ganas por abrir la cajita que me había dado, pero le di mi palabra de que no lo haría hasta mañana. Así que la guardé en mi maletín n***o donde metería mis pocas cosas importantes para llevar.   Antonella POV'S   -Entonces dime, ¿cómo van tú y Camilo? - le pregunté a Diana que descansaba conmigo en la cama mientras veíamos supuestamente una película, pero en realidad creo que ella nos miraba a nosotras.   Thiago se había marchado esta tarde mientras yo trabajaba, me mandaba muchos videos cortitos y fotos de él mostrándome lo que hacía, apenas eran las diez de la noche y ya me había texteado como algunos veinte "Te extraño"   -Vamos bien, es un poco difícil la verdad porque sabes que no me gusta que me controlen. Camilo se la pasa queriendo saber a dónde voy, con quien me junto, con quien hablo y eso no me gusta, Ella- me dijo cabizbaja.   -Es normal que quiera saber con quién estas y a dónde vas. Tu tal vez te lo encuentras extraño porque no estás acostumbrada a estas cosas- le dije sabiendo que ella era una parrandera.   -A veces se pasa, créeme- me dijo mientras negaba con la cabeza.   -Diana, Camilo es lo mejor que te ha podido pasar, lo sabes. Te ha brindado estabilidad, amor, seguridad...- empecé a enumerar, pero me interrumpió   -Lo sé, ya lo sé. La culpa es mía, que no se controlarme y tal vez ante tantas cosas buenas me acostumbré a lo malo- me dijo admitiéndolo   Asentí con la cabeza   -Pues sí, tal vez. Yo solo te digo que si lo pierdes sabes que no volverá- le avisé.   Camilo no repetía relaciones, si no funcionó una vez ya no lo hará dos veces.   -No lo voy a dejar ir - me aseguró   -Haces lo mejor- le dije con media sonrisa.   - Para cambiar de tema, dime ¿cómo te sientes en tu primera noche sin tu esposo? - me preguntó escapando del asunto de su relación   Bufé   -Solita- le dije haciendo puchero.   -Oye! ¡Pero si estoy aquí! - me dijo dándome un leve empujón juguetonamente.   Reí a carcajadas   -Agradezco muchísimo que hayas venido. Es solo que estoy muy apegada a él, incluso más que antes. Y eso, aunque no lo creas me da miedo- le conté   -Por qué? - me preguntó   -Siento que si un día me llegara a faltar entonces me moriría. No puedo estar mucho tiempo lejos de él, es que todo reacciona diferente. Me levanto en las mañanas y es el quien está a mi lado, desayunamos juntos, almorzamos juntos, de vez en cuando nos duchamos juntos, vivimos texteándonos a cada instante, nos contamos cada mínima cosa, si estoy enferma ahí está el para llenarme de mimos, si quiero algo ahí está el para llenarme de caprichos, pero sobre todo siempre está para llenarme de amor y .... sería muy duro que un día todo eso deje de pasar de la noche a la mañana- le expliqué incluso sintiendo el dolor de tan solo imaginármelo.   -Estoy segura de que Dios va a bendecir su matrimonio, por eso se casaron por la iglesia. Él cuidará de su amor y no tendrás que pasar por ese dolor. Espero que un día lo mío con Camilo sea igual- me dijo con una sonrisa.   -Lo de ustedes dos será mejor- le dije sabiendo que, si ella ponía un poquito más de su parte, entonces su relación iría a la perfección.   En la puerta se escucharon dos golpecitos, alguien estaba pidiendo permiso para entrar.   -Puede pasar! - alce la voz sabiendo que era María o uno de los hombres para avisar que estábamos listos y seguros para pasar la noche.   -Disculpe señora Coleman- me dijo entrando con algo de vergüenza, Martin.   - No te preocupes, dime que sucede? - le pregunté con media sonrisa.   -Es que.... necesita poner el canal de las noticias. Es.... - tartamudeó sin saber que decirme.   -Es que Martin? - le pregunté   -Es el señor Coleman. Se dice que sufrió un accidente- salieron de su boca aquellas palabras que en ese instante me dejaron atónita.   Diana cambió de inmediato el canal de la tv.   -Un auto Audi Q5 S Line 40 acaba de volcarse al río debido a que el conductor chocó con una vaca que al parecer había escapado de una de las granjas cercanas, según los que transitaban por la carretera, el golpe del impacto fue muy duro. Sin embargo, ya los rescatistas pudieron sacar el automóvil donde nos informan que era propiedad del empresario Thiago Coleman, el cuerpo al parecer de su chofer fue encontrado sin vida, nosotros seguiremos en busca del Señor Coleman, quien aún no ha dado señales de aparición…-   En ese momento tras escuchar aquella reportera en la televisión mi mundo se fue abajo. Justamente hoy Thiago no conducía, se había llevado uno de los choferes con él.   -NO, NO, ¡NOOOOOOOOO! - me ahogué en aquellas palabras sintiendo las lágrimas caer por mi rostro mientras Martin me sostenía fuerte para que no cayera al suelo.   -NO! ¡THIAGO NO! - continuaba diciendo en parálisis de aquella noticia que había roto mi corazón en pedazos.   Diana quien corrió a mí y me abrazaba con todas sus fuerzas trataba de consolarme y calmar mi llanto.   -Escúchame, Thiago está vivo. Es un guerrero y sé que tiene que estar con vida, lo van a encontrar. Tranquila- me decía tratando de calmarme   -Su último mensaje fue hace una hora, no puede ser que ya no esté conmigo- dije sintiendo un dolor inmenso recorrer todo mi cuerpo.   -Saldremos en busca de él, yo no confío plenamente en esa gente. Me llevaré unos cuantos hombres y buscaremos al señor, usted no pierda la esperanza- fueron las palabras que me dijo Martin antes de salir a la búsqueda.   -Si está muerto, entonces yo también moriré-
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