Antonella POV'S
-Solo teníamos una hora que no hablábamos. A las nueve era su reunión con el inversionista. No entiendo que sucedió- dije entre los brazos de mi madre quien me consolaba desesperadamente.
-Mi amor, tenemos que esperar, Thiago es fuerte y.…- no la dejé terminar
-Mamá el auto se fue por el río, el choque fue tan grave que se volcó, el cuerpo del chofer fue encontrado muerto, boyando por la corriente. Es decir que el impacto fue tan grave que los cuerpos salieron del auto- le dije imaginando todo en mi cabeza haciéndome más daño.
-Tienes que calmarte o serás tú la que también ira a parar al hospital- me habló Ángelo
-Acabo de contactarme con el inversionista, ambos llegaron a terminar el contrato, me dijo que Thiago se marchó faltando ocho minutos para las diez, y que le ofreció quedarse alojado en su departamento, pero este no quiso, le comentó que iba a regresar con su esposa. Es decir, tuvieron el accidente de regreso hacia acá, Thiago no quiso quedarse a dormir en ningún hotel ni aceptó el alojamiento en el departamento del inversionista, quería regresar contigo cuanto antes, Antonella - nos informó Camilo.
Fue allí donde comencé a llorar más agudamente.
Ni siquiera podía hablar. Todos se habían venido para la casona para estar conmigo y apoyarme en esta situación tan difícil, pero, yo no podía parar de pensar en mi Thiago, me dolía el alma.
El amor de mi vida podía estar muerto.
-Vamos, tomate toda el agua- me dijo Diana llegando a mi lado ofreciéndome un vaso.
-Que le echaste? - le pregunté sabiendo que ellos solo querían mantenerme calmada.
-Tómatela toda, Antonella- me ordenó mamá.
Sin rechistar me bebí toda el agua, a ver si de esta manera también se podía calmar mi dolor y el vacío que ya sentía dentro de mí.
Mi mirada se fijó en aquel reloj que adornaba nuestra habitación.
-Son las 3:05 de la mañana. Ya es el cumpleaños de Thiago- dije entre lágrimas queriéndome morir.
-Pásame mi teléfono Diana- le dije a esta que me pasaba su mano por mi cabello tratando de calmarme.
Cuando lo tuve en mis manos me metí a la última publicación de Thiago donde todo el mundo comentaba "Descansa en paz"
Salí de allí y me metí a nuestro chat donde empecé a llenarlo de mensajes, pero ninguno le llegaba.
-Ya basta, tienes que tranquilizarte- me dijo Camilo arrebatándome mi teléfono de las manos
-No puedo! ¡No entienden! ¡Se trata de Thiago! ¡Es mi esposo! ¡No puedo vivir si no está el conmigo! ¡Entonces las cosas no serán igual! ¡Porque no está! ¡Necesito saber de él! - le grité a todos desesperada saliendo de los brazos de mi madre.
Cada uno me miró con el rostro cargado de pena, se mostraban rotos y desesperados, pero no igual que yo. Este no era el momento para que me dijeran que tenía que calmarme.
Se trata de Thiago, el hombre que me había hecho sentir viva, la persona que me llena de sonrisas y felicidad, aquel que me hace sentir amada, que me valora, que me cuida y me entiende. Yo no podría aceptar nunca que no estaba a mi lado.
Me acostumbré a él, a su olor, a sus caricias, a sus regaños, a sus celos, a sus órdenes, a sus besos, a su risa, a sus malas costumbres, me acostumbré a todo lo que tuviera que ver con su persona, esa preciosa sonrisa que me enseñaba diario me hacía vivir.
De repente sentimos esa presencia que tomó lugar en la puerta, todos incluso yo lo miramos.
Estaba mojado y rasguñado con un moretón en su frente que podía ver desde nuestra distancia. Suspiré profundo sintiendo mi corazón latir muy rápido, demasiado diría yo. Nunca antes lo había sentido de esa manera.
-Thiago...- fue lo único que pude susurrar antes de que mi cuerpo perdiera todas las fuerzas y me recorriera un frío por todo mi ser haciéndome llevar del atacante sueño que inundó mis ojos cayendo en un vacío.
Thiago POV'S
-Antonella! ¡Ella! Antonella! - decía su nombre casi a gritos cargándola en mis brazos.
Después de que Diana le puso el alcohol en la nariz empezó abrir los ojos poco a poco, pero estos fueron llenándose de lágrimas de inmediato.
-Thiago.... estas vivo- me dijo llorando desconsoladamente haciéndome encoger el corazón.
Se levantó y me abrazó, se apegó a mi pecho llorando fuertemente mientras que yo la rodeé besando su cabellera y agradeciendo a Dios porque una vez más la tenía en mis brazos.
-No llores mi amor, estoy aquí contigo. Estoy vivo, todo ya pasó- le dije para intentar calmarla escuchando su penoso llanto que me hacía doler el alma.
-Gracias a Dios y estas con vida hijo- me dijo mi padre quien al lado de Andrea me miraba lleno de felicidad.
-Por Dios, ya podemos respirar- salió un largo suspiro de Diana.
-Yo estaba a punto de subirme al helicóptero a buscarte- me dijo Camilo con los ojos incluso aguados.
-Estoy bien, solo fueron unos pequeños rasguños. Gracias a todos por preocuparse y por cuidar de Antonella cuando no estoy- le dije a mi familia abrazando aún más fuerte a mi mujer que todavía seguía con sollozos en mis brazos.
-Quítate esa ropa mojada y date un baño de agua tibia, cuando te pongas ropa limpia entonces te curaré esos rasguños. Nos quedaremos con Antonella mientras lo haces- me dijo Adriana preocupada por mí.
Simplemente asentí dándole otro beso a mi esposa en su melena quien ni siquiera había podido decir media palabra, estaba totalmente en shock y la entendía.
-Ya vengo amor- le susurré soltándola, no queriendo dejarla ni por un segundo. Diana la tomó envolviéndola en un abrazo.
Me metí al baño rápidamente y me di una buena ducha queriendo sacar de mi cabeza que había estado a punto de morir esta noche. Me vestí con un polo blanco y un simple pantalón de chándal cómodo.
Al salir la madre de Ella, en muchos casos mi mamá también me curó las heridas que me había causado el accidente.
Todos permanecían aún en la habitación mientras que Antonella estaba recostada en la cama casi dormida por las caricias de Diana en su cabello.
-Tuvimos que sedarla. Estaba muy mal- me susurró Andrea mientras me curaba.
- ¿Que fue realmente lo que sucedió, Thiago? Tal vez no quieras hablar de ello ahora, pero nos urge saber que te pasó- me dijo mi papá aún con una cara de muerto en vida.
-Como terminé de firmar el contrato temprano no decidí quedarme a dormir en ningún hotel, además no iba a estar del todo tranquilo porque no me gusta dejar a Ella sola, así que le dije a mi chofer que regresáramos ya que nos daba tiempo a llegar a media noche. Al emprender el viaje, no le quise textear a Antonella ni avisarle que iba de camino para darle una sorpresa, recuerdo que cerré mis ojos solo por un momento y cuando los abrí ya estaba debajo del agua. Todo fue muy rápido, el golpe que tuvimos ni siquiera sé con qué fue. Solo sentí las vueltas del auto y el agua invadirnos. Gracias a Dios pude abrir la puerta trasera del auto y salir nadando como pude. El choque fue tan duro que ya mi chofer estaba muerto cuando lo vi antes de salir del auto. Tenía miedo de morir ahogado ya que no tengo buena resistencia pulmonar, pero pude salir. Caminé no sé por cuanto tiempo. Cuando salí del rio, cosa que me costó porque la corriente me quería arrastrar, caminé todo ese monte sin encontrar salida alguna hasta que pude visualizar la carretera y justamente cuando me detuve a pedir ayuda, Martin apareció en mi búsqueda- les conté
-Los rescatistas de este país son una mierda, donde debieron buscar desde un principio fue en aquel bosque. Tal vez hubieras durado menos tiempo desaparecido. En la noticia casi te daban por muerto. Dijeron que ustedes chocaron con una vaca- me dijo Camilo mientras que yo solo podía fijarme en Antonella quienes sus ojos me miraban fijamente llorosos.
-Lamento bastante la muerte de mi chófer- fue lo que pude decir de todo lo que había sucedido.
-Gracias a Dios estas con vida. Lo mejor que podemos hacer es dejarlos descansar. Tú y Antonella lo necesitan demasiado- me dijo Andrea dándome media sonrisa mirando preocupada a su hija.
-Quédense a dormir. Ya es tarde como para que se vayan a sus casas. Hay habitaciones para todos. Mañana nos vemos en el desayuno- les dije mirándolos asentir.
-Duerme bien, te amo- me dijo mi papá abrazándome con una fuerza increíble.
Era la primera vez que lo escuchaba decirme aquella palabra.
-Igual papá, yo también te amo- le dije sabiendo que todos vivimos un momento tenso hoy. Ellos porque pensaban que yo estaba muerto y yo porque tuve miedo de morir, no quería dejar a Ella viuda tan prontamente.
Se despidieron todos de ambos y se marcharon a descansar.
Me acerqué lentamente a mi nena y la abracé acostada en la cama. Se hizo bolita en medio de mi cuerpo aferrándose a mí por completo.
-Te extrañé tanto...- le susurré respirando su olor disfrutando de aquel aroma que había tenido miedo de no volver a oler nunca más.
-Te juro que no me extrañaste más que yo. Estuve muy asustada, todavía tiemblo de miedo. Cuando escuché que había sido tu auto el que se había ido por el río mi mundo se vino abajo. Te amo demasiado Thiago, no puedo vivir sin ti- la escuché decirme entre sollozos.
-Todo fue un gran susto, por eso luché por mantenerme con vida, porque tú eres mi razón de vivir. Solo tú- le dije elevando un poco su cabeza y besando sus labios delicadamente.
-No me quiero imaginar lo que sentiste cuando te viste casi muerto- me dijo con la voz quebrantada sintiendo dolor por mí.
-Shshshsh…. yo tampoco ya quiero recordarlo. Solo me asustaba que pudiera dejarte sola- le dije abrazándola más fuerte.
Fue allí cuando su llanto se agudizó. La acuné en mis brazos para que se calmara mientras le decía que ya todo había pasado y que estaba con ella. Pero entendía que solo llorando dejaría salir toda esa tensión vivida.
-Llegaste abrir la cajita? - me preguntó después de unos largos minutos de caricias para que pudiera calmarse.
-Si supieras que cuando me subí al auto de regreso estuve a punto de hacerlo, pero me aguanté. Gracias a Dios no la volví a guardar en el maletín que llevaba, lo entré en el bolsillo del pantalón que llevaba puesto- le expliqué
-Pues ve a buscarlo, ya puedes abrirla- me dijo mirándome a los ojos.
Inmediatamente me levanté de la cama y fui en busca del pantalón que había arrojado a la ropa sucia.
Saqué la cajita que Ella me había dado para que conservara y abriera justamente hoy en la mañana.
-Qué es? - le pregunté con una sonrisa desesperado por saber
-Es algo que anhelas, ábrela- me dijo poniéndose de pie sonriéndome a medias.
La miré intrigado, pero de todas formas procedí a abrirla.
Lo que mis ojos vieron fue demasiado. Me había quedado en shock, sentí una enorme felicidad dentro de mí que todo mi ser quería explotar ante tanto.
-Feliz cumpleaños, futuro papá- me dijo la mujer a la que amo con todas mis fuerzas
-No puede ser- le dije mirándola sin poder moverme.
Había una prueba de embarazo dentro de la cajita que marcaba positivo.
Sonrió ampliamente.
-No sabía que comprarte, te lo iba a decir el mismo día que me enteré, pero mejor preferí darte esta noticia como regalo- me dijo con sus ojos aguados.
Sin poder superarlo la tomé en mis brazos y la hice enredar sus piernas en mi cintura dándole un montón de vueltas mientras la apretaba fuerte llenándola de amor.
Sentía que mi pecho se explotaría de tanta felicidad.
-Voy a hacer papá! ¡¿Estás bromeando?! ¡Es el mejor regalo del mundo! ¡Te amo demasiado! ¡Seremos papás! - le dije mirándola a su cara toda rojita con una gigantesca sonrisa.
Por fin.... voy a hacer papá...