Capitulo 5 - Feliz cumpleaños

2046 Palabras
Thiago POV'S   -Pero ¿cómo? Pensé que te estabas inyectando- le dije a Antonella entre mis brazos mientras ya acariciaba su abdomen totalmente plano.   -Pues hace dos meses que dejé de hacerlo, fue a propósito- me contestó sonriente.   -O sea que si querías regalarme un bebé para mi cumpleaños- le dije riendo a carcajadas   -No exactamente para tu fecha de cumpleaños, pero así lo quiso el destino. Yo simplemente quería salir embarazada, pues te prometí que cuando estuviera estable con mi carrera finalizada tendríamos un bebé. Además, llevamos un año de casados también, sin obviar que era tu sueño - me dijo acariciando mi barba.   Sonreí ampliamente.   -Lo que te espera Antonella Coleman- le dije negando con la cabeza - Con razón me hacías tener relaciones hasta cuatro veces al día. Te urgía salir embarazada- le dije riendo a carcajadas junto a ella.   -Eso también era calentura, no solo urgencia por concebir el bebé- admitió la nena entre risas.   -Créeme que lo sé. De eso no tengo duda alguna. ¿Pero dime algo, cuanto tiempo crees que tengas ya de embarazo? - le pregunté   -Pues un mes- me dijo haciéndome hasta toser.   -Que?! ¡¿Me tenías escondido un mes de embarazo Antonella?! - le pregunté enojado   Ella explotó a carcajadas.   -Es mentira, tuve sospechas porque ya tenía unos 15 días de retraso. Tenemos que ir al médico para saber cuántas semanas tengo y como va todo- me dijo la muy traviesa.   Volví a respirar entonces.   -No juegues así Ella, mañana iremos al médico a revisar que todo esté en orden- le dije volviéndola acariciar.   -Por Dios ya presiento tu asfixiante control sobre mi- dijo con esa voz bromista que poseía.   -Solo no quiero que las cosas salgan mal, no otra vez- le contesté sabiendo que la vez pasada las cosas habían sido muy dolorosas para ambos. Justo cuando yo empezaba a encapricharme con él bebé lo perdió.   -Me voy a cuidar- recibí de su parte con tranquilidad mientras que bajaba su mano acariciando mi pecho.   -Los voy a cuidar- la corregí viéndola sonreír.   -Sin duda alguna este es mi mejor cumpleaños- le dije mirándola profundamente a los ojos.   Besó mis labios delicadamente y sonrió luego.   -Y eso, que a penas solo comienza- me dijo ladeando su cabeza.   -Ya no hace falta más nada, con esta grandiosa noticia no hace falta ni fiesta, ni pastel, ni felicitaciones. Nada superará el enorme orgullo que siento por dentro. ¿Sabes lo que deseé esto? - le dije viéndola mirarme muy atentamente.   -Sé que mucho- me contestó   -Demasiado es la palabra. Admito que la vez pasada no estaba preparado para un hijo, que tenía montones de cosas que debía cambiar, pero mierda, deseaba ese nene, le tomé cariño en tan solo unos pocos días y ya me imaginaba con él en mis brazos. Imagínate con este, a penas me acabas de decir y ya lo amo- le contesté sabiendo que me había preparado enormemente para este momento.   -Oh por Dios.... me pone muy sentimental escucharte hablar así- me dijo enterrando su cabeza en el hueco de mi cuello.   -No puedo esperar a vivir cada proceso- le dije abrazándola fuertemente.   -Ya me veo con los pies hinchados y llena de estrías volviéndote loca porque quiero que me cumplas al cien cada uno de mis antojos, gritándote porque me da la gana y poniéndome a llorar solo para que me consueles- me dijo con una grandiosa sonrisa maliciosa en su rostro.   La miré aterrado viéndola estallar en carcajadas.   -Antonella.... eso no está en el guion- le dije riendo   -No hay guiones en el embarazo, querido- me contestó con una enorme sonrisa de que me haría pagar todos mis males con esta nueva etapa.   -Lo mejor es que...- quise hablar, pero me interrumpió   -Lo mejor es que dejes de trabajar por estos nueve meses, creo que voy a necesitar de ti todo el tiempo- me dijo haciéndome puchero, aquí si no pude aguantarme la risa.   -Amor, entiendo que se pongan sensibles, ¿pero ni siquiera sabemos que tiempo tienes de embarazo y ya me estás diciendo todo esto? Me asustas. ¡Eres imposible sin ningún estado, imagínate embarazada! - exclamé imaginando todo el desastre que vendría.   -Será hermosos amor, tranquilo- me dijo besando mis labios rápidamente para evitar que hablara.   Simplemente sonreí porque de eso no tenía duda alguna.   -Todo lo que venga de ti es hermoso, amor- le contesté mirándola poner cara de asco y salir corriendo al baño.   Oh no…ya comenzó.   Fui detrás de ella sacando de las gavetas de su tocador una de las gomas que usaba para atarse el pelo, mientras vomitaba todo en el inodoro entonces hice de su cabello suelto una coleta.   Acaricié su espalda mientras la veía quejarse por el malestar.   -Tranquila, eso también es hermoso- le dije mirando que me observaba con pena.   -Llevo días así- me dijo después de lavar sus dientes y enjuagarse apoyada de la encimera del baño.   Besé su hombro por detrás.   -Desde cuándo? No me había dado cuenta de nada- le pregunté   -Si he tenido muchos dolores de cabeza, mareos, fatiga, antojos y otras pequeñas cosas. No te imaginas lo que me costó no quejarme contigo para que me añoñaras. Tenía que guardar la sorpresa- me dijo finalmente sonriendo a medias.   -Ya yo estoy aquí para cuidar de ti entonces, ¿qué puedo hacer para que te sientas mejor? - le pregunté   -Solo vayamos a la cama, envuélveme en tus brazos y lléname de besos - me dijo aferrándose a mí.   La cargué y la llevé a la cama donde me recosté a su lado haciendo justamente lo que ella me había pedido, que para mí era más que un placer.   Yo sabía que lo que venía no era fácil, yo no tenía a una esposa tranquila, obediente, calmada y ordenada. Tenía a una mujer bastante chillona, desobediente, malcriada, respondona, retadora, intranquila, en pocas palabras bastante complicada. Sabía que en estos nueve meses las cosas estarían piedra, bien difíciles.   Antonella que de por si era ñoña, sabía que debía estar preparado para consentir las 24 horas del día, y me encantaba porque era parte del proceso. Iba a disfrutar cada cosa, soñé esto por mucho tiempo y ahora que lo tengo entonces amaré cada suceso. Es lamentable que los primeros meses tengan muchos ascos, pero no había de otra. Teníamos que superar todo esto juntos.   -Le agradezco tanto a la vida por tenerte aquí conmigo. Es que no sé qué hubiera pasado. Cuando quedé en Shock por la noticia de que habías tenido un accidente solo podía pensar en el nene, tuve tanto miedo como nunca- se expresó melancólica.   -Lo importante es que ya estoy aquí contigo amor. No te atormentes más con eso   Le dije sabiendo que a mí me dolía demasiado recordar aquellos minutos de desesperación bajo el agua. Luego todo el tiempo que duré perdido en ese bosque sin poder salir. Fue horrible, pero valió la pena resistir.   -Por eso nunca me cansaré de decirte lo valioso que eres, el gran guerrero que siempre serás. Porque afrontas las cosas de una manera increíble, no te dejas vencer y amo eso de ti también- me dijo haciéndome sentir más bien de lo que ya estaba.   Esas eran las cosas que las parejas debían de buscar en una relación. Apoyo, aliento y orgullo de su cónyuge. ¿Saben lo satisfactorio que es escuchar cosas como estas de tu mujer? Se sentía de otro planeta.   -Por ti soy ese guerrero incansable, solo por ti- le dije besando sus deliciosos labios.   Me sonrió con sus ojitos apagados.   -Estas muerta de un sueño, llevas los ojos hinchados de tanto llorar, la noche y la madrugada ha sido horrible para todos, pero tú ya debes de descansar- le dije acariciando su mejilla, hasta que otra vez volví a bajar mi mano hasta su abdomen donde deposité allí también unas cuantas caricias.   -Descansemos nene- me dijo asintiendo mientras cerraba sus ojitos y se acurrucaba más a mi cuerpo.   La envolví aún más cubriéndola con las cobijas mientras la admiraba quedarse dormida.   Placeres de la vida, así le llamaba yo a esto.   Cerré mis ojos recordando como era mi vida anteriormente, una porquería comparada con mi actualidad. Solo una cosa hace la diferencia, Antonella. Antes no estaban sus sonrisas, sus carcajadas, sus rebeldías, sus reproches. No estaba su hermosa carita, su voz que me encantaba, no estaba ella. Entonces me pongo a pensar y en realidad he llegado a la conclusión de que no tenía nada, a pesar de que le gente me viera como que lo tenía todo, si, todo lo material. Pero lo que realmente me hace feliz hoy no es nada de eso, si no mi Antonella, lo que ella hizo conmigo, el amor que me brindó y el calor en el cual me envolvió. Me ha dado tantas cosas y cada una han sido espectaculares, pero ahora me va a dar un hijo. Algo que nunca tendrá comparación con nada.   ...................   - FELIZ CUMPLEAÑOS! - exclamaron todos después de cantarme aquella típica canción cuando uno estaba de aniversario.   Andrea me había preparado un gigantesco pastel que decía mi nombre, que por cierto estaba precioso y se veía delicioso.   -Ustedes son espectaculares, muchas gracias- les contesté sonriendo ampliamente.   No recordaba la última vez que a mí me habían cantado feliz cumpleaños, tampoco la última vez que mi madre me había hecho un pastel, ni cual fue mi último cumpleaños en donde estuvo mi papá presente, no recordaba la última vez en donde me había sentido tan feliz en mi cumpleaños.   -No tienes que agradecer, te lo mereces- me dijo mi papá con una linda sonrisa.   -Gracias por el bizcocho Mamá Andrea- le dije mirándola sonreír en grande.   -Me pone muy feliz escucharte llamarme así! ¡Por Dios! ¡Mi hijo mayor cumple 28 años hoy! Si parece que fue ayer que te conocí- me dijo dándome un abrazo de esos que hubiera querido que la mujer que me dió la vida me diera. Pero no, a pesar de no ser así me sentía tan feliz por ser querido y tratado como un hijo para la madre de mi mujer.   -Mamá! Yo soy tu hija- le dijo Antonella con esa voz con un tono de celos.   -No tienes que sentir celos mi amor, sabes que eres mi chiquita- le dijo Andrea esta vez mirando a Ella con una sonrisa.   -Creo que muy pronto dejará de ser su chiquita, cuando llegan los nietos entonces estos toman el lugar de los hijos- le dije mirando la cara de todos asombrarse.   -Espera qué? - preguntó mi padre con la boca abierta.   -Oh por Dios! - exclamó Camilo emocionado.   Antonella entrelazó su mano con la mía.   -Estoy embarazada, familia. Thiago y yo seremos papás- soltó emocionada.   -VOY A HACER ABUELA! - exclamó eufórica abrazándonos a ambos Andrea.   Se escucharon los chillidos de todos celebrar por el bebé que estábamos esperando.   -Felicidades hermanito! - me dijo Diana mientras me abrazaba con mucho cariño.   -Voy a hacer tío! ¡Felicidades, hermano! - exclamó Camilo mientras me abrazaba con mucha fuerza.   -No puedo creer que ya vayas a tener un hijo, cuando para mí todavía eres un bebé. Serás un excelente papá, Thiago- me felicitó mi padre muy contento.   -Seré como tú papá, el mejor- le dije estando entre sus brazos.   -Mejor, mucho mejor que yo hijo- me dijo al oído.   Ver a todos estar tan feliz por mí y por Ella me hacía darme cuenta de que, si hubiera sido feliz antes, entonces no sabría apreciar el momento que estoy viviendo ahora.   El mundo estaba repleto de gente, pero me sentía único, me sentía el más feliz y afortunado del planeta.   Antonella colocó un poco de suspiro en mi nariz haciéndome sonreír ampliamente, sacó su móvil y nos hizo una selfie.   -No te imaginas lo contenta que me pone verte tan lleno de alegría, espero que te haya gustado tu día- me dijo rodeando mi cuello con sus brazos mientras que yo colocaba los míos en su cintura apegándola a mí.   -Sin duda alguna amor, este es el mejor cumpleaños. ¿Sabes por qué?  Porque estás tú y ese bebé que son el amor de mi vida. Te amo Ella-   -Yo también te amo mi amor-  
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