Capítulo 6, Termine con esta porquería

1394 Palabras
Yuli era una asistente muy eficiente, además de hermosa era muy inteligente, ellas se conocieron en un restaurant, Yuli era mesera y siempre atendía a Lía cuando iba a almorzar, un día ella presenció cómo la estaban despidiendo sin ninguna justificación por culpa de unos clientes abusivos, entonces la empresaria pidió que la atendiera ella, pero como la habían despedido no encontraban qué hacer. Entonces Lía les dijo que no volvería a su restaurant, los encargados estaban confundidos no sabían qué hacer por qué ella era una de las mejores clientes, llamaron a Yuli para que atendiera a Lía pero ella le dió una tarjeta y le dijo, te veo mañana a las 7:00 a.m en mi oficina ahí está la dirección, bueno si quieres explotar tus talentos, si no, sigue trabajando para estos imbéciles. Desde ese día Yuli formó parte del Team Lía y se convirtió en su amiga y asistente, ella sabe más de Lía que ella misma — Está bien, mañana será un día difícil. En la mansión estaba Alirio terminando de colgar una llamada y hablando con Daniel. — ¡Listo la tenemos!, mañana a las 9:00 horas se realizará la boda, así que simplemente vuelve a planchar el traje que mañana te vuelves a casar, ¡que bizarro! casado, viudo y casado en tan solo cinco días uff, ese récord no te lo quita nadie amigo mío— lo decía riendo con picardía. Daniel solo lo miraba muy serio, le parecían estupideces las que decía. — Me voy a dormir la verdad a veces me arrepiento de haberte contratado, eres imprudente y molesto. Alirio reía a carcajadas mientras que Daniel salió del estudio directo a su habitación, aunque él iba a conseguir que su mala fama se esfumara no dejaba de sentir inquietud por Lía , ¿cómo se sentía?, ¿por que había aceptado casarse con él?, acaso no le importaba lo de su hermana, ¿que tan mal estaban de dinero?, eran muchas las interrogantes pero poco el tiempo para recibir respuestas, se hizo de noche y Decidió acostarse y no pensar más en el asunto, de la misma manera Lía prefirió quedarse en el hospital no quería volver a su casa, los recuerdos no la iban a dejar seguir. Lía logró dormir, porque le suministraron píldoras, por la mañana, Yuli la comienza a despertar y le recuerda el itinerario. — Buen día, jefa a levantarse que el tiempo apremia. — ¡Buen día!, si ya me alisto. Lía se duchó se recogió una coleta, Yuli le dió a escoger entre tres vestidos, blanco, n***o, gris, ella escogió el n***o, era algo muy sobrio, recatado, sencillo, nada elegante ni muy ostentoso. Yuli ya había arreglado todo lo concerniente al funeral, así que una vez lista Lía se fueron a la mansión Blanchard Al llegar Lía sintió un escalofrío recorrer por su espalda y sintió como se erizaban los pelos de todo su cuerpo. — Quédate aquí iré a revisar que todo esté en orden. Dijo Yuli abriendo la puerta. — ¡Yuli!, gracias por todo—Dijo Lía agarrando sus manos. — Sabes que tú para mí eres como una hermana, mi jefa y hermana—Sonrió levemente y bajó del auto. Lía estaba nerviosa respiraba de manera agitada, como de costumbre colocaba su mano derecha sobre su pecho y daba ligeras palmaditas, con esto se ayudaba a tranquilizar. Yuli había supervisado todo y cerciorado que todo estuviera en orden se quedó en la entrada a esperar a las autoridades que presidirán la boda. Alirio notó la presencia de Yuli al parecer esos rasgos delicados de hermosa coreana, le llamaban mucho la atención, se acercó la saludó y fue más atrevido a darle un beso en la mejilla. — ¡Hola! Yuli , buen día, ¿Te puedo ofrecer un café?. — Hola buen dia Gustavo, no gracias, a esta hora ya llevo cinco cafés, uno más y no dormiré esta noche. — ¡Entiendo!, y ¿qué haces aquí!?. — Se supone que hoy es la boda de Mi jefa con tu jefe ¿no?. — Si, eso es obvio, preguntó qué haces aquí en la entrada y de pie como un soldado,¿ Por qué no pasas?. — Ya pasé y verifiqué todo, solo estoy esperando a las autoridades para dar inicio a la ceremonia, la agenda está apretada hoy. — Entiendo, bueno me disculpo debo buscar a mi jefe, que tengas un lindo día. — ¡Gracias!. Gustavo se va rumbo a buscar a Daniel quien estaba sentado en el borde de su cama vestido con su traje, con el saco en sus manos y la corbata aún por hacer. — Buen día Daniel, tu futura esposa está afuera, tal parece que ella romperá con la tradición de que la novia siempre llega tarde. — ¿¡Ya está en la mansión!?. — Si, su asistente está en la entrada esperando a los prefectos, deberías arreglarte, no tardan en llegar. — ¡Bien!—Daniel se levantó muy rápido arregló su corbata y se colocó el saco—muy bien conozcamos a mi futura esposa. — No me digas que nunca viste al bombón de Lía . — En realidad no, nunca vi una foto reciente, y aquel día era tanto lo que estaba pasando que ni siquiera me fijé en ella. — No es de tu estilo, pero no está nada mal, tiene uno que otro atributo, pero es extremadamente ostentosa, le gusta la vida cara y físicamente, bueno si es bonita, nada que llame mucho la atención, pero su asistente es la que me tiene respirando corazones, esos ojos rasgados me derriten, es hermosa, mucho más que lía. toc, toc, sonó la puerta de su habitación. — Señor los prefectos llegaron y la señorita está afuera esperando— Dijo Adela la nana de Daniel. —Gracias, ya vamos para allá, nana. Al ver que llegaron las autoridades para dar inicio a la ceremonia, Yuli se acerca al auto y abre la puerta —¿Estás lista? Ya llegaron las autoridades. — No, pero ni modo, al mal tiempo darle prisa. Lía aclaró su garganta, siguió dando sus golpecitos en el pecho. Lía Me bajo del auto llena de nervios, impotencia y rabia, estoy molesta y no se con quien o por qué. Hoy me vestí de n***o, realmente voy vestida para ir a un funeral no para mí boda, mis gafas oscuras no dejaban ver mis ojos y ojeras y apenas mis labios tienen algo de color, camino muy rápido por donde me indicaba Yuli , esta vez la ceremonia sería en la parte interna de la mansión en un salón muy elegante, pero eso no me importa. Solo camino con mi cabeza en alto sin mirar a los lados y llegó justo a lado de Daniel, en seguida siento escalofríos, ni siquiera volteó a verlo, toda esta situación me parece aterradora y humillante a la vez, solo me siento con la mirada al frente y comienzo a escuchar las palabras que dice el prefecto o el juez ya ni sé quién nos está casando. Esta persona comienza a hacer algunos chistes referentes al matrimonio, pero a mí me parecen de mal gusto, así que no aguanto más y le digo. — Puede por favor continuar y dejar los chistes. El caballero hace silencio, hojea un libro y prosigue, hasta que vuelve a decir. —Ahora digan sus votos matrimoniales y expresen su amor. Pero que ridículez ya esto es demasiado, deje de ser tan imprudente y de hacerse el que no sabe lo que está pasando aquí, que bastante dinero está recibiendo por esto, termine con esta porquería, con esta farzade una vez por todas!. Lo admito se me salió la clase, pero ya no soporto ver la cara del prefecto y estar sentada tan cerca del que puede ser el asesino de mi hermana me pone nerviosa y alterada. — Sí, disculpe, pero las malas palabras están demás, los testigos firmen por favor— Dijo el hombre apenado. Después que los testigos firmaron procedimos a firmar Daniel y luego yo — Los declaro Marido y Mujer. Fue lo último que escuché, me di media vuelta y comencé a caminar a la salida, porque cuando miré mi reloj eran las 10:10 horas, estaba retrasada para el funeral de mi amada hermana.
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