32 Lily Lily se recostó en el sofá, con su tobillo sobre la mesa. Volteó su cuello y miró a Cade trabajando en la cocina. —¿Qué estás preparando? —preguntó ella. —Chile de bomberos —dijo él—. Es proteína. Te ayudará a sanar. —Me consientes demasiado —dijo ella mientras metía otro pedazo de palomitas dulces en su boca. —Casi te pierdo —dijo él y se volteó con la espátula en la mano—. Eso significa que puedo conseguirte todo lo que quiera. —Los últimos dos días han sido salvajes, ¿cierto? —preguntó ella. Lily miró su tobillo hinchado. No era nada a comparación con las quemaduras que sufrió Cade en el suyo, pero él actuaba como si ella hubiera casi perdido el pie. Aun así, tengo que admitir que esto me gusta. Estaba agradecida de que ninguno de los dos tuvo que quedarse la noche en

