*°• LEONEL •°* Cuando esperaba saber sobre el nacimiento del bebé de Amelia, estaba muy preocupado. Cada minuto que pasaba se sentía como una eternidad, y la incertidumbre aumentaba mi ansiedad. Estaba en la sala de espera junto al abuelo de Amelia, quien, sentado en una silla, parecía estar meditando en silencio. Su serenidad contrastaba con mi agitación, pero sabía que él también estaba profundamente preocupado. No podía quedarme quieto. Caminaba de un lado a otro, mirando el reloj y esperando algún tipo de actualización. Mi mente se llenaba de pensamientos sobre Amelia y el bebé, y deseaba con todas mis fuerzas que todo saliera bien. La angustia de no saber qué estaba ocurriendo en ese momento era casi insoportable. —¿Cuánto más tendremos que esperar? —murmuré para mí mismo, aunque s

