Capítulo 18

1109 Palabras
- Yo... voy a irme - se detiene - ¡es mejor que me vaya! - ¿Por qué? - pregunto confundida y frunzo el ceño. - Porque quizá hagamos algo de lo que después puedas arrepentirte - hace que me baje. - ¿Arrepentirme? - pregunto aún más confundida - ¿Por qué voy a arrepentirme? Apolo me mira y toma mi rostro con una sonrisa. - El contacto físico, como los besos y las caricias, llevan a algo más carnal... no quiero que creas, que solo quiero cogerte - lo miro por un momento entendiendo lo que me dice. - ¿Quieres algo más que eso? - ahora el confundido es él. - No quiero que seas solo eso - deja una mano en mi hombro - quiero algo mucho más que eso - niego con una sonrisa. - No puedo ofrecerte nada más - levanto mis manos y después las bajo - después de hoy ¡no voy a volver!... - lo miro, con... tristeza - no puedo hacerlo. - ¿Por qué no puedes? - niego. - Es mejor que no sepas nada... pero si crees que tienes una oportunidad conmigo - niego - no es así. Yo no nací para quedarme en ningún lado. - ¿Por qué dices eso? - toma mi rostro - quédate aquí, conmigo... voy a protegerte. - ¡No puedo hacerlo! - Entonces, ¿qué quieres? Que me acueste contigo y ¿te olvide? - me mira confundido. - sí - No puedes pedirme eso, tienes que estar bromeando. - No voy a obligarte, es solo que... es muy probable que muera, cuando salga de la ciudad. - ¿Qué? - pregunta un poco alterado - ¿cómo puedes decir eso? No voy a dejarte ir, ¡entonces no vas a salir de aquí! - sonrió. - No puedes detenerme - niego - no puedes intentar siquiera detenerme. - ¿Por qué tienes que irte? - toma mi rostro entre sus manos y mira fijamente mis ojos, buscando una mentira. - ¡Tengo que encontrar a alguien!... cuando lo haga... ¡Volveré! - hago silencio, observo sus facciones- Volveré por Marco - levanta las cejas. - ¿Y yo? - niego. - Tú harás como si nunca me hubieras visto y yo haré lo mismo. - ¡No! No lo haré... ¡Entonces no te tocaré! - ¡Está bien! - no puedo obligarlo. Tomo mis zapatos y él mira mis movimientos. - ¿Te irás? - pregunta alterado y toma mi mano. - Apolo, yo... no puedo quedarme, estoy teniendo mucha paciencia contigo - suspiro - no acostumbro tenerla con nadie y tú haces muchas preguntas que no puedo responder. -¿Cómo pretendes que te olvide? ¿Cómo pretendes que no pueda imaginarme una vida donde no estés? - pega su frente a la mía. -¿Por qué importo tanto? ¡No me conoces! - me mira. -Quiero hacerlo y también ¡quiero hacerte el amor! - me mira y su mirada dice la verdad- pero no quiero que sea solo una vez - niega - quiero que hagas lo que tengas que hacer y vuelvas... ¡Quiero que vuelvas para quedarte! Si no quieres quedarte a mi lado, por lo menos déjame verte, pero ¡no mueras! - niega. Sonrió -No puedo prometer que no moriré y si no lo hago... volveré - quiero que escuches esas palabras de mi boca - y cogeremos, como tú dices. -¿Quieres que yo te toque? - me pregunta mirándome a los ojos - ¿Quieres que te haga mía? ¿Que recorra tu cuerpo? - la idea hace que mi corazón se acelere. -Si quiero que lo hagas, pero primero respóndeme algo - levanto la mirada - ¿Le pusiste algo a mi bebida? - frunce el ceño. -¿Te refieres a drogas? - pregunta en un susurro y asiento. -Me siento demasiado relajada, es como si estuviera drogada... solo quiero saberlo, no importa cuál sea la verdad. -No, no lo hice... lo que sientes es una descarga de dopamina - sonríe- es la hormona del amor, por eso estás dejando que me acerque - toca mi nariz - me deseas Noa - niego. -Dime Rom - lo beso, beso sus labios y tomo su rostro... mi reacción es demasiado torpe, pero Apolo me ayuda con los movimientos. APOLO MORATA Noa se lanza sobre mi boca y la recibo marcando un ritmo, saboreando sus besos y enredando mi lengua con la suya. Me asusto al verla sentarse sobre mis piernas, cierro mis ojos, al sentir como toca mi rostro, pongo mi mano en una de sus piernas y la acomodo rodeándome la cadera, entiende lo que quiero y enrolla sus piernas sobre mi cadera. El beso se sube de tono, pero me detengo. - Marco siempre hablaba de alguien llamado Rom, que era... - pone un dedo sobre mi boca. - Te voy a dar solo un nombre, no puedes saber nada de mí, pueden matarte por algo de información y no quiero cargar con tu vida - me dice y me mira a los ojos- mi nombre verdadero es Romina, no tengo apellido y tampoco hay registro de mi existencia, pero es el nombre que me gane - frunzo mi ceño, entonces si es la asesina, la mejor del continente y la tengo sentada sobre mi regazo. - ¿Vas a matarme? - niega con la cabeza - ¿por qué estás acá? - vuelve a besarme y entiendo que no va a contestarme, se separa de mis labios y me mira. - Después de hoy, no nos volveremos a ver, ya te lo dije - me dice y mi corazón se estruja- no, hasta que pueda volver, puede tomarme mucho tiempo, hablo de años. ¡Quiero que me hagas el amor! - me dice y abro los ojos. - ¿Por qué? - soy un estúpido, porque pregunté eso, pero corro con la suerte de que no se burla de mí. - Eres el primer hombre que he dejado que me toque, y del que no siento repulsión, y también eres el primero al que dejo tocar mi cabello sin enojarme. He matado a muchos por intentar hacerlo - me mira a los ojos - me gustas mucho Apolo, quiero que me muestres todo lo que he leído, si mañana muero, no quiero irme de este mundo sin haber conocido el amor de un hombre - no puedo imaginarme no volver a tenerla si la hago mía- ¿Quieres enseñarme? - me pregunta y sonrió. - Tú vas a enseñarme a mí, Romina.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR