Capítulo 15

1049 Palabras
ROMINA Ana Clara se va y me deja sola con Morata, y él me lleva a tomar una copa, hablamos sobre algunas cosas y después me dice que está Interesado en mí, no me impresiono un poco, a lo largo de mi vida he recibido muchas propuestas. No me interesa tener una relación amorosa con nadie. Le agradezco, pero no me interesa, no vine a eso, vine por información, pero él no lo sabe, no logro identificar que quiere el sacerdote con Morata, es un tipo relativamente limpio. El hombre está tan cerca de mí, que puedo sentir el calor que emana su cuerpo, el aroma de su perfume y además de eso, puedo ver perfectamente su pulso, palpitar. Lo que hace me sorprende... toca mi cabello y no me enojo, pero me sorprende lo descarado que puede ser este hombre. Una pequeña advertencia sale de mi boca, me gusta que no me tema, pero quiero que aprenda a respetarme... Voy a enseñarle. Salgo a un balcón, quiero ver como está distribuida la seguridad y si puedo escabullirme a la segunda planta a echar un vistazo. Necesito terminar mi misión para largarme de aquí, antes de que algo pueda ocurrir. Escucho pasos detrás de mí y Morata llega con otra copa de champán, me la entrega. - Eres muy cobarde - llega sonriendo y se detiene a varios pasos de mí. - No tengo idea a que te refieres - contesto dando la espalda... vigilando a su equipo de seguridad. - ¡Te acabo de decir que estoy interesado y lo primero que haces es huir de mí!... eso a mi parecer se llama cobardía. - Te dije que no me interesa tener una relación... ¿Qué buscas de mí, Morata? ¿Crees que soy una dulce niña huérfana que no tiene idea como es el mundo? - No es eso... tu manera de manejar las situaciones, me dice que tienes bastante idea del mundo... solo que quiero que me dejes acercarme - no se acerca más, dándome un espacio seguro. - Nunca he dejado acercar a nadie- confieso. - ¿Qué es lo malo que puede pasar, Noa? Un corazón roto... todos podemos con eso. - El corazón roto es lo que menos me importa en este momento - me quedo en silencio, pensando en la manera de vengarme de este hombre. No puede simplemente llegar a fastidiarme. - ¿Fui demasiado directo? - me pregunta después de un tiempo y baja la cabeza como si estuviera avergonzado - No quiero incomodarte, es solo que no he sentido esto por nadie. - Me sorprendiste, es todo, pero es cierto, quizá, si soy una cobarde - le digo tomando la copa que me ofrece y bebiendo de ella. - ¿No te gustaría intentarlo? Quizá te termino gustando y después no puedas separarte de mí - me dice mientras me sonríe, el tipo es demasiado engreído. - No lo creo, el amor no es para mí - le digo para que no se haga ilusiones. - Eso es porque todavía no te he besado - me dice con una sonrisa y deja su copa sobre una de las mesas - ¡déjame besarte!, si no sentimos nada, no te molestaré más - me dice muy confiado, pero nunca he besado a nadie, no sabría que tengo que sentir. - No sé cómo hacerlo - me mira y una sonrisa amenaza con salir de su boca. No me incomoda que se ría, no siento que se esté burlando de mí, creo que se siente orgulloso. Hombres... son unos idiotas - Solo déjate llevar, si estás incómoda, páramos - me mira y es hipnotizante, ¡será que le echó algo a mi bebida!, ¿por qué me siento tan extraña?... asiento con mi cabeza. Se acerca y roza sus dedos por mi mejilla, levanta mi barbilla y me tensiono un poco, no he dejado que nadie me toque de esa manera. - Te ves increíble con el cabello suelto - me dice mientras roza su nariz con la mía y me gusta el aroma que desprende. Pone una mano detrás de mi nuca y otra en mi cintura baja, no dejo de mirar todo lo que hace con sus manos. Me mira a los ojos y acerca sus labios a los míos, lo veo cerrar los ojos mientras descansa el peso de su cuerpo en el mío. Me toma todo mi autocontrol, no alejarlo de mí, pero quiero hacer esto. Empieza a mover sus labios sobre los míos y después pasa su lengua por ellos, como pidiéndome que abra la boca, lo hago y toma una de mis manos y la pone sobre la parte trasera de su nuca, no puedo evitar tocar su cabello e imaginármelo cuando su lengua juega con la mía en total sincronía. Se siente muy bien ese beso, subo mi otra mano y toco su rostro, mientras él juega con mi cabello e introduce sus dedos. - No quiero soltarte Noa - me dice mientras se separa de mí - ¡dime que sentiste lo mismo que yo! Lo miro a los ojos y puedo ver un brillo en ellos, no sé qué puede estar sintiendo él, pero el beso para mí estuvo muy bien, siento como mi centro palpita y es extraño que él me haga sentir así. Se acerca de nuevo a mis labios y no lo aparto, quizá mi bebida tenía algún tipo de veneno y por eso estoy permitiendo que esto, esté sucediendo. Juega con su lengua dentro de la mía y sale una especie de jadeo de mi boca, me separo de él, sintiéndome avergonzada, ¡que me está sucediendo! - Es normal, Noa, tu cuerpo reacciona a lo que estás sintiendo - me toma de la barbilla para que lo mire a los ojos. Se acerca para darme otro beso, no lo aparto y él me envuelve en sus brazos, este tipo de contacto no se siente nada mal. Escuchamos como carraspea alguien, no lo sentí llegar, quizá mis sentidos están alterados con la bebida. Me despegó del beso que me está ofreciendo Morata y me giro para ver al intruso, mis ojos están por salir de mi órbita y mi garganta se reseca por la impresión. - ¿Marco?...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR