Le llevo una copa de champán a Noa, creo que la asusté, nunca he ligado con nadie, las mujeres llegan solitas a mí, sin ningún esfuerzo.
Le propongo darle un beso y creo que me va a rechazar cuando me dice que nunca ha dado uno, mi corazón late a mil, esa respuesta jamás me la esperaba, nunca creí ser el primer beso de alguien y tengo que esmerarme por ello, para que ese recuerdo quede grabado para siempre en su memoria.
Tocar su suave rostro sin una gota de maquillaje en él, es algo ilógico, la manera en que su piel está iluminada y se ve espléndida.
Mis dedos se enredan en su cabello por un arrebato, quiero poder pasar mis dedos en esa melena castaña y sedosa.
Me acerco a sus labios y no tiene idea de lo que está haciendo al dejarme probarla, nunca voy a dejarla ir.
Pido entrada a su boca y me la da abriéndola, su lengua enredada con la mía, mi polla palpita pidiéndome que la deje salir, pero quiero ir muy despacio con ella, quiero conquistar su corazón.
La suelto porque me falta el aire, pero vuelvo a besarla y me recibe sin impedirlo, escucharla, jadear, rompe toda mi cordura, claro que no le soy indiferente, la observo porque se aleja de mí, ver sus mejillas sonrojadas la hace ver tan tierna, tan hermosa.
Me acerco, no quiero despegarme de ella, quiero hacer la mía, sin importar cuando tiempo me cueste perseguirla.
Escuchamos que alguien carraspea, pero no quiero soltarla, no quiero romper este momento, ella se suelta de mí y la veo observar a la persona que está detrás de mí.
Sus ojos se abren y juraría que dejo de respirar, su cuerpo se tensa y pronuncia una palabra en un susurro casi imperceptible... pero estoy a su lado.
- Marco...
Marco la observa sin pestañear, es como si no pudiera creer que está frente a ella.
- ¿Se conocen? - rompo el silencio y los dos me miran en la misma sincronía.
Los observo y una cosa que jamás creí poder ver en mi vida, Marco está llorando!, que está sucediendo aquí, frunzo mi ceño al ver que mi amigo abraza a mi mujer de una manera muy posesiva, empiezo a sentir ¿Celos? De mi amigo.
Empiezan a hablar en un idioma extraño, no puedo entenderlo.
Después me miran al mismo tiempo y Marco le toma la barbilla a Noa y la ¿besa?
¡ESTÁ BESANDO A, NOA!!!!
Noa, no lo aleja, como si se esperara ese beso, entonces ¿era mentira que nunca había besado?
Quiero matar a Marco, quiero hacerlo, pero no entiendo qué pasa.
- ¿Marco? - le pregunto y Noa se separa de él, como si se diera cuenta de que estaba allí, pero Marco no deje de mirarla con ojos de idolatría.
Ella le pregunta por Luca, eso si lo entendí y Marco le responde en ese idioma extraño.
La veo pensionarse, toma una silla y se sienta, toda la alegría que logré ver en sus ojos se desvaneció, como si Marco le hubiera dicho algo muy, muy malo.
Estoy al punto de la locura.
- ¿Qué sucede Marco? - le pregunto, necesito que me diga que es su hermana y que la beso por impulso, que no siente nada por ella, necesito escuchar esas palabras de mi amigo, porque quiero que ella sea para mí, lo acabo de comprobar con ese beso.
- Dame un momento, por favor - me dice y se sienta frente a ella y toma su mano, Marco habla en ese idioma extraño, y ella solo asiente con la cabeza.
¡Me quedo!, solo quiero asegurarme que esto es una estúpida broma y que ese beso entre mi mujer y mi amigo no era nada.
Marco se aleja de ella y ella se queda sentada sin pestañear, no sé qué está haciendo.
- ¿Noa? - La llamo, depositando una mano en su hombro - ¿Conoces a Marco? - asiente - ¿De dónde lo conoces?
- Marco es mi hermano.
- ¿Tu hermano? - me siento frente a ella.
- Es complicado, nos criamos en un orfanato, desde eso decimos que somos hermanos, ¿qué te ha contado él? - niego.
- No tenía idea de tu existencia, ni siquiera sabia que Marco tenía a alguien que le importara - Eso es mentira, claro que Marco me ha hablado de ella, pero ella no puede saberlo Noa me muestra demasiado seria, melancólica - ¿sucede algo?
- Necesito descansar, creo que me impresione al verlo - frunzo mi ceño.
- ¿Quieres descansar en una habitación? - ella me mira y asiente.
Sus palabras se cortaron de nuevo, me enoja la manera en como hablo con Marco y conmigo no puede decir más de tres palabras.
Tomo su mano y la llevo a mi habitación, sí. Mi habitación, quiero que su aroma quede impregnado en mis sabanas, en mi espacio. Quiero poder recordarla y fantasear con tenerla.
Llegamos a la habitación y abro la puerta.
Ella observa dentro muy cautelosa, pero lo disimula un poco.
Le pido que se siente sobre la cama y le aviso que voy a ayudarle a quitar los zapatos.
Sus pies son una fantasía en carne viva, su pedicura negra impecable hacen que desee besarla.
- ¿Qué sucede? - pregunta ella y disimulo dando un pequeño masaje en sus pies.
- Tienes los pies enrojecidos, deberías de tomarte un descanso.
- Es primera vez que uso tacones - sonrió.
- Hoy es el día de las primeras veces - la miro desde mi posición, su pierna desnuda expuesta a mi vista... me levanto rápido eliminando cualquier pensamiento - debería dejarte descansar, puedes bajar cuando quieras y te sientas mejor - abro la puerta y ella me hace detener con una sola pregunta.
- ¿Por qué escogiste a Marco? - me giro para verla directamente a los ojos.
- Era bueno luchando, mucho mejor que yo.
- Pero, ¿por qué él y no otros? - levanto los hombros.
- No lo sé, intuición tal vez.