La semana terminó entre negociaciones y reuniones con el cliente, ajustando aquí y allá; replanteando esto y aquello… Y estoy exhausta. Creí que el viernes nunca iba a llegar, ¿y en mí? Eso es decir mucho. Para mí todos los días son iguales. Entre todas mis ocupaciones olvidé por completo volver a entrar a la red corporativa y buscar las dependencias para encontrar al señor arrogancia y su área; y Billy ha tomado como reto personal el ocultarme qué hace el señor Saint por estos lares. Pero bueno, tengo todo el fin de semana y f*******:, i********: y Tinder a la distancia de mi mano. Podrá parecer que camino sobre la delgada línea del ciber acoso, pero la curiosidad es más fuerte que la razón. Entiéndanme. Camino por el primer piso rumbo a la salida cuando visualizo a Billy de pie

