Siete

2409 Palabras

La pregunta no salió de mí boca. Eso seguro. Fue de la suya. Y es entonces cuando parpadeo, me estabilizo, y lo más educadamente posible alejo sus manos de mi cintura. Hubiese preferido caerme. Bueno… tanto como caerme, caerme, no. Pero hubiese preferido estrellarme con cualquier otro, o haber entendido el brillo en los ojos de Billy hace un momento. Esa fue una buena pista. A mi favor, no me esperaba al señor Saint detrás de mí. Sabía que el que trabajara aquí era una minúscula posibilidad, aunque la había. No obstante, había tenido la esperanza de que, como no lo había visto en toda la semana, no estaba en la jodida nómina. Pero bueno, Dios no es tan misericordioso como me lo esperaba. —Señor Saint. —Utilizo su nombre como el inicio de un saludo, obligándome a poner mis modale

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR