—Anthony… —murmuro su nombre, deteniéndome sin saber qué decirle. ¿Se supone que ya sabe con seguridad que yo lo sé, o se estará imaginando que ya lo sé y es una pregunta trampa para confirmarlo? —¿Qué? —exclama, concentrado en mi rostro. Trago saliva. Sabía que podría enojarse un poco cuando se diera cuenta, pero la mirada que brilla en sus oscuros ojos es casi asesina, decididamente depredadora, y absolutamente colérica. »¿Creíste que no me iba a dar cuenta? —cuestiona, alejando la mirada para ver más allá de la ventana, buscando, me imagino, algo de calma en ese movimiento. Y obvio no creí ni por un segundo que no se iba a enterar, simplemente pensé que se demoraría un poquito más de tiempo. No digo nada, optando por el silencio como medio para apaciguar su temperamento. »Ele

