—¿Que tal este? Hanna me enseña un hermoso vestido verde esmeralda de cuello alto, hombros cubiertos, y entallado. Es una cosa apoteósica, y es amor a primera vista. ¡Lo quiero! Tomo la prenda de sus manos, apreciando la calidad de la tela, sintiendo la suavidad contra la palma de mi mano, disfrutando del brillo que desprende en contraste con la luz del techo, visos resplandecientes. Definitivamente, no tengo que seguir buscando, este es. —Me encanta —susurro para ella, caminando hacia el espejo para visualizarme dentro del vestido, sosteniéndolo sobre mi pecho y viéndolo de arriba a abajo por el largo de mi cuerpo. Tiene una abertura en el lado derecho a la altura de la cadera, que dejará al descubierto toda mi pierna. Sexy, provocativo, seductor. Totalmente mi estilo. —Vamo

