—Hola —vocalizo el saludo cuando Anthony sale a la superficie, viéndolo tomar aire profundamente. —Hola —dice en respuesta, poniendo las manos en la orilla e impulsándose para levantarse sobre el borde y salir de la piscina. El agua chorrea de su cuerpo, deslizándose lentamente mientras se pone de pie frente a mí. Doy un paso atrás. No me quiero mojar. »¿Por qué no llevas puesto el vestido de baño? —pregunta, observándome de arriba abajo, sus ojos deteniéndose más de lo necesario en el escote de mi blusa. Casi nunca se detiene ahí, aunque ya que nuestra relación ha trascendido en el tiempo, si lo he atrapado mirándome fijamente de vez en cuando. —Porque no estaba entre mis planes nadar, y no traje vestido de baño —le informo, dando un paso atrás, de nuevo, cuando se acerca más.

