Supongo que la parte más difícil después del divorcio fue comenzar de nuevo. Samantha era increíble y fuimos un gran equipo, pero el hecho de aceptar que podía amar a otra mujer era totalmente diferente. Muchas veces me sentía cruel al estar con ella y no dejar de pensar en Aída. Aída había marcado mucho en mi vida, era un antes y un después de dos Patric totalmente diferentes. La odiaba, la amaba, la extrañaba. No sabía que sentir con ella o al menos si debía sentir algo. Cada proceso era más duro que el otro. Muchas no tenía la fuerza de levantarme de la cama sin pensar en ella, otras veces despertaba y olvidaba que ella ya se había ido. Movía mi cuerpo buscando el suyo con desesperación, pero ella ya no estaba allí y tampoco estaba en mi vida. Supongo que en ese momento entendí aq

