Finalmente tomé el valor de darle la gran noticia a mis hijos. Al principio sería un balde de agua fría, pero luego de pensarlo y hablarlo con su madre, entendieron que yo merecía un poco más de felicidad. Construí una segunda empresa, que dejaría a manos de mi hijo Alvaro, quien se interesaba por completo en el mundo empresarial y quería eso de ahora en adelante. El embarazo fue algo difícil de asimilar. Los rumores llegaban, así como los paparazzi se hicieron presentes. Nadie se lo podría creer y cada uno tenía su propia teoría. Después llegaría el nacimiento de lo que sería mi segundo hijo, Mathews. El pequeño Mathews pesó 3.200kg. Y midió 51cm. Nació sano y fuerte. Y oídos negocios a todos los comentarios, él era idéntico a mi. Quizás un retrato vivo. Era capaz de oír la voz de

