16

1043 Palabras

Finalmente se acaba la incertidumbre y tomaba cartas sobre el asunto. Había pasado una semana desde que Aida se había marchado; nadie sabía dónde estaba ni mucho menos con quién. Pero los rumores ya se hacían presentes y mis hijos comenzaban a preguntarse cuando volvería. No hacía más que huir, respirar hondo y seguir buscando la valentía de decirles la verdad. Mi hijo tenía tenía 14 años, pero Avril solo tenía 10. No sabía cómo lo iba a tomar o si al menos iba a perdonar a su madre. Nadie era culpable, pero nunca se sabía qué se cruzaba por la mente de una niña. Así que esa mañana decidí preparar un almuerzo. Y con preparar, me refería pedir sushi. Sabía que era la favorita de ellos y era el mejor modo de tenerlos contentos y finalmente lanzar aquella bomba de tiempo. Estaban

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR