capítulo 9

1325 Palabras
La noticia del cuerpo hallado en un callejón oscuro pronto se convirtió en el susurro de la ciudad. Para algunos, era solo una víctima más del inframundo, un número más en las estadísticas de la violencia. Pero para otros, como Tamara, era un mensaje. Tamara observaba la pantalla de un televisor, al ver el tatuaje del escorpión en el muslo de la chica, supo de inmediato que el Diablo estaba furioso. Ese tatuaje era su marca, la señal de que pertenecías a él. Cerró los ojos y respiró profundamente, luchando contra el pánico que amenazaba con consumirla. Ella sabía que él no descansaría hasta encontrarla. En el pequeño pueblo había encontrado refugio allí gracias a Margarita y su abuela un lugar seguro, por ahora. Pero Tamara sabía que no podía quedarse mucho tiempo. Levantándose, Tamara comenzó a empacar lo poco que tenía, ropa, algo de dinero en efectivo. Mientras metía las cosas en una mochila, sus pensamientos volvieron a Margarita. Su protectora, la única que alguna vez le habló de la posibilidad de una vida diferente. La única persona que le enseñó que no todo tenía que ser oscuridad y cadenas. Si Margarita estaba fuera del alcance del Diablo, eso significaba que Tamara estaba sola. “Pero sola es mejor a que el diablo lastime a Margarita y su abuela ”, se dijo a sí misma, reafirmando su decisión de escapar. En el burdel, el ambiente era tenso. Las chicas hablaban en susurros, aterrorizadas por el destino de la pelirroja. Nadie quería ser la próxima en subir a la oficina del Diablo. Pero para una de ellas, llamada Lucía, la muerte de su compañera fue la chispa que encendió algo más profundo, la rabia. Lucía había estado allí el tiempo suficiente para saber que, aunque el Diablo gobernaba con puño de hierro, también era vulnerable. Y su obsesión por Tamara lo había hecho bajar la guardia en ciertas cosas. Esa noche, mientras todos dormían, Lucía se escabulló fuera del burdel. Llevaba consigo una dirección escrita en un papel arrugado, un lugar donde alguien importante podría ayudar: "Raúl, mecánico. Barrio del Puente." Era un contacto de confianza, alguien que quizás sabía algo sobre Tamara. Lucía sabía que estaba arriesgando su vida, pero no podía quedarse en silencio mientras el Diablo seguía destruyendo todo a su paso. Mientras tanto, el Diablo se sentaba en su oficina, rodeado de una calma engañosa. Había ordenado que su red de contactos ampliara la búsqueda, incluso fuera de la ciudad. Era cuestión de tiempo antes de que alguien lo traicionara, alguien que vendiera a Tamara por dinero o por miedo. Pero lo que no sabía era que Tamara no era la única en su contra ahora. Desde las sombras, fuerzas que antes temían al Diablo comenzaban a organizarse. La muerte de la joven pelirroja había encendido una chispa de indignación en el inframundo. Tamara, sin saberlo, se había convertido en un símbolo de resistencia. Y mientras el Diablo se deleitaba en su propia ira y desesperación, sus enemigos comenzaban a planear su caída. Tamara se movió sigilosamente por las calles vacías, sin darse cuenta de que alguien la seguía, hasta que escucho esa voz. ----¿ a donde vas?,---- pregunto Javier ---¿ que haces acá?,--- pregunta Tamara --- Sabes Tami he sido muy tonto, al alejarme de esa manera, solo no quiero que te hagan daño, ven vamos a nuestro escondite secreto, César nos espera ahí, --- respondió Javier Tamara camino junto a su primo llegando a una cueva, mira alrededor aún los dibujos que había hecho en su niñez estaban en sus paredes, como el recuerdo lejano de que en algún momento fue feliz. ---¿ pensabas irte?,--- pregunta César --- Ustedes no entienden, --- respondió Tamara --- Cuéntanos así sabremos como ayudarte,--- dice Javier Tamara se sienta frente a su amigo y primo, mirando el fuego, suspira antes de empezar con su relato. --- cuando tenía trece años fui vendida por mis padres a un cartel, ahí fui obligada a consumir diferentes sustancias y alcohol, pase a ser parte de sus chicas en ese burdel, el jefe del cartel dijo que era su favorita por eso ordenó que llevara su marca, en mi cuerpo tatuaron un escorpión, hoy vi en las noticias que encontraron el cuerpo de una chica muerta, esa chica, eso es un mensaje para mí, esta furioso. No quiero que le haga daño a Margarita, la abuela o a ustedes,--- Javier se acerca a su prima y la abraza fuerte contra su pecho, Tamara empieza a llorar desconsolada, hacia mucho que no lo hacía, esas lágrimas eran liberadoras, como si limpiaran su alma. --- vamos a la policía, --- dice César --- no podemos, el diablo los tiene comprado, les paga con dinero y con chicas, mi pierna es un recordatorio de eso, una noche me llevaron a una habitación especial tenía quince años, había un hombre mayor, solo decía que ese abogaducho le ganó un juicio, abuso de mi y me golpeó hasta aburrirse, recuerdo despertar en mi celda con mucho dolor, una mujer fue quien coloco en su lugar el hueso, pero no fue tratado como era debido, al quedar así, pase a ser parte del resto atendiendo a todo tipo de clientes, ese hombre es un fiscal. El diablo tiene mucho poder y tiene comprado a muchos policías, jueces y fiscales, --- dice Tamara ---¿ el diablo has dicho?,--- preguntó César ---si,--- respondió Tamara --- Mi hermano Roberto, actualmente trabaja en la fiscalia, con los federales, él puede ayudarnos, --- dice César --- Tengo miedo, --- dice Tamara --- Tamara, ¿ qué sabes de ese hombre, del diablo?,--- vuelve hablar César --- Muchos secretos, ¿porqué?,--- preguntó Tamara --- puedes ser un testigo para los federales, ellos te protegerían, --- dice César Tamara parece pensar en algo, --- soy adicta, ¿ cómo podría ser un testigo?,--- --- ¿hace cuanto no consumes?,--- pregunta Javier --- Un mes,--- respondió Tamara --- hablaré con mi hermano, --- dice César Tamara lo mira, sus ojos reflejan miedo, pánico, esta aterrada, no quiere que el Diablo le haga daño a las personas que quiere. En su mente la joven piensa, si el hermano de César no está en la nomina del diablo, entonces hay una oportunidad. Para desmantelar el mundo del Diablo. No por venganza, sino para asegurarse de que nadie más sufriera como ella. Pero primero, tenía que mantenerse viva. ---¿ tu hermano es de confianza?,--- pregunto Tamara --- Mi hermano no es corrupto, Tamara, --- respondió César Los tres estuvieron hablando toda la noche, Javier en su mente piensa como fueron capaces los padres de Tamara de venderla, ellos son quienes deben cuidarla, protegerla , era una niña. Javier mira a su prima con cariño y vuelve a esos tiempos de su niñez donde jugaban, ellos eran muy unidos, recuerda a Tamara de ocho años, feliz porque volvería a ver a sus padres. Su mano haciendo adiós por la ventana del autobús que la llevaría a la ciudad, a un infierno. En ese momento Javier juro que haría todo por ayudar a su prima, él la protegería de todos, esa promesa renovada era silenciosa, pero esta muy profundo en su corazón. César empieza a comprender muchas cosas, ahora ve a sus propios padres de otra manera, su vida siempre ha sido buena rodeado de cariño, protección y amor, entiende a su hermano que fue a la ciudad y se especializo en leyes. Lucho para llegar a ese puesto en la fiscalia, donde puede hacer la diferencia con cada delincuente qué atrapa y lo pone tras las rejas. Tamara sabe que los alcances del diablo son muchos y su caza ha comenzado, ese hombre es capaz de cualquier cosa cuando quiere algo, lo sabe porque lo ha visto. Desde muy pequeña ha visto los horrores de ese hombre, sabe como piensa y trabaja, conoce sus secretos esos que nunca cuenta a nadie.
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