Me despierto casi a las doce del mediodía, tomo una ducha, ropa cómoda y bajo a la cocina, antes de entrar escucho la risa de mamá y Alejandra, ríen sin parar, para cuando entro las veo tratando de colocar crema a un muy buen pastel, alrededor hay varios postres terminados, quesillos, donas, galletas y churros. Mi estómago ruge y ellas se percatan de mi presencia manteniendo sus sonrisas.
—Son para nosotras, Dana, mamá y yo la hicimos — mi hermana emocionada abraza a mamá y es esos momentos que hacen que las ame.
—Entonces comeré de todo lo que hay — las tres reímos mientras mamá coloca azúcar a los aun calientes churros y yo busco en la despensa el tarro con dulce de leche.
—Pero primero mi princesa debes comer algo salado, te hare tostada y huevos con jamón, sírvete jugo que hay en el refrigerador — me dice mamá, mientras ya ha colocado en la estufa un sartén y va agregando los huevos.
Termino mi delicioso desayuno tardío y comemos entre cuentos, los churros y galletas, dejando los otros postres para la tarde.
Estas dos semanas han sido lo más perfectas que hemos vivido, hablar con mamá siempre es agradable, cocinar entre las tres y hasta dormir juntas haciendo pijamadas nos demuestran el amor que nos tiene.
Cuando falta dos días para regresar a nuestra casa en la ciudad, los chicos deberían volver en la noche y las maletas están preparadas en su mayoría, llevamos solo equipaje ya que la demás cosas fueron utilizadas o se quedaran aquí; hemos llegado de dar un paseo y estamos cada una duchándonos para la cena, aun faltan casi cuatro horas, por lo que sin apuro nos arreglamos, al salir de la ducha escucho el celular sonar lo he dejado encendido por estos días y he hablado con Tay seguido, pero hoy apenas si he podido llamarlo, así que salgo corriendo para atender la llamada.
—Alo — respondo jadeando.
—Amor, Dana, estaba deseando hablar contigo.
—Mi amor, te amo, yo también quería hablar contigo, ya solo faltan dos días, quiero volver pronto —le respondo súper emocionada estoy tan feliz.
—También te amo princesa, mi Dana, mi vida y mi mujer — su voz gruesa envía escalofríos a mi cuerpo entero, una ola de deseo me invade y no puedo evitar decirle que lo deseo.
—Si Tayler tu mujer, me encanta cuando lo dices, te deseo mucho mi amor, y quiero sentirme tuya.
— ¡Oh! Daniela, no puede decirme esas cosas estando tan lejos, te extraño y cuento las horas para que regreses, ahora debo colgar estoy escogiendo una sorpresa para mi novia que regresa pronto ¡TE AMO! Nunca lo dudes — me grita él te amo, y luego me lanza muchos besos antes de finalizar.
—Yo también te amo —.Digo colgando, me quedo con el celular apretado en mi desnudo pecho.
Mi cuerpo cubierto por la toalla de repente se eriza y es cuando escucho los aplausos dentro del cuarto, cuando me quedo paralizada y con los latidos a millón, el miedo me recorre e invade.
Para cuando logro voltear, siento mi dedos hormiguear y mi manos temblar levemente, podría desmayarme en ese momento. Y sin saber que hacer doy pasos hacia atrás, chocando con la cómoda de la habitación.
—Bravo, Daniela, todo un discurso de amor — de golpe se pega a mí y con su mano ahoga mi grito, mis ojos se llenan de lágrimas sin controlarlo.
»Creo que no fui muy claro, cuando te dije que no quería ningún chico cerca de ti, pero como no me supe explicar es culpa mía —, me dice muy cerca de mi cara, unas incontrolables ganas de vomitar me invaden— mal, mal Dani —, se acerca a mi cuello y besa mi hombro desnudo subiendo por mi cuello, deteniéndose en mi oído.