» Tener un celular escondido, desaprobado — muerde el lóbulo de mi oreja, un sollozo sale de mí— permitir que los chicos se acerquen a ti, desaprobado. Decirle te amo a quien sabe que idiota, está más que desaprobado. Lo siento Daniela, pero ahora si entenderás que es mejor que me obedezcas y no te ganes mi desaprobación —. Repasa de mi oreja a mi boca con su lengua y se aparta.
Mi cuerpo tiembla y lloro, pero ahora de terror, no sé qué hacer, y cuando estoy a punto de enfrentar todo esto con la seguridad de que mi madre me creerá y que debo contarlo todo, la escoria de Rodrigo se encarga de reducir cualquier esperanza que hubiera surgido en mí.
— ¡Ah!Venía a decirte que tu madre esta partiendo al pueblo, tu hermanito Daniel tubo un pequeño accidente y lo están trasladando al hospital del pueblo —, se encoje de hombros, mirándome fijamente—.Creo que tampoco entendió que no debería hacer o decir cosas que se ganen mi desaprobación, el ya obtuvo su lección.
»Ahora te toca aprender la tuya, pero estoy seguro que después de que te expliques entenderás —.Culmina saliendo de la habitación dando un portazo.
Un segundo portazo suena, pero es de afuera que viene, me muevo rápido a la ventana y veo a mamá saliendo de la casa rápidamente con un bolso, que es quitado de sus manos por “El Tío” ella sube a la camioneta del lado del copiloto y él del conductor, pero antes de subirse me mira y sonríe guiñándome un ojo, haciendo que mi corazón quiera salirse, pero es su modulación lo que me hunde en el vacio «Ya vuelvo» dos palabras cargadas de advertencia; dos palabras que arrancan mi alma de a poco de mi cuerpo, cuando veo la camioneta alejarse a gran velocidad, dejo caer mi cuerpo de rodillas abrazándome lo mas que puedo, intentando controlar los temblores que sus palabras han sembrado en mí, temblores por el terror de lo que puede significar ese «Ya vuelvo»
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El sonido de mi celular me saca de mi aislamiento, sorbo mi nariz y limpio con el dorso de mis manos mis ojos húmedos por las lágrimas de miedo derramadas, miro borroso la pantalla y es Tayler quien me está marcando, pero no puedo atenderle en este momento, adolorida por mi posición llego al baño, abro nuevamente la ducha y luego lavo mi cuerpo, no sé si por su cercanía o qué, pero siento que huelo como él y me da repugnancia.
Para cuando he terminado de llorar y restregar mi cuerpo salgo para secarme, tomo el celular que no ha dejado de sonar con las llamadas de Tay, y después de unas respiraciones decido atender…
—Alo — contesto bajo mi garganta duele y mi voz es carrasposa.
— ¿Dana? ¿Amor, estás bien? — me pregunta con evidente angustia en su voz.
—Sí. Yo-yo solo estoy preocupada, Daniel, tuvo un accidente y mamá se fue… —un sollozo repentino sale y sin poder evitarlo lloro nuevamente, solo escucho sus palabras de aliento y su pedido de calma.
—Dana, mi amor respira suave y lento ¿Tienes agua para beber cerca? — asiento como si él me pudiera ver y camino algo tambaleante hasta la mesa en la habitación y me sirvo un vaso con agua, la bebo y luego de hipear un poco respiro, siendo consciente del aire que entra y sale hacia mis pulmones y después de algunos minutos estoy más tranquila, pero sin dejar de sentir esa opresión en mi pecho.
—Bien, estoy más tranquila, discúlpame, amor — le hablo bajito tratando de manejar la tristeza y el miedo presentes en mí.
—Que bueno, mi amor, no te preocupes es entendible, bien cuéntame que le paso a Dan, y ¿Cómo que tu mamá se fue corriendo?
—Bueno si, es que vinieron avisar que había sufrido un accidente y lo llevaban al hospital del pueblo, pero no me dio tiempo de hablar con ella.
—Okay, no la has llamado, para saber qué fue lo que pasó ¿Y tu papá y Alejandra, dónde están?
—La niña, está en su cuarto imagino, yo me estaba bañando, pero… —detengo mi narración porque deberé decirle lo que paso con “El tío” y no sé si quiera si puedo mencionarlo.
—Pero ¿Qué, Daniela? Dime — insiste y yo presiento que llorare de nuevo —Dijimos que nos contaríamos todo ¿Cierto? ¿Lo recuerdas? Confianza y apoyo, vamos dime.
—Bueno, promete escuchar hasta que termine de decir todo ¿Si? —le digo con voz baja, tomo aliento y me preparo para contarle. Sé que lloraré porque el miedo se vuelve a colar en mi interior y se expande, no solo por la promesa de “El tío” sino por no saber el estado de mi hermano, Dan.
»Yo estaba en la ducha y al salir escuche tu llamada, así que la atendí, mientras hablaba contigo…— me enmudezco por lo que viene, mis lágrimas ahora silenciosas recorren mi mejillas y busco el valor de continuar el relato la parte que realmente deseo no existiera.
—Daniela — dice con tono de advertencia, respiro hondo y continuo.
—Entonces, cuando colgué, Rodrigo entro aplaudiendo y me reclamo que andará contigo, no específicamente con tu persona, pero si con un chico, entonces me amenazo.
— ¿Qué hizo, qué? — grita Tayler obligándome a alejar el teléfono de mi oído, y que mis manos tiemblen, las lágrimas siguen cayendo pero no logro detenerlas.
—Tayler, él estaba muy enojado y me dijo que debía aprender a obedecerlo, yo no le dije nada porque estaba asustada, estoy asustada Tay.
—Shhh., tranquila amor —. Su voz fuerte lo menos que me transmite es tranquilidad sé que esta que lo lleva la ira, pero lejos el uno del otro no podemos hacer mayor cosa.
—Es que él me dijo que yo iba aprender a obedecerle, entonces fue cuando me dijo que Daniel había hecho lo mismo que yo, desobedecerlo y entonces él había tenido que darle una lección para que aprendiera y… —. Me quedo callada un momento limpio mi cara y tomo algo más de agua camino hasta la cama y me siento.
— ¿Qué más te dijo? —hace una pausa y luego resopla—No me va a gustar lo que viene ¿Cierto? —Su voz baja, me demuestran su angustia.
—Cuando termino de decir todo esto del accidente, salió del cuarto, entonces escuche ruido en la parte de afuera de la casa y me acerque a la ventana, mi mamá estaba llevando un bolso y subía rápido a la camioneta, no me dio tiempo de llamarla siquiera, pero al momento de que Rodrigo subiera, él me dijo muy claramente «Ya. Vuelvo» por medios de sus labios. Yo- yo lo leí muy claro Tayler, él dijo que me enseñaría a obedecerlo y antes de irse me advirtió que ya volvía. Estoy aterrada, tengo miedo —rompo a llorar no puedo evitarlo y entre llanto continuo hablando con él, que me suplica que me calme.
»Yo iba a decirle a mamá todo, justo cuando él saliera de mi cuarto, pero me dijo lo que le hizo a Daniel, y me asusté mucho—. Concluyo y entonces el silencio se apodera de la llamada, sé que está allí porque siento su respiración y escucho las maldiciones que ahogadamente suelta.
—Bien — dice luego de varios minutos— dices que está sola ¿Verdad? — me pregunta y yo afirmo con un si bajo — pensemos en frío.
»Piensa un lugar donde puedas esconderte, mientras tu mamá vuelve, de inmediato vas a llamar a tu mamá y pregunta que sucede luego me llamas y veremos cómo evitamos que se acerque a ti.
—Está bien ¡Te Amo! Lo sabes ¿Verdad? —le digo con mi voz cargada de emoción.
—Lo sé, porque ¡Te amo! Igual o más, llama a tu mamá y luego márcame que estaré pegado al teléfono.