Acto 15

842 Palabras
  Colgar la llamada deja un vacío en mi estómago más grande que el anterior, marco de memoria el número de mi madre, pero tarda  en atender mientras espero que atienda mi llamada , camino de un lado al otro, paso por mi peinadora y es cuando soy consciente que sigo en toalla, corro al closet y saco un Jean cómodo, medias de paño, ropa interior y una franela de algodón manga corta, con cuello en v negra, me visto lo más rápido que puedo y coloco mis botas de granjero como le dice mi papá son hasta la rodilla con un cierre al costado interior de mis piernas y en color n***o.  Tomo el cepillo logro desenredar mi cabello, ya que se secó en partes y en otras no, lo recojo en una coleta alta, tomo nuevamente el celular e insisto con el número de mamá. Hablar con mi madre toma tiempo entre que atiende la llamada hasta que deja de llorar para poder entender que fue lo que paso con Dan, luego de escucharla y ella prometer llamarme apenas los resultados estén, me dice que “El tío” ya salió hacia acá y que se quedará aquí cuidando mientras el personal vuelve mañana a eso de las seis de la mañana, que es cuando podemos irnos —con él— al hospital. Apenas cuelgo el terror me invade y marco a Tayler, me atiende al primer tono y rápida le cuento. —Tay, mamá me dijo que Dan está mal, tiene dos  costillas fracturadas y una contusión en la cabeza  muy fuerte, además de cinco puntos sobre la ceja — lloro sin poder evitarlo, en realidad es lo que quiero— y no saben que tanto tardará en recuperarse, lo han pasado a terapia intensiva e inducido un coma clínico, para que su cerebro se desinflame — me detengo y lloro con ganas dejo que mi cuerpo se deslice por la pared y me siento en el piso. —-¿Y cómo fue el accidente? — su voz rígida me vuelve a la realidad, trajo grueso para continuar con el relato. —Estaban él y Rodrigo marcando a las vacas, pero una se escapó así que papá y otros hombres trataban de enlazarla para volver al corral , Daniel según estaba de espalda al corral de los toros , entonces de la nada salió uno de ellos embistiendo de costado , lanzándolo contra la cerca , golpeo contra esta y cayó en el piso, aturdido cuando trato de levantarse el animal lo levanto sacudiéndolo y arrojándolo nuevamente contra la pared del final, luego no sé qué más pasó, solo que lo llevaron al hospital que está a dos horas de la casa principal y a cuatro de donde ellos estaban para cuando mi mama llego acababan de ingresarlo — mi llanto se escucha por toda la habitación. —Daniela, me dijiste que el desgraciado ese va camino para allá ¿Si? — de un brinco me paro de la cama y los nervios me atacan «Mierda que voy hacer » quiero correr pero a la vez no — ¿Viste dónde te puedes esconder? —Mierda, no. Solo me vestí y llame a mamá —.Le respondo mientras empiezo a girar por toda la habitación. —Bien, Daniela, por nada del mundo cuelgues, voy a llamarte y muévete por toda la habitación o la casa para que encuentres un lugar —Dice y finaliza la llamada. Chequeo cada rincón buscando un hueco, pero nada cuando llego al closet — fiel escondite infantil, detrás de la ropa colgada seguro me encuentra rápido—  reviso y mi teléfono suena lo atiendo, sé que es Tayler. — ¿Encontraste algo? — dice con voz jadeando —No. Aun no, he buscado por toda la habitación —, le digo frenética — pero nada, mierda no hay un sitio… —, mi voz se apaga mientras jalo algunas maleta y veo en la parte baja del closet hay una especie de maletero, pero está tapado por mis bolsos y maletas jalo un poco y veo al costado el abridor y lo jalo, entonces allí delante de mí hay un espacio lo suficiente ancho para ocultarme — Espera encontré algo está oscuro y huele a viejo pero servirá. —Bien — resopla — toma una botella de agua y algo de galletas… linterna ¿Tienes alguna linterna? —habla muy rápido y su agitada voz me hace saber que esta de un lado a otro moviéndose, el sonido de un auto frenando me hacen brincar. —Tay —hago una pausa y me acerco a la ventana — ya llego, está aquí, ¿qué hago?— Mi corazón palpita a ritmo estruendoso para mi oídos, se hiela la piel cuando lo veo bajar y ahogando un grito con mi mano, corro a colocar el cerrojo en la puerta, quiero gritar, llorar y correr lejos de aquí — está aquí, Tayler ¿Qué hago? ¿Qué hago? — le pregunto casi en tono histérico.
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