Acto 16

3046 Palabras
—Cálmate Daniela, escucha toma el agua cercana y metete allí en el closet no cuelgues mientras entras, yo esperare en línea no te dejaré, vamos rápido. Hago lo que me dice, tomo el envase con mitad de agua, mientras muevo la maleta grande esta vacía pero el material de fibra de vidrio la hace pesada coloco el celular entre mi pecho y me deslizo entre el espacio que logre hacer, cuando tengo mitad del cuerpo cierro la puerta del closet, termino de entrar y  jalo como puedo la maleta tapando la visibilidad del maletero pero no logro colocarla por completo, así que con esfuerzo y magullando mis dedos tiro de algunas prendas y estas efectivamente caen sobre la maleta y la pequeña zanja que daba vista al maletero. Jadeando saco el celular, coloco la botella cerca y rogando no haya bichos y me coloco viendo hacia el espacio por donde entre. —Estas allí — susurra Tay del otro lado, sigo intentando regular mi respiración —Si — le susurro en repuesta — estoy asustada, esto esta oscuro y no quiero que un bicho se me suba —Yo prefiero que un bicho se te suba, a que ese desgraciado te encuentre, solo hay que ver como dejo a Dan — suelta un suspiro y yo trato de ahogar un sollozo, pasados unos minutos tocan la puerta del cuarto, se escucha una voz pero entre el terror y el llanto retenido no logro entender que dice, pero aun así se que es él. —Tayler entro — digo temblando y aguantando el llanto que se anuda en mi garganta y enloquece mi cabeza por salir — esta caminando en la habitación, me esta buscando y si me encuentra que hago. —Dani, Daniela, escúchame tranquila, no te verá, respira despacio, escucha, escúchame, estás segura no puede verte no te encontrara —Tay repite con voz ahogada varias veces por algunos minutos estas palabras y aun con la respiración entre cortada por el llanto contenido me calmo, y logro escuchar lo que habla. —Me esta llamando, Tayler — le murmuro, pero me quedo muda cuando siento que mueven algo las maletas, aprieto mis ojos y el sonido de mi corazón palpita en mis oídos y la sangre bombea. Tay esta en silencio, la ropa que tapaba la grieta quedo movida permitiendo que la luz se cuele por allí, la puerta del closet esta abierta. Y entonces logramos escucharlo muy claro.  —Daniela, no te escondas, es mejor que salgas y vengas, si te encuentro no te gustara el castigo— su tono de voz controlado me hace querer desaparecer — ¿Dónde te metiste chiquita rebelde? —Maldito —dice Tayler y yo asustada porque pueda oír, tapo la bocina, un pitido se escucha, pero no presto atención. —Daniela, sal, no te haré nada que te dañe, es más, te aseguro que lo disfrutarás —mi cuerpo tiembla y las lagrimas corren silenciosas por mi rostro — Bien si no estás aquí, te voy a encontrar en cualquier lugar. —Sigue buscando Tayler — susurro —Quédate allí, quieta respira lento y no hagas ruido, ya se irá, no te dejaré, estaré contigo toda la noche — el p**o se escucha más cerca y escucho como Rodrigo camina de un lado a otro, la ansiedad me puede, empiezo a sentirme claustrofóbica y quiero salir, me sudan las manos, el cuerpo me pica, los dedos se me duermen. —Quiero salir — me oigo diciéndole a Tay — ¿Qué? —Quiero salir Tayler, estoy ahogándome necesito aire — digo ya no murmurando. —No. Quédate allí, me oyes. Quédate. Allí. — su voz fuerte me hace saber que esta enojado — no se te ocurra moverte, piensa en otra cosa, piensa en la vez que estuvimos juntos, cuando nos hicimos el uno del otro… — su voz se va apaciguando y mientras relata lo que vivimos ese día, me calmo un poco, el ruido de la puerta del closet me trae a la realidad algo más centrada. —Creo- creo que se va — una sonrisa sale y un poco de alivio se siente en mi pecho. —Bien mi amor, quédate allí, no salgas por nada hasta mañana cuando ya estén todos los empleados, yo te hare compañía. Y cuando voy a confirmar que me quedaré allí, escucho las palabras exactas que hacen que mi cuerpo fallezca y el temor que sentía al ser consciente de lo que sucede se esfume y sea reemplazado por decisión, una decisión firme de salir y enfrentarme a lo que sea que Rodrigo tenga pensado. —No puedo quedarme —suelto mientras me muevo empujando la maleta. — ¿Qué carajo, Daniela? ¡No te salgas de allí, quédate allí! —grita mientras logro salir, miro a mi alrededor y el cuarto parece campo de batalla todo revuelto «Estúpida» «Estúpida» «Estúpida» «Estúpida» «Estúpida»  me repito muchas veces, estaba tan aterrada que no pensé en lo importante, esconderme no era lo importante… un sonido de dos pum-pum desde el celular me hace retomar la conversación con Tayler. — ¡Entra de nuevo Daniela, te lo estoy pidiendo! — grita histérico —No. No puedo, no lo haré — con voz decidida le respondo — ¿Por qué coño no lo harás? — Me pregunta y con decisión camino hacia la puerta, tomo el pomo de la puerta y antes de girarlo le respondo. —Porque fui una estúpida que me concentre en mi miedo, y olvide mi hermanita, ¡olvide que Alejandra esta en la casa! — tres  pitidos pum-pum- pum indicándome batería baja en el celular me evitan responder a la suplica de Tayler. — ¡Daniela! — el teléfono se apaga, llevándose al silencio la angustia en las palabras de Tay, y concentrándome en lo importante giro el pomo de la puerta, encontrándome de frente con él, con sus brazos cruzados sobre su pecho y su mirada retadora. —Dani… ¿Dónde estabas? ¿Qué esta pasando? ¿Y mamá? — pregunta Alejandra al lado de “El tío”. —Constátale Daniela, me gustaría saber también dónde estabas.  Estoy algo contrariada entre el miedo y la desesperación de que Alejandra se quite del lado de “El tío”  cuando ella se va a acercar a mí, él coloca una mano sobre su hombro reteniéndola en el sitio, mientras levanta sus cejas en forma de interrogación hacia mí. Trato de respirar normal y que él no note mi nerviosismo, pero no sé si lo estoy logrando, así que inteligentemente «creó mejor desvío el tema» pienso en responderle las últimas preguntas. —Ale, mi niña, mamá esta en el hospital — ella jadea y coloca una mano en su boca y yo levanto una de las mías, indicándole que espere —. Dan sufrió un pequeño accidente,  mamá y papá están con él, mañana podremos ir con ellos, pero por lo que queda de tarde, bueno ya casi noche deberemos esperar aquí. — ¿Estará bien, cierto? ¿Cómo paso el accidente? — pregunta angustiada. —Bueno aun lo médicos están revisándolo, aunque se dio un buen golpe en la cabeza y lo tienen sedado para que descanse sin dolor — ella solloza y rápido me acerco a ella abrazándola— prometo que todo irá bien ¿Sí? — es en ese momento que mi mente trabaja rápido y pienso en un motivo para no estar cerca de este hombre. »Iremos a tu cuarto y nos quedaremos allí, hasta mañana. Vamos —parecía buena idea hasta que Rodrigo me retuvo por el brazo, haciendo que mi cuerpo se estremeciera entre sorpresa y temor. —Alejandra, espera en tu habitación — demanda con voz fuerte, mi hermana se resiste a moverse, pero se dé no muy buena manera que él no dejará tan siquiera que dude en obedecer, además de que soy consciente de lo último que ha hecho. Alejandra me mira y yo tomando valor de donde realmente no tengo en este momento asiento con la cabeza y ella aun con pasos vacilante se dirige a su habitación, para cuando ella ha desaparecido solo se escucha el silencio de la casa, ni siquiera sorpresita el pajarillo que he estado cuidando se le escucha por la casa, unos minutos después “El tío” se acerca y yo me obligo a no demostrarle el terror que me invade, así que mirando a la nada trato y ruego en mantener mi expresión serena. — ¿Crees que estoy jugando? Aun no te has dado cuenta que yo hablo muy en serio, cuando algo me gusta lo tomo, lo hago mío — sus palabras retumban en mi cabeza «Lo tomo, lo hago mío» haciendo que mis piernas tiemblen ligeramente. »Estoy siendo paciente contigo, y ¿Qué haces tú? Colmarme la paciencia, desobedecerme —camina más cerca de mí y pasa su mano por mi coleta enrollándola en su mano— no me jodas la paciencia, bien puedes ir con quien quieras y contar que yo te busco, pero no tienes pruebas, yo vivo con ustedes es normal que este cerca, cuide y pregunte por ustedes. Puedo decir que lo has inventado todo, que tú me estas acosando y que yo solo te estoy evitando, dime Daniela ¿Crees que alguien creería en ti sin pruebas? Mi corazón late fuerte, mis manos se unen a mis piernas en sus temblores y un frio se apodera de mi cuerpo, tengo miedo, estoy aterrada. Un fuerte tirón de mi cabello hacen mi cabeza hacia atrás, mis manos suben por reacción hacia su agarre tratando de evitar que tire más fuerte, un jadeo de impresión y susto sale de mi boca y con su mano libre la tapa enseguida, mientras me arrastra hacia él. —No me gustan que me desobedezcan, tú y tu hermanito me tienen harto, solo saben responder y voltear las cosas, no estaba en mi planes mirarte más que como una niña, una sobrina, pero tenías que cautivarme con esa belleza que posees — su nariz recorre mi cuello y mis lágrimas se acumulan en mis ojos— me enloqueces , trate de controlarlo, pero no puedo y ahora que te veo crecer no quiero, es por mí que debo velar, es hora de que me complazca con algo que quiero — pasa su lengua por mi mejilla lentamente y yo me remuevo tratando de escapar, no lo soporto no quiero que me toque. De un movimiento me pega contra la pared — jadeo por el golpe en mi espalda y tira de mi cabello, sujeta mi cuello con la otra mano y se coloca frente mi rostro, su nariz cerca de la mía a escasos centímetros de rozarse. —No estoy jugando, solo te voy a dar una oportunidad, piénsalo, mira lo que le paso a Daniel por su terca en contradecirme, no soy tonto, puedes correr Daniela, pero te aseguro que te encontraré. Yo que tú me lo pensaba, ya te prometí no lastimarte, siempre y cuando me obedezcas y seas dócil. »Esta noche te espero en mi habitación cuando Alejandra esta dormida ven a visitarme —me suelta de golpe y levanta sus manos con las palmas abiertas — prometo no tocarte, no aun. Hablaremos de tu castigo por haberte osado salir con ese chico, que por supuesto me dirás quien es, necesito tener una charla con él. Nunca había pensando en el peligro que realmente representaba este hombre, en lo mal que estaba, pero por alguna razón aunque me daba terror mi cerebro y corazón se resistieron a la idea de ceder dándole información de Taylery en un impulso de valentía por defender a lo que más amo en esta vida, me le enfrento. —No— mi voz no titubea ni un grado, de hecho siento una rabia barrer con mi miedo, y casi me siento tentada a gritarle que ni si quiera lo piense, con él no. — ¿Qué has dicho? — ladea su cara como buscando de escuchar mejor, pero yo sé él entendió muy claro. —Que no, no voy a decirte nada de él —suelta una carcajada mientras me presiona con una mano en contra de la pared por encima de mi pecho y con la mano libre apunta su dedo índice , mientras con mi manos inútilmente trato de alejarlo , pero en vano, su fuerza es aturdidora e increíble. —Y me pregunto yo Daniela ¿Por qué no me dirás nada? —me quedo en silencio no me hará hablar lo quiero lejos de Tayler— ¡Ah! Ya veo no cantarás — de repente se caya y parece analizar algo y de repente sonríe esa sonrisa donde baja la mirada y transmite que tiene una idea y en realidad no me gusta. » ¡Lo quieres! Te gusta — suelta un golpe a la pared haciendo que grite por el asombro— ¿No hablaras de nada de él cierto? ¿Estás segura? Entonces es porque quieres protegerlo ¿Cierto? ¡RESPONDEME MALDICION! — me grita cerca y el susto hace que unas lagrimas bajen por mis mejillas, mientras afirmo con mi cabeza a sus preguntas. — ¡Maldito! Es un desgraciado, no debió meterse en mi camino, y tú me dirás ¿Quién es? Y de ¿Dónde es? —No. Nunca, no te diré jamás quien es, no te le acerques — le digo al límite de mi miedo y valentía por resguardar  a Tayler —carcajeándose nuevamente me suelta mientras pasa su mano por cara y cabello. —Bien, entonces te demostrare que le pasa a los que se niegan a “Cantar” para mí — dice haciendo el gesto con sus dedos al referirse a cantar me toma de un brazo y me arrastra con él hacia la planta de abajo. Llegamos de tropezones a la cocina cerca de la puerta me coloca adelante y empuja mis pasos obligándome a salir, cuando sale él también se detiene justo al lado de la puerta y me gira, allí delante de mí el pequeño “sorpresita” al que llamamos así por llegar inesperadamente y ser una sorpresa la manera de cómo dentro de la casa no buscaba de escapar y se movía cerca de donde estuviera. se encontraba en su jaula  quieto solo su cabecita se movía de un lado a otro y tan callado que parecía mudo. —Este estúpido pájaro, pasa todo el día cantando cuando lo ponen aquí, o si esta a tu lado pía por todos lados, pero cuando yo estoy cerca o me le acerco se calla, me tiene harto, parece que lo hiciera apropósito. »Dime Daniela ¿Por qué lo cuidas tanto? —pregunto mirando fijo. —No sé — respondí bajo  —Sí, sí que lo sabes , dímelo — abrió la puerta y metió la mano, el pajarillo revoloteo pero no tenia manera de evitar ser tomado por la mano ruda que lo apresaba, teniendo en su puño dejo solo la cabeza por sobre su pulgar —Míralo, tan indefenso delante de mí. » ¿Lo quieres Daniela? — sabia que esa pregunta tenía un significado diferente, pero guarde silencio con lagrimas en mi cara, movió su mano y comenzó apretar el pequeño cuerpo del ave, voltee mi cabeza no quería ver lo que le hacía y como el animalito buscaba de zafarse — Mira Daniela  — tomo con su mano derecha mi cuello por la parte de atrás obligándome a ver »Dime ¿Lo quieres? ¿Quieres que viva? — su agarre se apretó mas sobre el ave y esta piaba como buscando ayuda, o pidiendo que parara, pero él solo me veía mientras apretaba y sorpresita abría el piquito. —Sí. Si lo quiero ¡Por favor! No lo dañes ¡Por favor! — sollozaba fuerte mientras veía como la vida de mi pequeño amigo se le escapa en manos de Rodrigo —Hay una manera de salvarlo ¿Quieres saber cuál?  — Asentí rápidamente con mi cabeza —dejándolo libre ¿Lo vas a dejar ir? ¿Dejaras realmente que se aleje de ti? —Sí. Si. Si. Lo dejare libre, lo alejare de mí. — ¿Lo juras? —Sí, lo juro, suéltalo por favor. —Bien — abrió su mano y el avecita calló de golpe aleteando sin poder levantar el vuelo, duro unos minutos y sacudiéndose se acerco a mis pies, quise agacharme y levantarlo pero su agarre en mi cuello me lo impidió — Aléjalo Daniela — levante mi mirada asustada hacia él ¿Qué quería decir? Entonces baje mi mirada y lo supe, cerré los ojos cuando vi su pie levantado sobre el pajarito y antes de que lo bajará, controladamente pero con fuerza patee lejos de mi a mi pequeño amigo, a mi primera mascota. Llore con ganas en ese momento sin poder evitarlo. —Muy bien. Aprendiste, ahora te espero esta noche en mi habitación, para que salves a todo lo que quieres. Tranquila que nuevamente te aseguro no te va a pasar nada. Decir que me asuste en ese momento es falso, estaba aterrada, podía desmayarme y no despertarme más nunca en mi vida, de verdad el tener que patear a mi pequeña ave, me rompió el corazón, entonces analice que si me dolía con eso, cuando alejara a Tayler de mí, moriría… Lo vi alejarse por la puerta de la cocina me quede pensando unos minutos en alguna solución, pero nada me venía en mente solo el miedo y suponer que me haría de ir a su cuarto y qué, si no iba, pero a pesar de ser joven, por los momentos lo que más me daba miedo era pensar tan siquiera que dañara a Tayler, Alejandra o incluso más a Daniel. Y con la decisión toma de arriesgar e ir, me quede mirando cómo la tarde partía dándole la bienvenida a la oscuridad, a la noche esa que muchas veces admire pero que a partir de ahora le temería, porque mientras nuevamente rogaba no hacer el ¡CORTEN! de este acto que llegaba con la noche, arrojándome en caída al fondo, sin querer escuchar el ¡SIGUIENTE TOMA!    
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