TAYLER
La abrazo fuertemente a mi pecho, no puedo dejar de sentir este dolor de saber que la situación se me escapa de las manos, esta frustración de no poder protegerla de ese loco, me duele el alma y mi corazón se siente tan destruido al verla cuando lo besaba, sentir la impotencia de saber que va en contra de su voluntad.
El calor en mi espalda me devuelve a la realidad, muevo mis brazos y la insto a levantarse, pero sin separarnos mucho, la pego de nuevo a mi pecho y en lo que levanta su cara para mirarme, tomo su boca con la mía en un beso cálido, con este beso quiero transmitirle lo mucho que la amo que deseo protegerla, la ansiedad de cuidarla y anclarla en mi pecho va convirtiendo el beso en uno anhelante, apasionado de entrega.
Nos muevo lentamente hacia la parte de atrás de la terraza donde quedamos resguardado del inclemente sol y de los visitantes de la azotea en un caso que se decidan aparecer, una pared lateral nos protege a primera vista, nos giro dejándola a ella reposar su espalda contra la pared, apenas sentir que llegamos al punto donde quería ubicarnos la insto a levantar sus piernas hasta mi cintura, lo que hace con facilidad. Sus manos se aferran mi cabellos mientras los acaricia de forma pausada, sin dejar de besarnos y solo separándonos para ingresar el aire suficiente a nuestros pulmones.
Un gemido brota desde mi garganta al sentir una de sus manos jalar de mi franela, enloquezco por el placer que me dan sus besos, su toque y esos suaves sonidos que me va regalando en cada toque que voy dando en mi exploración de su cuerpo.
Sin ser consciente de cómo mi camisa, junto con el suéter rosa de ella han dejado nuestros cuerpos, suelto su boca y comienzo un camino de besos desde su barbilla hasta detenerme sobre el centro de sus pechos, inspiro su aroma y con mi lengua recorro el borde de su sujetador, delineando de lado a lado en ambos pecho.
El calor que brota del piso a pesar de que tenemos algo de sombra cubriéndonos gracias a la pequeña habitación que desempeña como sala de máquinas para los ascensores, nuestros cuerpos se van llenando de una fina capa de sudor, mientras jadeamos llenos de deseo, no imagine que nuestras ansias por demostrarnos cuanto nos amamos nos llevarían a terminar así medios vestidos jadeantes de pasión.
Mi boca toma turnándose uno a uno sus hermosos y rígidos por mi toque pezones, sus ronroneos me enloquecen, su perfecto cuerpo caliente y sudoroso me excita mucho más de lo imaginable. Mi excitación crece a cada segundo volviéndose dolorosa y necesitada de sentirla, de adentrarse en su cálido y húmedo interior.
—Te quiero, Tayler, te necesito —Su voz jadeante me enloquece.
Sus piernas sueltan su agarre en mi cintura y sin entender muy bien que hace le siento moverse, mientras su boca irrumpe en la mía de manera posesiva
—Te quiero sentir, Tay, quiero que me reafirmes que soy tuya en cada centímetro de mi piel —Mi gruñido es alto y delirando de pasión, saco mi billetera y tomo la protección que guardo allí.
Sus manos expertamente se deshacen del botón y cierre de mi jeans, baja mibóxer arrastrando en su paso a mi pantalón dejándolo caer hasta mis pies, mi erección salta y sin poder pensarlo una de sus manos la toma mientras comienza acariciarlo de una manera firme pero lenta, perfecta, el contacto de nuestras piel me hacen estremecer, un escalofrío me recorre y me siento al límitede la cordura, sin que se lo espere la aúpo de nuevo y el hecho de sentirla rozar con mi carne y verla con el brassier a medio quitar y una sola pierna fuera de su pantalón hacen que quiera llegar al clímax con solo verla así, sensual, delicada pero salvaje.
Su sonrisa tímida me tienta y es cuando levanta su cintura que la sé tan ansiosa como yo. Me coloco con rapidez el condóny en lo que baja sus caderas me interno en ella con un solo movimiento, ambos jadeamos al momento cuando llego lo más profundo que nuestro cuerpo nos permiten, la sensación de su interior expandiéndose junto al calor y humedad emanada, hacen que tenga que apretar los dientes contra mi labio inferior, gruño cuando la miro cerrar sus ojos fuertemente mientras sus uñas se encajan en mi espalda, nuestra respiración se acelera y sé que los dos nos estamos conteniendo para no culminar aun el momento, estoy en el jodido infierno deseando moverme y a la misma vez no hacerlo para alargar el mayor tiempo posible nuestro encuentro.
Un suave movimiento me trae de vuelta y mi corazón golpea más fuerte en su latir al mirar como comienza un ritmo lento pero profundo con nuestros cuerpos, su vaivén me coloca en la línea del límite entre sentirme vivo o sentir que moriré pronto, ya que cada roce de nuestros cuerpos es tan perfecto y placentero que deseo mantenerla así, solo para mí, mirándome fijamente sin ni siquiera parpadear mientras su labios permiten un cantico de gemidos y su ser me succiona con una fuerza voraz.
—Bé.sa.me —me murmura recalcando cada silaba y mi cuerpo se eriza desde mis pies.
—Como tú desees —Me uno a sus movimientos primero lentos luego encontrándose en el camino, haciéndose más ansiosos en mantenerse más cerca que alejados en su unión.
—Rayos, Dana, no… —jadeo y gruño por la sensación de estreche que aumenta según sube su excitación— no lograre aguantar tanto.
—Mmm, entonces —me toma el rostro manteniendo nuestras miradas— no aguardemos más, y hazme sentir tuya, demuéstrame cuanto me deseas.
Sus palabras explotan en mi interior y comienzo a embestirla con rapidez mientras muestras miradas se nublan por el placer creciente, su cuerpo deja entrever su sentir y pequeñas gotas ruedan desde su cuellos hasta perderse en el valle de sus pechos, que se mantienen erguidos dándome una muestra más de su clara excitación, su interior se calienta en cada movimiento y su humedad se expande hasta su exterior, nuestros sonidos se mezclan al igual que nuestras piel llevándonos al borde de la lujuria.
—Quiero escucharte nombrarme mientras te corres dentro de mí —sus palabras me transportan y mis caderas aumentan su ritmo—¡Tayler! —Gruñe, mientras me succiona interiormente— ¡Oh! Tay…
Con dos embestidas más fuertes, haciendo que su espalda choque con la pared permitiéndome afianzar mi cuerpo y llegar lo más profundo en su cuerpo, me derramo mientras la nombro una y varias veces perdido en la niebla del orgasmo.
Nuestros corazones laten tan fuertes que se unen un solo ritmo, mi piel sudada se torna rojiza por el calor que emanan nuestros cuerpos, lentamente salgo de ella, y con cuidado la coloco en el piso, sostenida por sus piernas. Besa mi pecho y su agarre en mi cintura con sus brazos se hace fuerte, beso su cabeza mientras la aprieto mas a mí, ambos suspiramos al unísono y cuando creo que estoy en el jodido paraíso, luego de haberla sentido así, tan mía. Sus palabras y su cuerpo tenso me bajan tan rápido y doloroso como un rayo de mi ilusión.
—Tenemos que hablar, He tomado una decisión con respecto a lo que me pidió Rodrigo.
«Mierda» Mi corazón se detiene por segundos mientras aguanto la respiración temiendo escuchar su elección.
«Alejarse de mí y aceptar a Rodrigo o luchar por lo nuestro»
—Perdóname, Tayler… — Son las últimas palabras que dice antes de romperse a llorar como una niña que se encuentra perdida.
DANIELA
—Perdóname, Tayler… —digo antes de romperme a llorar, me siento totalmente perdida y muy agobiada.
—¡Shhh!, tranquila no te tienes que torturarte más, te aseguro que todo saldrá bien, solo tenemos que esperar, aguardar, tener paciencia y encontraremos la solución a todo.
—No. Es que no entiendes, debes saber la magnitud de este problema, las consecuencias de estar en el medio de las perversiones de Rodrigo y yo…
—No me importan las consecuencias —me dice con tono firme.
—No, debes entenderlas, Tayler, serás el punto de su odio, esto… esto que tenemos, él no lo aceptará y no nos dejará estar juntos…
—Ni te atrevas a decirme que no podemos seguir juntos —zanja, mientras se aleja y comienza a subir sus pantalones.
—Pero yo… debes escuchar lo que he decidido… —digo con voz ahogada, quiero que me escuche, lo imito y comienzo a vestirme.
Lo veo arrojar el preservativo en lo que parece el ducto de la basura, y va de un lado a otro, sujetando su cabello con ambas manos y jalandolo en momentos , es frustrante verlo así, y decido dejarlo pasar un rato su enojo y luego contarle mi decisión, y decidida hacerlo me encamino a la puerta de las escaleras para volver al cuarto de mi hermano o por lo menos un baño para adecentarme antes de llegar allí.Cuando jalo de ella una mano me sostiene firme por mi antebrazo, sé que es Tyler, lo que me extraña es la fuerza que siento en su agarre aunque no me lastima si es muy diferente a la con que acostumbra tocarme.
—¿Dónde vas?, me dejaras aquí tirado, como si nada.
—Tayler, estoy tratando de hablar contigo pero no me dejas decirte nada…
—¿Qué me dirás?, que decidiste alejarte de mí para protegerme o que te quedarás con él por miedo —me espeta con voz baja y amarga.
—No sabes lo que dices, Tayler, ni siquiera has escuchado que trato de decir y me juzgas, soy egoísta lo sé, pero debes escucharme y entenderme…
—¡No!, me niego a escucharcómo le lastimas más que nada en el mundo, no quiero escuchar tus argumentos egoístas para “salvarme de la ira del maldito Rodrigo” —en comilla entre sus dedos sus últimas palabras— no creo que pienses en mí.
—Eso es falso, lo sabes. Yo solo quiero protegerlos, ninguno sabe lo grave de esta situación. ¿Crees qué es fácil vivir así?, con miedo,
Sentir el terror de no estar segura ni en tu propia casa, saber que no puedes hacer nada definitivo porque tus seres queridos están en riesgo y aunque puedes hablar, sabes que el tiempo entre reaccionar para resguardarlos y el contar la verdad, no es el suficiente para mantenernos seguros a todos…
»No creo que se pueda hacer mucho en este momento y soy muy consciente de lo repugnante que es tener que estar cerca de él, fingir que acepto su cercanía no, Tayler, tú crees que soy egoísta por ello pero no es así.
Mis lágrimas caen sin poder detenerlas, mi cuerpo tiembla por el desespero del conocimiento de todo lo que pasa y las pocas salidas que tengo en estos momentos… Nadie puede imaginarse lo que es estar atemorizada y saberse atrapada sin ninguna opción que no dañe a un tercero, si puedo gritar auxilio y de seguro lo conseguiré, pero cuántos deben pagar las consecuencias, no soy capaz de asumir que por mí, mis seres queridos sufran o lleguen hasta morir, el solo pensarlo hace que mi cuerpo entero se escalofríe y mi corazón golpee fuertemente, me recuerdo el estado de mi amado Dan y el miedo se mantiene en mi ser, no quiero que Tayler pase por nada similar, caigo en cuenta que me estoy tardando mucho y no quiero provocar a Rodrigo, pero aun cuando sé que todo lo que puede pasar es peligroso mantengo mi decisión egoísta.
Los brazos de Tayler me abrazan desde atrás y me sostienen un sollozo sale de mi garganta, haciendo presente todo mi dolor y me decido a terminar de una vez con toda esta agonía…
—Tayler, lo siento pero he tomado una decisión egoísta y la única manera de poder soportar todo esto que ahora me pasa y lograrvivir mientras logro solucionarlo es…
—Calla, no me digas nada, no lo soportaré, Daniela, me muero si me dices que no estarás a mi lado, que no podre tenerte de nuevo, que todos los planes que hemos hecho y los que tengo previstos no los podremos realizar. Me muero, Dani, me muero sin ti… No me mates, ¡por favor! —Su voz rota y sus palabras me matan a mí, muero con su dolor y es porque no puedo verlo así, que he tomado mi decisión.
—No… —Me volteo entre sus brazos y subo mis manos tomando su cara de ambos lados y fijo mi mirada en la suya— no puedo verte morir, Tayler, y es por ello que he decidido que sin ti nada no podría sobrellevar nada de esto.
Sus ojos se quedan quietos, ni siquiera parpadea y las lágrimas salen silenciosas recorriendo sus cálidas mejillas debajo de mis manos, se ha detenido el tiempo mientras asimila el valor de mis palabras.