Mi mente grita ante cada quejido de Dan, y mi cerebro trata de trabajar en una solución « ¿Qué quiere Rodrigo con todo esto?, ¿cuál es la finalidad de dañar a Daniel?, ¿cuál es el deseo más ferviente de este monstruo? Y ¿Por qué, nos lastima?» y no encuentro otra repuesta que no sea la que el tanto me ha enseñado, me quiere a mí, me daña a mí, me desea a mí y nos lastima por mí. Y allí obtengo la única solución. Sin pensarlo, suelto la mascarilla y aun con su fuerte agarre en mi muñeca derecha, me dejo caer de rodillas a sus pies, me siento en la posición que he aprendido en este año y medio y cuando su agarre cede coloco mis manos sobre mis muslos, agacho mi cabeza y con el llanto en mi garganta y mi alma suplicando piedad al universo susurro las palabras que sé lograrán hacer que centr

